En el marco de una nueva jornada nacional de Ni Una Menos, la Colectiva Transfeminista Ushuaia volvió a manifestarse al cumplirse 11 años de aquella primera movilización que transformó la agenda pública argentina y puso en el centro del debate social la violencia por motivos de género.

Ni Una Menos en Ushuaia: “La indignación tiene que convertirse en organización y el dolor en fuerza colectiva”

A 11 años de la primera movilización nacional contra los femicidios, la Colectiva Transfeminista Ushuaia volvió a las calles con un documento donde recordó a las víctimas de violencia de género, reclamó el fortalecimiento de políticas públicas y pidió respuestas institucionales. “Entre Chiara y Agostina hay once años de marchas, leyes, organización y también once años de deudas”, expresaron.

Ushuaia.- En el marco de una nueva jornada nacional de Ni Una Menos, la Colectiva Transfeminista Ushuaia volvió a manifestarse al cumplirse 11 años de aquella primera movilización que transformó la agenda pública argentina y puso en el centro del debate social la violencia por motivos de género.

A través del documento elaborado para este 3 de junio, la organización recordó que el movimiento surgió en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años cuyo asesinato provocó una respuesta multitudinaria en todo el país.

“Chiara no fue un caso aislado. Fue el nombre que hizo estallar una verdad que el movimiento feminista venía denunciando desde hacía años: la violencia machista no es un problema privado, sino político, social, judicial, económico y estatal”, expresaron desde la colectiva.

Once años después, señalaron que el reciente femicidio de Agostina Vega vuelve a poner frente a la sociedad preguntas que aún no encuentran respuesta.

“Entre Chiara y Agostina hay once años de marchas, leyes, pañuelos, documentos, abrazos, organización y también once años de deudas”, manifestaron.

 

“Algo profundo sigue fallando”

 

Desde la Colectiva Transfeminista Ushuaia remarcaron que, pese a los avances conseguidos durante más de una década, la continuidad de los femicidios evidencia la necesidad de profundizar las respuestas.

“Si una adolescente asesinada en 2015 motorizó el grito de Ni Una Menos y una adolescente asesinada en 2026 vuelve a convocarnos con el mismo dolor, entonces algo profundo sigue fallando”, plantearon.

En ese sentido, remarcaron que la violencia de género no comienza únicamente en su expresión más extrema, sino que también está atravesada por factores sociales, económicos e institucionales.

 

Reclamos a los poderes del Estado provincial

Al tratarse de una manifestación realizada en la capital fueguina, uno de los puntos centrales del documento estuvo dirigido a las instituciones provinciales.

La colectiva reclamó la reglamentación y aplicación efectiva de la Ley Provincial 1388, destinada a garantizar asistencia jurídica en casos de violencia por motivos de género.

“El acceso a la Justicia no puede depender de la plata que tenga una víctima, del tiempo que pueda esperar o de la capacidad de sostener sola un proceso judicial”, expresaron.

Asimismo, pidieron avanzar hacia procedimientos judiciales con perspectiva de género y la implementación efectiva de la Ley Micaela.

“La perspectiva de género se mide en las decisiones, en los tiempos, en las respuestas y en la protección concreta”, sostuvieron.

 

Paridad, derechos y participación

 

Otro de los puntos planteados estuvo dirigido a la Legislatura Provincial, donde reclamaron avanzar con la discusión sobre la paridad de género en espacios de decisión.

“No puede haber democracia plena si las mujeres y diversidades seguimos estando subrepresentadas en los lugares donde se define la vida pública”, indicaron.

También solicitaron el cumplimiento efectivo del cupo laboral travesti-trans y del cupo laboral por discapacidad, además del acceso pleno a derechos vinculados a la salud sexual y reproductiva y la implementación de la Educación Sexual Integral.

 

“No alcanza con indignarse”

 

El cierre del documento tuvo como eje la necesidad de transformar el impacto emocional generado por cada caso de violencia en participación social sostenida.

“No alcanza con indignarse. No alcanza con compartir una noticia, llorar un nombre, pedir justicia un día y volver a la normalidad al día siguiente”, señalaron.

“La indignación tiene que convertirse en organización. El dolor tiene que convertirse en fuerza colectiva”, expresaron.

Finalmente, la Colectiva Transfeminista Ushuaia recordó a víctimas de femicidios y sostuvo que la movilización continuará mientras persistan las violencias.

“Frente a quienes nos quieren solas, culpables, calladas o cansadas, acá estamos”, remarcaron.

El documento concluyó renovando el grito colectivo que desde hace once años atraviesa al país: “Vivas, libres y sin miedo nos queremos. Ni Una Menos”.