En una de sus primeras rondas de encuentros institucionales, el cónsul de Chile en Río Grande y Tolhuin se reunió con las autoridades de la Cámara de Comercio, Industria y Producción. Infraestructura fronteriza, integración regional, patrimonio cultural y el fortalecimiento de los vínculos históricos entre ambos pueblos formaron parte de una agenda que busca proyectar una nueva etapa de trabajo conjunto. Además, anunció para este domingo el evento “Raíces chilotas en Tierra del Fuego”, en el marco del Día del Patrimonio.
Río Grande.- La histórica relación entre Chile y Tierra del Fuego sumó un nuevo capítulo con la visita institucional que realizó el flamante cónsul de Chile en Río Grande y Tolhuin, Julio Villarroel Alarcón, a la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Río Grande (CCIP), donde fue recibido por su presidente, José Luís “Gigi” Iglesias, la vicepresidenta Ana Bolívar, el tesorero Carlos Tolaba y el integrante de la comisión directiva Fernando Allo.
El encuentro sirvió para comenzar a delinear una agenda de trabajo orientada a profundizar los vínculos económicos, sociales y culturales entre ambas orillas de la Isla Grande de Tierra del Fuego, retomando además una serie de temas que históricamente forman parte de la relación bilateral en la región.
Una agenda compartida para el desarrollo regional
Tras la reunión, José Luís Iglesias destacó la predisposición del representante diplomático chileno para avanzar en cuestiones que la entidad empresarial considera estratégicas para el desarrollo regional.
“Habíamos realizado una invitación que fue recibida de muy buen agrado por el señor Cónsul, en el sentido de continuar trabajando sobre temas pendientes vinculados a la integración y al desarrollo de nuestra región”, señaló.
Entre los asuntos abordados mencionó la situación de la Ruta del Fuego, el proyecto de aduanas integradas, el funcionamiento de la barcaza en el Estrecho de Magallanes y otros aspectos logísticos que impactan directamente en la conectividad fueguina.
“Compartimos documentación y acordamos continuar una tarea conjunta de aquí a fin de año para fortalecer los vínculos con las localidades chilenas de nuestra Tierra del Fuego común, especialmente Porvenir, Timaukel y Cerro Sombrero”, explicó el dirigente empresarial.
Un cónsul con vocación de cercanía
Durante el encuentro, Julio Villarroel explicó que desde su llegada a Río Grande comenzó una intensa agenda institucional que incluyó, como primera actividad oficial con autoridades, una reunión con el intendente Martín Pérez, el pasado 26 de mayo.
El diplomático adelantó además que mantendrá encuentros con el Concejo Deliberante, autoridades provinciales y representantes de las fuerzas armadas y de seguridad que operan en Tierra del Fuego.
Justamente una de sus primeras actividades públicas incluyó la participación en el acto del 212° Aniversario de la Armada Argentina celebrado el pasado 17 de mayo en Río Grande, y el acto del 216° Aniversario de la Revolución de Mayo en Tolhuin.
En el ámbito social, el día 21 de mayo -Día de las Glorias Navales en Chile– compartió con los adultos mayores residentes en el Hogar de Ancianos San Vicente de Paúl, residentes que en su mayoría son chilenos.
El Cónsul Villarroel aclaró también el alcance territorial de su función consular, indicando que su circunscripción comprende Río Grande y Tolhuin, mientras que el consulado chileno en Ushuaia atiende el resto de la provincia, ambos bajo la órbita del Consulado General de Chile en Río Gallegos.
Una presencia chilena que forma parte de la historia de Río Grande
Uno de los aspectos más destacados fue la referencia realizada por el Cónsul al profundo arraigo de la comunidad chilena en la ciudad.
Según explicó, antes de asumir realizó un estudio sobre la historia y composición social de la ciudad, encontrando datos que reflejan la magnitud de la presencia chilena en Río Grande.
“Calculamos que actualmente viven aquí alrededor de 25.000 chilenos y descendientes de chilenos. Eso representa aproximadamente un cuarto de la población de la ciudad”, afirmó el Cónsul chileno.
A la vez, recordó que el vínculo histórico es aún más profundo.
“Cuando Río Grande fue fundada, los chilenos representaban cerca del 50 por ciento de la población. Han sido parte de la historia de esta ciudad desde sus orígenes”, destacó.
El diplomático subrayó además una característica distintiva de la comunidad local.
“No hablamos solamente de chilenos. Hablamos fundamentalmente de chilotes, y eso le otorga una identidad muy particular a la presencia chilena en Río Grande”, señaló.
Un consulado con más de un siglo de historia
El Cónsul chileno reveló también una investigación que lleva adelante con documentación del Archivo General del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile sobre la historia de la representación diplomática en Tierra del Fuego.
Según explicó, los archivos históricos de la Cancillería chilena muestran que en 1915 se designó un cónsul en Ushuaia que atendía toda la región fueguina. Posteriormente, en 1920, la sede fue trasladada a Río Grande.
“Desde 1920 existe presencia consular chilena en esta ciudad”, indicó notando que es anterior a la fundación de Río Grande el 11 de julio de 1921, siendo una de las instituciones pioneras al servicio de la población local.
Si bien aquel primer consulado era honorario, el diplomático destacó que actualmente tanto Río Grande como Ushuaia cuentan con consulados atendidos por funcionarios diplomáticos del Servicio Exterior de Chile.
“Raíces chilotas en Tierra del Fuego”
Como parte de esta nueva etapa, el Consulado de Chile organizará este domingo 31 de mayo, desde las 16:30 horas, una actividad cultural denominada “Raíces chilotas en Tierra del Fuego”, en el marco del Día de los Patrimonios.
La propuesta se desarrollará en la sede de la Asociación Chilena y Hermanos (ACHER) y buscará acercar a la comunidad aspectos centrales de la cultura de Chiloé.
En la ocasión se presentará un relato sobre las iglesias patrimoniales de Chiloé, que son Patrimonio de la Humanidad, y también los mitos y leyendas de la isla.
Pero el evento no se limitará a una muestra visual.
“Queremos que también sea una experiencia multisensorial, por eso vamos a compartir una tradicional once chilena con sopaipillas, calzones rotos, pan amasado, palta, huevo revuelto, manjar, mermeladas, té y café, entre otros alimentos propios que forman parte de la gastronomía chilena. La once se caracteriza por ser el momento del día en que las familias se reencuentran en torno a la comida, y donde la abundancia está presente en la mesa” expresó el Cónsul.
El objetivo, según remarcó, es abrir las puertas de la cultura chilena no solo a los chilenos y sus descendientes, sino también a todos los vecinos de Río Grande interesados en conocer una parte fundamental de la identidad fueguina.
Una integración que trasciende las fronteras
Al finalizar, el Cónsul Julio Villarroel reflexionó sobre el carácter especial de la relación entre argentinos y chilenos en el extremo austral del continente.
“La integración es una necesidad histórica que nació de la convivencia cultural de quienes poblaron esta región, principalmente chilotes, y de la propia geografía”, afirmó.
Para el cónsul, la historia de Tierra del Fuego demuestra que ambos pueblos construyeron juntos gran parte de su desarrollo.
“Sin la hermandad chileno-argentina no sería posible comprender cómo se pobló esta tierra. La integración aquí no es un discurso: es una realidad cotidiana”, concluyó.
Una definición que resume el espíritu de una gestión diplomática que busca fortalecer los lazos históricos, culturales y humanos que unen a ambas comunidades desde hace más de un siglo.




