El judoca riograndense logró la clasificación para uno de los eventos más importantes del continente y se prepara intensamente para competir entre el 17 y el 23 de junio en Buenos Aires. Integrante de la Escuela Municipal de Judo, buscará subirse al podio en la categoría Junior Sub-21 hasta 100 kilogramos. Mientras sostiene una exigente rutina de entrenamientos y estudios universitarios, también impulsa una campaña solidaria para reunir los fondos necesarios que le permitan concretar el viaje.
Río Grande.- El deporte fueguino volverá a tener representación en una de las competencias más importantes del calendario continental. Del 17 al 23 de junio, el judoca riograndense Jeremías Sosa participará del Open Panamericano de Judo que se desarrollará en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un certamen que reunirá a los mejores exponentes de América y que representa un desafío trascendental para la carrera deportiva del joven atleta.
La clasificación no llegó por casualidad. Detrás de esta oportunidad existe una historia de esfuerzo, disciplina, perseverancia y sacrificio que se construye día a día en cada entrenamiento, en cada competencia y en cada objetivo alcanzado. Para Jeremías, además, este torneo tendrá un significado especial porque marcará su primera experiencia en una competencia internacional de semejante magnitud.
El representante de la Escuela Municipal de Judo competirá en la categoría Junior Sub-21 hasta 100 kilogramos, una de las divisiones más exigentes de la disciplina, donde buscará medirse con los mejores judocas del continente y luchar por un lugar en el podio.
“Pude quedar clasificado al Open Panamericano que se va a llevar a cabo en la ciudad de Buenos Aires. La verdad que es un evento muy grande, un torneo que reúne a toda América. Es el evento más importante del continente y para mí representa una oportunidad enorme”, expresó Sosa al referirse al certamen que tendrá lugar en la capital argentina.
Una clasificación que llegó después de mucho trabajo
La noticia de la clasificación fue recibida con enorme alegría por el deportista fueguino. Más aún teniendo en cuenta que su camino dentro del judo no comenzó desde temprana edad, como suele suceder con muchos competidores de alto rendimiento.
“Empecé bastante grande en el judo. Comencé a los 17 años y todavía no había tenido la posibilidad de participar en torneos internacionales de este nivel. Cuando vi que había quedado clasificado realmente me sorprendí mucho. No me lo esperaba”, reconoció.
Ese asombro, sin embargo, tiene una explicación lógica. La clasificación llegó luego de una serie de resultados destacados que evidencian una evolución deportiva constante.
Uno de los momentos más importantes de su temporada se produjo durante el Torneo Nacional Apertura realizado en la provincia de San Juan durante el mes de abril. Allí logró subir al podio en dos categorías diferentes, obteniendo un segundo puesto y un tercer puesto, resultados que terminaron siendo determinantes para posicionarlo entre los mejores exponentes de su categoría.
“En San Juan pude quedarme con un segundo lugar y un tercer lugar en categorías nuevas para mí, tanto por el peso como por la graduación. Me fui contento con los resultados, aunque también con la sensación de que todavía tenía mucho por mejorar. Volví a Río Grande decidido a seguir entrenando y fue ahí cuando me encontré con la noticia de que había quedado clasificado para estos torneos tan importantes”, recordó.
El Sudamericano que no pudo ser
La temporada 2026 también le había abierto otra puerta de enorme relevancia. Jeremías había conseguido la clasificación al Campeonato Sudamericano que debía realizarse en Perú.
Sin embargo, las dificultades económicas le impidieron concretar ese viaje.
“También había quedado clasificado para el Sudamericano en Perú, pero por cuestiones económicas no pude ir. Fue una oportunidad que lamentablemente se me escapó, aunque decidí seguir trabajando y enfocarme en lo que viene”, explicó.
Lejos de desanimarse, el joven judoca tomó aquella situación como un impulso para redoblar esfuerzos y concentrarse plenamente en el Open Panamericano, una competencia que representa una nueva posibilidad para mostrar su crecimiento deportivo frente a rivales de toda América.
Entrenar, estudiar y perseguir un objetivo
La preparación para el Open Panamericano está siendo intensa. Consciente del nivel que encontrará en Buenos Aires, Sosa lleva adelante una rutina exigente que combina múltiples sesiones diarias de entrenamiento con sus responsabilidades académicas.
“Estoy entrenando entre dos y tres veces por día. También estoy recuperando a fondo y al mismo tiempo cursando la facultad porque no quiero dejar de lado los estudios. Estoy metiéndole con todo para llegar de la mejor manera posible y poder representar a la provincia y al país”, señaló.
La combinación entre deporte de alto rendimiento y formación universitaria exige una gran organización personal. Cada jornada se convierte en una carrera contra el reloj donde entrenamientos, recuperación física, alimentación, estudios y responsabilidades cotidianas deben convivir en equilibrio.
Ese compromiso refleja el perfil de una nueva generación de deportistas fueguinos que entienden la importancia de desarrollarse integralmente, sin abandonar ninguna de las áreas fundamentales de su vida.
La fuerza de un equipo detrás de cada logro
Si bien el judo es una disciplina individual al momento de competir, Jeremías sabe que detrás de cada resultado existe un trabajo colectivo enorme.
Por eso, al hablar de su presente deportivo, destaca permanentemente el acompañamiento de profesores, entrenadores, compañeros y referentes que forman parte de su crecimiento.
“Tenemos muy buenos representantes y son justamente ellos quienes me ayudan a entrenar todos los días. También son una inspiración para seguir adelante”, afirmó.
Entre esas figuras sobresale el nombre de la profesora Graciela Álvarez, una referente histórica del judo fueguino y ex competidora internacional, cuyo trabajo ha sido fundamental para el desarrollo de numerosos atletas de la provincia.
“Mi profesora tiene una mirada muy importante y me ayuda muchísimo. Tenerla como técnica me permite analizar cada combate. Más allá de ganar o perder, siempre encontramos cosas para corregir. Incluso cuando uno gana, se pueden mejorar detalles para que la próxima vez sea más fácil. Y cuando se pierde, se trabaja sobre esos errores para crecer”, explicó.
También mencionó el respaldo de deportistas de trayectoria como Ángelo Villalobos y Mariano Coto, actual capitán de la Selección Argentina, quienes colaboran permanentemente en su preparación.
“Mariano me ayudó mucho a entrenar y a corregir aspectos técnicos. Igual que los veteranos del judo de Río Grande, que me acompañan todos los días, me corrigen y me exigen para que pueda mejorar. Todo eso me hace crecer como deportista”.
Río Grande, una cantera que sigue creciendo
El crecimiento del judo fueguino ha sido una constante durante los últimos años. Cada vez son más los atletas que logran destacarse en competencias nacionales e internacionales, consolidando a la provincia como una referencia dentro de la disciplina.
Jeremías forma parte de esa generación que busca continuar ampliando los horizontes del deporte fueguino.
“Quiero ayudar a que siga creciendo el judo de Río Grande y el judo provincial. Todos trabajamos para representar de la mejor manera a Tierra del Fuego y ahora también a la Argentina”, sostuvo.
La presencia de referentes internacionales surgidos de la provincia funciona como un estímulo permanente para los jóvenes deportistas que comienzan a recorrer este camino.
Esa cadena de aprendizaje y transmisión de experiencias es uno de los pilares que explica el crecimiento sostenido de la disciplina.
El ejemplo para las nuevas generaciones
Más allá de los resultados deportivos, Jeremías comprende que también ocupa un rol importante para los más jóvenes que observan de cerca el trabajo de los competidores de alto rendimiento.
Cada entrenamiento, cada viaje y cada competencia se transforman en ejemplos concretos para niñas, niños y adolescentes que recién comienzan a practicar judo.
“Los chicos me dan alegría todos los días. Siempre alguno viene a saludarme cuando llego a entrenar. También me inspiran mis sobrinos, que recién están empezando. Estoy muy orgulloso de ellos”, comentó.
La relación entre las nuevas generaciones y los deportistas con experiencia constituye una de las fortalezas de la comunidad judoca fueguina, donde el aprendizaje trasciende los aspectos técnicos y se transforma en una verdadera escuela de valores.
Disciplina, respeto, esfuerzo, compañerismo y perseverancia son algunos de los principios que el judo transmite y que atletas como Jeremías buscan reflejar dentro y fuera del tatami.
La búsqueda de apoyo para representar a la provincia
Mientras continúa con la preparación deportiva, Jeremías también enfrenta otro desafío: reunir los recursos económicos necesarios para concretar su participación en el Open Panamericano.
La experiencia vivida con la imposibilidad de viajar al Sudamericano de Perú dejó en evidencia las dificultades que muchas veces deben afrontar los deportistas del interior del país para competir al máximo nivel.
Por ese motivo, actualmente impulsa distintas iniciativas destinadas a recaudar fondos.
“Todo el que quiera apoyarme puede seguirme en mis redes sociales. En Instagram estoy como SosaJeres138 y en Facebook como Jeremías Sosa. Me pueden contactar por cualquiera de esos medios”, explicó.
Además, adelantó que se encuentra realizando diferentes actividades para solventar los gastos del viaje.
“Voy a estar vendiendo bonos y participando en distintas iniciativas para poder costear los gastos. Todo aporte suma y ayuda muchísimo”.
La respuesta de familiares, amigos, compañeros y miembros de la comunidad ha sido fundamental durante este proceso.
“Agradezco a todos los que me están acompañando en este camino, a quienes hacen posible que pueda seguir creciendo, a mis profesores, compañeros, familia y a todas las personas que están colaborando”.
El gran desafío continental
Con la cuenta regresiva en marcha, Jeremías Sosa transita las últimas semanas de preparación antes de afrontar el compromiso más importante de su carrera deportiva.
Entre el 18 y el 21 de junio se medirá frente a algunos de los mejores exponentes juveniles del continente en la categoría Junior Sub-21 hasta 100 kilogramos, con un objetivo claro: pelear por los puestos de privilegio.
“Voy a competir para disputar el podio. Ese es mi objetivo principal y para eso estoy trabajando todos los días”, afirmó con convicción.
La ilusión está intacta. También la responsabilidad de representar a Río Grande, a Tierra del Fuego y a la Argentina en una competencia de enorme prestigio internacional.
Detrás de cada entrenamiento, de cada sacrificio y de cada esfuerzo económico aparece el mismo sueño: demostrar que el trabajo realizado en el extremo sur del país puede estar a la altura de los mejores judocas de América.
Y hacia Buenos Aires viajará con esa premisa, llevando consigo no sólo sus aspiraciones personales, sino también las expectativas de toda una comunidad deportiva que sigue acompañando y celebrando el crecimiento de uno de sus jóvenes talentos.




