La joven fue entrevistada en el programa “Magazine Deportivo” de Radio Universidad 93.5 MHz, conducido por el periodista Hugo Orosco, junto al ingeniero Mario Félix Ferreyra, presidente de FUNDATEC, y el presidente del Rotary Club Río Grande, Carlos Clark.

Del norte de Alemania al sur del mundo: Lina Dancker, la futbolista de 16 años que encontró en Río Grande una nueva casa

La joven alemana llegó a Tierra del Fuego gracias a un intercambio impulsado por el Rotary Club Río Grande y rápidamente se ganó un lugar en el fútbol fueguino. Juega en Camioneros y ADEFU, habla español con soltura y asegura que no quiere volver a Alemania. Su historia mezcla deporte, adaptación, amistad y una experiencia de vida que ya la marcó para siempre.

Río Grande (Ramón Taborda Strusiat).- La historia de Lina Dancker comenzó a miles de kilómetros de Tierra del Fuego, en Itzehoe, una ciudad cercana a Hamburgo, en el norte de Alemania. Pero hoy, con apenas 16 años, su nombre ya empezó a hacerse conocido en las canchas de Río Grande, donde encontró en el fútbol una herramienta fundamental para integrarse, construir amistades y vivir una experiencia que, según ella misma admite, “no quiere que termine”.

La joven fue entrevistada en el programa “Magazine Deportivo” de Radio Universidad 93.5 MHz, conducido por el periodista Hugo Orosco, junto al ingeniero Mario Félix Ferreyra, presidente de FUNDATEC, y el presidente del Rotary Club Río Grande, Carlos Clark.

Lina llegó a Río Grande mediante el programa de intercambio estudiantil del Rotary Internacional. Lo que inicialmente iba a ser una experiencia educativa y cultural terminó transformándose también en una aventura deportiva que la llevó a vestir las camisetas de Club Atlético Social y Deportivo Camioneros y ADEFU, dos instituciones de fuerte presencia en el fútbol fueguino.

 

El fútbol como puente para adaptarse

 

Desde muy pequeña, el fútbol ocupa un lugar central en su vida. Empezó a jugar a los cuatro años y se formó en el club alemán FSG Itzehoe. Esa experiencia previa le permitió llegar con herramientas futbolísticas sólidas, aunque el desafío cultural y deportivo que encontró en Argentina fue completamente diferente.

“Yo sabía que acá iba a jugar también porque a mí me encanta jugar fútbol. Yo jugué toda mi vida”, contó durante la entrevista.

Su primera conexión con el fútbol fueguino llegó gracias a sus familias anfitrionas. Primero apareció ADEFU, donde comenzó a jugar futsal, una modalidad completamente distinta a la que estaba acostumbrada en Alemania.

“Para mí fue muy difícil jugar adentro porque yo no entendía este sistema”, reconoció entre risas, al explicar el impacto que le generó el fútbol de salón argentino.

Más tarde, su segunda familia anfitriona le comentó que existían equipos de fútbol once y así apareció la posibilidad de sumarse a Camioneros.

“Ella me dijo: ‘Sí, hay equipos también que juegan afuera’, porque a mí me encanta jugar afuera. Y ahora juego para Camioneros también”, relató.

 

Una defensora distinta

 

Dentro de la cancha, Lina se desempeña como defensora central y rápidamente llamó la atención por su presencia física, su técnica y especialmente por su juego aéreo.

Con 1,80 metros de altura, la joven alemana reconoce que el cabezazo siempre fue una de sus fortalezas.

“Es obvio que soy muy alta y yo puedo hacer goles con la cabeza”, explicó.

De hecho, ya convirtió varios tantos de cabeza en el fútbol fueguino, una característica que se convirtió en una ventaja importante para sus equipos, especialmente en el fútbol once.

Su seguridad dentro de la cancha también tiene una explicación ligada a su formación deportiva en Alemania. Lina contó que durante años entrenó junto a varones, una experiencia que terminó fortaleciendo su juego físico y su personalidad futbolística.

“Antes jugué con chicos también, desde que tenía nueve años. Creo que eso fue un punto también porque ahora juego mejor. Los chicos juegan más fuerte y más rápido”, explicó.

Además, reveló que sus entrenadores y sus padres fueron muy exigentes durante su formación deportiva.

“Mis papás estaban más estrictos conmigo para ir a mis entrenamientos porque para ellos era muy importante que yo haga algo”, recordó.

 

El impacto de la cultura argentina

 

Más allá del fútbol, Lina también habló sobre el impacto cultural que significó vivir en Argentina y particularmente en Río Grande.

Una de las primeras cosas que la sorprendió fue la relación de los argentinos con el tiempo.

“Yo no sabía que las personas son siempre muy tardes”, dijo entre risas. “Cuando ellos me dijeron ‘a las 8’, nosotros no fuimos a las 8… fuimos a las 9 o 10”.

Sin embargo, lejos de generar rechazo, esas diferencias terminaron formando parte del encanto de la experiencia.

“Me encanta mi vida acá”, afirmó varias veces durante la charla.

Actualmente cursa sus estudios en el colegio EPEIM y aseguró que disfruta mucho asistir a clases porque allí también fortaleció su aprendizaje del idioma y construyó amistades.

“Hablar, hablar, hablar… eso yo quiero porque quiero aprender español”, expresó.

 

“No quiero volver a Alemania”

 

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando le preguntaron cómo resumiría esta experiencia de intercambio.

La respuesta sorprendió incluso a los conductores.

“Mis experiencias son increíbles”, dijo primero. Y luego lanzó una frase que generó sonrisas en el estudio: “Ahora yo no quiero volver a Alemania”.

Según explicó, el intercambio le permitió crecer como persona, aprender a manejarse sola y vivir situaciones que jamás hubiera experimentado permaneciendo en su país.

“Vos aprendés muchas cosas que nunca vas a hacer si no hacés un intercambio”, aseguró.

La joven alemana tenía previsto regresar el 19 de junio, aunque finalmente logró extender su estadía hasta julio junto a otra estudiante brasileña.

 

Rotary y una experiencia que deja huellas

 

Durante la entrevista, Carlos Clark destacó la importancia del programa de intercambio que impulsa el Rotary Club y remarcó el impacto humano que generan estas experiencias tanto en los jóvenes extranjeros como en las familias fueguinas que los reciben.

“Lo hacemos desinteresadamente y lo hacemos para nuestros chicos de Río Grande y también para los chicos que vienen de otras partes del mundo”, sostuvo el presidente del Rotary Club Río Grande.

Actualmente, el programa cuenta con cinco estudiantes de intercambio en Tierra del Fuego: tres en Río Grande, una en Tolhuin y otra en Ushuaia.

Además del aspecto académico y deportivo, los jóvenes también participan en actividades sociales y comunitarias organizadas por Rotary.

 

Un mensaje para quienes sueñan con viajar

 

Sobre el final de la charla, Lina dejó un consejo para otros jóvenes que estén pensando en realizar un intercambio internacional.

“Siempre, siempre hagan intercambio. Hagan experiencias. Vayan, vayan, vayan”, recomendó con entusiasmo.

A miles de kilómetros de su ciudad natal, la joven alemana encontró en Río Grande mucho más que un destino de intercambio. Encontró amistades, clubes, entrenadores, familias anfitrionas y una forma distinta de mirar el mundo.

Y mientras sigue cabeceando goles con la camiseta de Camioneros y aprendiendo español entre mates y entrenamientos, Lina Dancker ya dejó una certeza: algunas experiencias duran mucho más que un viaje.