Sedentarismo infantil: una alerta creciente que exige compromiso familiar y social

Sedentarismo infantil: una alerta creciente que exige compromiso familiar y social

El doctor Alejandro Ciovini advirtió sobre los preocupantes índices de sobrepeso en niñas, niños y adolescentes de Río Grande, y remarcó la necesidad urgente de promover actividad física, controles médicos y hábitos alimentarios saludables desde edades tempranas.

Río Grande.- En el marco de una jornada deportiva desarrollada el pasado sábado en las instalaciones del Club Jorge Bergoglio, donde distintas escuelas de boxeo y disciplinas de combate realizaron exhibiciones abiertas, el médico pediatra y especialista en medicina deportiva, doctor Alejandro Ciovini, brindó una charla orientada a la concientización sobre la importancia del movimiento, la prevención y los hábitos saludables en niñas, niños y adolescentes.

La actividad, que también contó con la participación de la licenciada Nadia Shapiro en el abordaje nutricional, tuvo como eje principal advertir sobre una problemática que crece sostenidamente en la ciudad: el sedentarismo infantil y el incremento de los índices de sobrepeso. En ese contexto, Ciovini remarcó la necesidad de generar espacios de diálogo con las familias y de acompañar a las instituciones deportivas en la promoción de la salud desde edades tempranas.

El profesional señaló que este tipo de encuentros resultan fundamentales, ya que permiten acercar información clara y directa a quienes forman parte del entorno cotidiano de los chicos. Además, destacó la importancia de aceptar cada invitación que surja desde clubes, escuelas deportivas o instituciones vinculadas al deporte, entendiendo que estos ámbitos constituyen un punto de encuentro clave para la prevención.

“Desde quienes trabajamos en pediatría y hacemos el seguimiento de los chicos, estamos frente a una especie de epidemia de sedentarismo”, advirtió, al tiempo que explicó que la vida moderna y la irrupción masiva de las pantallas (celulares, tablets, notebook, etc) modificaron profundamente los hábitos de movimiento en la infancia.

El impacto de las pantallas y la vida moderna

Uno de los ejes centrales de la exposición estuvo vinculado al cambio de conductas que se observa en la niñez actual. Según detalló Ciovini, la mayoría de los chicos ha reducido significativamente su nivel de actividad física, reemplazando el juego al aire libre por el uso prolongado de teléfonos celulares, tablets y computadoras.

Este fenómeno, explicó, no sólo implica menor gasto energético, sino también la pérdida de espacios de socialización, coordinación motriz y desarrollo físico integral. En ese sentido, alertó que el sedentarismo sostenido durante la infancia tiene consecuencias directas en la salud futura.

El especialista remarcó que los niños y niñas de hoy, si no modifican sus hábitos, se convertirán en adultos con enfermedades crónicas a mediano y largo plazo. Entre ellas mencionó obesidad, diabetes, hipertensión arterial, trastornos metabólicos y problemas cardiovasculares, patologías que antes se observaban mayoritariamente en adultos y que ahora comienzan a aparecer cada vez más temprano.

“Este sedentarismo va a traer aparejado en estos chicos jóvenes de hoy enfermedades del futuro, a mediano y largo plazo”, sostuvo, enfatizando que la prevención debe comenzar desde la infancia.

Datos alarmantes en Río Grande

Durante la charla, Ciovini compartió cifras concretas que reflejan la magnitud de la problemática en la ciudad de Río Grande. Según indicó, los datos surgen de programas de salud escolar que se desarrollan en la provincia y que evalúan periódicamente a estudiantes de distintos niveles educativos.

Los resultados muestran una tendencia creciente que preocupa al ámbito sanitario. “Para que tengan una idea, uno de cada tres chicos de primer grado tiene sobrepeso, y si nos vamos a sexto grado, uno de cada dos”, detalló.

El panorama se vuelve aún más complejo en la adolescencia. De acuerdo con el especialista, en ese grupo etario los números superan el sesenta por ciento de jóvenes con exceso de peso, lo que evidencia una progresión sostenida a medida que avanza la edad.

Estos registros, explicó, surgen de mediciones anuales que se realizan en los establecimientos educativos, donde se evalúan talla, peso e índice de masa corporal. Los resultados, lejos de estabilizarse, muestran que la tendencia continúa en aumento.

“Los números cada vez son más alarmantes”, subrayó Ciovini, señalando que este escenario obliga a reforzar el trabajo conjunto entre salud, educación, deporte y familia.

Actividad física y nutrición: dos pilares inseparables

El pediatra destacó que la problemática del sobrepeso no puede analizarse únicamente desde el sedentarismo, sino que está directamente vinculada con la alimentación. Por ello, la charla fue compartida con la licenciada Nadia Shapiro, con quien abordaron de manera integral ambos aspectos.

Ciovini explicó que incentivar la actividad física resulta fundamental, pero advirtió que no es suficiente si no se acompaña con hábitos nutricionales adecuados. “Por más que un chico gaste muchas calorías, si cuando llega a la casa ingiere calorías en exceso y de mala calidad, es una pelea que no se termina”, expresó.

En este sentido, remarcó que el desafío consiste en trabajar simultáneamente sobre el movimiento y la alimentación, promoviendo cambios sostenidos en el tiempo. También insistió en la importancia de educar a las familias, ya que los hábitos se construyen en el hogar.

El profesional señaló que los chicos no deciden qué comprar ni cómo organizar la alimentación diaria. Son los adultos quienes tienen esa responsabilidad. “Los chicos no van al supermercado, son los papás los que hacen las compras. Los chicos necesitan que el adulto los lleve y los traiga”, explicó.

El rol clave de la familia

Uno de los conceptos más reiterados durante la exposición fue la importancia del acompañamiento familiar. Ciovini sostuvo que el cambio de hábitos debe ser colectivo y no individual, ya que los niños replican conductas que observan en su entorno.

El especialista indicó que muchas veces los adultos también caen en el sedentarismo, postergando la actividad física con frases habituales como “el lunes empiezo”, “mañana arranco” o “en enero hago ejercicio”. Este tipo de conductas, señaló, terminan naturalizando la inactividad.

“Cuanto antes uno pueda detectar esto y ayudar, más posibilidades tienen los chicos de revertir la situación”, afirmó, remarcando que la intervención temprana es clave para evitar que el sobrepeso se consolide.

Asimismo, destacó que el acompañamiento no sólo implica inscribir a los chicos en una actividad deportiva, sino también sostener el compromiso de llevarlos, organizar horarios y priorizar el movimiento dentro de la dinámica familiar.

El médico reconoció que la vida moderna presenta dificultades logísticas, especialmente por los horarios laborales, escolares y familiares. Sin embargo, sostuvo que el esfuerzo vale la pena, ya que repercute directamente en la salud presente y futura de los niños.

La importancia del control médico deportivo

Otro de los aspectos abordados durante la charla fue la necesidad de realizar controles médicos antes de iniciar cualquier actividad física. Ciovini explicó que el examen médico deportivo permite detectar posibles riesgos y garantizar una práctica segura.

El especialista indicó que esta evaluación no sólo sirve para autorizar la actividad, sino también para orientar a los chicos hacia disciplinas acordes a su edad y condición física. Además, permite realizar un seguimiento del crecimiento y desarrollo.

En ese sentido, subrayó que el deporte es una herramienta fundamental para la salud, pero debe practicarse con responsabilidad y acompañamiento profesional.

El contexto económico y las decisiones alimentarias

Durante el intercambio con los presentes, también se abordó el impacto del contexto económico en la alimentación familiar. Ciovini reconoció que muchas familias atraviesan dificultades, pero remarcó que, aun así, es posible mejorar la calidad nutricional con elecciones inteligentes.

El pediatra planteó un ejemplo concreto: “Una gaseosa de dos litros debe valer más que un kilo de banana, manzana o naranja”. Con esta comparación, buscó demostrar que en muchos casos no se trata sólo del costo, sino de las decisiones de compra.

Según explicó, reemplazar bebidas azucaradas por frutas o alimentos naturales puede generar un cambio significativo sin necesidad de aumentar el gasto. Además, remarcó que estos hábitos benefician a toda la familia y no sólo a los chicos.

“Compatibilizando un poquito más la compra y siendo más inteligentes, también se puede mejorar”, sostuvo, insistiendo en que la educación nutricional resulta clave para revertir la tendencia.

Una mirada integral de la salud infantil

Ciovini remarcó que quienes trabajan en pediatría terminan cumpliendo un rol que excede la consulta médica individual. “Somos médicos casi de la familia”, explicó, señalando que la salud infantil depende de múltiples factores que se construyen en el hogar.

Desde esa perspectiva, el especialista destacó la necesidad de promover hábitos saludables a nivel familiar: alimentación equilibrada, reducción del consumo de ultraprocesados, disminución del tiempo frente a pantallas y aumento de la actividad física.

También insistió en que estos cambios no deben implementarse de manera brusca, sino progresiva, generando rutinas sostenibles. Caminar, andar en bicicleta, jugar al aire libre o practicar deportes organizados son algunas de las alternativas recomendadas.

El valor de los espacios deportivos comunitarios

El profesional valoró especialmente la iniciativa del Club Jorge Bergoglio y de las escuelas deportivas que participaron de la jornada, destacando que estos espacios cumplen un rol fundamental en la promoción de hábitos saludables.

Según indicó, cada club, gimnasio o escuela deportiva que abre sus puertas a los chicos contribuye a combatir el sedentarismo. Además, generan contención social, disciplina y desarrollo integral.

Ciovini remarcó que estas iniciativas deben multiplicarse y sostenerse en el tiempo, con el acompañamiento de profesionales de la salud, entrenadores y familias.

Concientizar desde la infancia para evitar enfermedades futuras

Uno de los mensajes centrales del especialista fue la necesidad de actuar con anticipación. El sobrepeso infantil, explicó, no es una situación aislada ni pasajera, sino un factor de riesgo para múltiples enfermedades en la adultez.

La obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y los problemas cardiovasculares son algunas de las patologías que pueden desarrollarse si no se modifican los hábitos a tiempo. Por ello, el pediatra insistió en la importancia de intervenir desde edades tempranas.

También subrayó que el movimiento no sólo impacta en la salud física, sino también en el bienestar emocional, la autoestima y el desarrollo social de los niños.

Un trabajo conjunto entre salud, deporte y comunidad

El encuentro permitió reforzar la idea de que la prevención del sedentarismo requiere un abordaje integral. Escuelas, clubes, profesionales de la salud y familias deben trabajar de manera articulada para generar cambios reales.

Ciovini señaló que continuará participando de charlas, jornadas y capacitaciones cada vez que sea convocado, con el objetivo de seguir difundiendo la importancia de la actividad física y la nutrición saludable.

Finalmente, el médico agradeció la invitación del club y de la licenciada Nadia Shapiro, y se mostró dispuesto a colaborar en futuras actividades que promuevan la salud infantil.

Un llamado a la acción

Antes de finalizar, el especialista dejó un mensaje claro dirigido a padres, madres y cuidadores: el cambio comienza en casa. Promover hábitos saludables no requiere grandes recursos, sino compromiso y constancia.

Reducir el tiempo frente a pantallas, fomentar el juego activo, elegir mejor los alimentos y acompañar a los chicos en la práctica deportiva son acciones simples que pueden marcar la diferencia.

La advertencia está planteada. Los números son claros y la tendencia es creciente. Frente a este escenario, la comunidad tiene la oportunidad de actuar y revertir una problemática que impacta directamente en la calidad de vida de las futuras generaciones.

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