El Club Social, Deportivo y Cultural General San Martín volvió a reunir al handball patagónico en Río Grande con la tercera edición de su Torneo Patagónico/Internacional. Equipos de Río Gallegos, Ushuaia, Punta Arenas y los anfitriones sanmartinianos le dieron vida a una propuesta que refleja el crecimiento de la disciplina y, al mismo tiempo, la vigencia de una institución que transita sus 89 años acompañando el desarrollo de la ciudad. José Guenchur, presidente de la entidad, destacó el trabajo realizado durante meses, el acompañamiento de la Provincia y el Municipio, y el compromiso de chicos, chicas, entrenadores y familias para sostener al club aun en tiempos complejos.
Río Grande.- Hay instituciones que simplemente cumplen años y otras que, con el paso del tiempo, se convierten en parte inseparable de la historia de una ciudad. El Club Social, Deportivo y Cultural General San Martín; pertenece a ese segundo grupo. A sus 89 años de vida, continúa escribiendo capítulos de una historia que comenzó hace décadas y que hoy encuentra en el deporte una de sus principales herramientas de crecimiento, integración y contención.
En ese marco, durante este fin de semana el Gimnasio Integrador fue escenario de la presentación oficial de la tercera edición del Torneo Patagónico/Internacional de Handball, una competencia que vuelve a poner a Río Grande como punto de encuentro para delegaciones de distintos lugares de la región.
La propuesta reunió a representativos de Río Gallegos, Ushuaia y Punta Arenas, Chile, además de los equipos del propio Club San Martín, que asumieron el doble rol de protagonistas y anfitriones de una competencia que, edición tras edición, busca consolidarse y crecer tanto en cantidad como en calidad.
Para José Guenchur, presidente de la institución, concretar nuevamente este certamen representa mucho más que organizar una competencia deportiva.
“Este año se pudo concretar por suerte la tercera edición de este Torneo Patagónico, que viene en crecimiento, tanto en las ramas masculinas como femeninas”, señaló el dirigente, satisfecho por haber podido sostener una iniciativa que demanda meses de preparación y una importante estructura logística.
El torneo es, en definitiva, el resultado visible de un trabajo que comienza mucho antes de que una pelota empiece a rodar.
Meses de trabajo para hacer realidad el encuentro
Organizar un certamen de estas características implica coordinar delegaciones, horarios, espacios, alojamiento, traslados y todos los aspectos necesarios para recibir a clubes de distintas ciudades y, en este caso, también de otro país.
Guenchur remarcó que detrás de la competencia existe un “trabajo arduo” que los propios integrantes de la disciplina asumieron como propio.
“Las chicas y chicos del handball se ponen al hombro esto y, tras varios meses de trabajo, porque lleva su logística y todo, se pudo concretar”, explicó.
El desafío adquiere todavía mayor dimensión si se considera el contexto económico actual. El dirigente reconoció que la situación atraviesa a todas las instituciones y que cada actividad requiere hoy un esfuerzo mayor para poder sostenerse.
“Estamos en una situación económica bastante complicada, se hace cuesta arriba”, manifestó.
Sin embargo, lejos de detenerse, el San Martín encontró en el acompañamiento institucional un respaldo fundamental para poder avanzar. En ese sentido, Guenchur agradeció especialmente el apoyo recibido tanto del Gobierno de la provincia como de la Municipalidad de Río Grande, dos actores que, según explicó, continúan acompañando al club dentro de sus posibilidades.
Ese respaldo, sumado al esfuerzo propio de la institución y al compromiso de quienes forman parte del handball, permitió que una nueva edición del torneo se transformara en realidad.
El legado de Nicolás Salinas
La tercera edición del Torneo Patagónico/Internacional también tuvo un componente especial para el handball sanmartiniano.
Durante aproximadamente tres años, el profesor Nicolás Salinas estuvo vinculado al desarrollo de la disciplina dentro de la institución, acompañando especialmente el crecimiento de las categorías más pequeñas.
Su trabajo dejó una huella que excede los resultados deportivos. Para Guenchur, uno de los mayores logros del entrenador fue haber contribuido a construir en los chicos y chicas un sentido de pertenencia hacia el club.
“Nicolás vino trabajando desde los comienzos en esto y, por motivos laborales, nos va a dejar acá en la provincia”, explicó el presidente.
La noticia genera sentimientos encontrados dentro de la institución: satisfacción por el camino recorrido y tristeza por la partida de quien fue una pieza importante en el desarrollo del proyecto.
“Estamos muy contentos con su trabajo y lo que ha dejado, sobre todo el legado de los más chicos, de pertenencia al club. Realmente muy contentos, tristes y contentos a la vez, pero bueno, le deseamos lo mejor en su nuevo destino”, expresó Guenchur.
Así, mientras el San Martín recibe a delegaciones y celebra otra edición de su torneo, también comienza a despedir una etapa de trabajo que dejó bases para continuar construyendo.
El club como espacio de contención
Los 89 años no son solamente una cifra para el Club San Martín. Son el reflejo de una institución que atravesó distintas épocas de Río Grande y que, en cada una de ellas, procuró mantener abierto un espacio para niños, niñas, adolescentes, jóvenes y familias.
En tiempos de dificultades económicas, esa función social adquiere todavía mayor importancia.
“Yo creo que en estos momentos de crisis es cuando el club tiene que salir adelante, afrontando, teniendo a los chicos y chicas con el deporte, que les hace bien”, sostuvo Guenchur.
La definición resume una de las principales razones por las cuales las instituciones deportivas continúan siendo fundamentales dentro de una comunidad. No se trata únicamente de formar deportistas, sino también de ofrecer lugares de encuentro, aprendizaje, vínculos y acompañamiento.
El presidente sanmartiniano reconoció que el crecimiento institucional no se produce actualmente al ritmo que desearían, pero dejó en claro que el rumbo continúa firme.
“A pesar de la crisis, seguimos creciendo. No en el ritmo que querríamos, más lento, pero seguimos creciendo, seguimos manteniéndonos y proyectándonos a seguir con nuevas obras siempre, planificando”, afirmó.
Los proyectos, entonces, no desaparecen. Simplemente avanzan a un ritmo diferente, condicionado por una realidad económica que obliga a las instituciones a redoblar esfuerzos.
“Van a ir un poquito más despacio, pero las vamos a completar”, aseguró.
89 años mirando hacia los 90
En la historia de una institución, llegar a los 89 años significa haber atravesado generaciones enteras. En el caso del San Martín, además, implica haber acompañado prácticamente buena parte del crecimiento de Río Grande.
El club fue protagonista de distintas épocas de la ciudad, de aquellas jornadas sociales y deportivas que permanecen en la memoria de quienes las vivieron y de una vida comunitaria en la que las instituciones ocupaban un lugar central.
Por eso, mientras se disfruta el presente, la mirada ya está puesta en un aniversario muy especial: los 90 años.
“Este año tenemos que redoblar esfuerzos. Ya estamos transitando para los 90 años, en un número redondo, y ojalá lo podamos festejar como se merece”, adelantó Guenchur.
La celebración no será improvisada. El dirigente explicó que la comisión directiva ya trabaja en la planificación, entendiendo que una fecha de semejante trascendencia merece ser preparada con tiempo.
“Estamos trabajando para eso ya, porque todo no se puede hacer más rápido, tenemos que planificar”, indicó.
El deseo es llegar a ese aniversario con la institución vigente, activa y en crecimiento.
“Esperemos que estos 90 años que estamos por cumplir nos encuentren vigentes como estamos y, bueno, creciendo aún más como institución”, manifestó.
De la mano de Río Grande
La relación entre el Club San Martín y la ciudad aparece, en las palabras de su presidente, como un vínculo que se construyó durante generaciones.
La institución creció al mismo tiempo que Río Grande y fue encontrando en sus vecinos un acompañamiento indispensable para sostener cada proyecto.
“Realmente venimos, como se dice, de la mano de nuestra ciudad”, expresó Guenchur.
Ese acompañamiento se hace visible en cada evento, en cada actividad y en cada iniciativa que la institución pone en marcha. La realización de este tercer Torneo Patagónico/Internacional de Handball es una nueva muestra de esa realidad.
La presencia de equipos de Río Gallegos, Ushuaia y Punta Arenas le dio al encuentro una dimensión regional e internacional, pero detrás de la competencia permanece el objetivo esencial: mantener vivo el deporte y seguir generando espacios para las nuevas generaciones.
Cuando cada aporte se transforma en realidad
Al momento de cerrar la charla, Guenchur volvió a poner el acento en quienes hacen posible que el club continúe adelante.
Agradeció a todas las personas que acompañan, colaboran y dan fuerza para seguir, y especialmente al Gobierno de la provincia y a la Municipalidad de Río Grande, que continúan brindando respaldo pese al complejo escenario económico.
“Son entes que, a pesar de la crisis, nos siguen acompañando en lo que se puede”, destacó.
El dirigente también reconoció que los tiempos han cambiado y que ya no resulta posible solicitar y recibir apoyos de la misma manera que años atrás. Pero, precisamente por eso, cada contribución adquiere un valor especial.
“Ya no es que se pueda pedir como antes, pero todo es bienvenido, porque la suma hace esto, que es una hermosa realidad como es hoy el Torneo Patagónico”, resumió.
Y quizás allí se encuentre la verdadera dimensión de este campeonato. Porque cuando el Gimnasio Integrador recibe a jugadores y jugadoras de distintas ciudades, cuando se encuentran representantes de Río Gallegos, Ushuaia, Punta Arenas y Río Grande, cuando los chicos salen a la cancha y las familias acompañan desde las tribunas, lo que aparece delante de los ojos es mucho más que una competencia.
Es el resultado de meses de trabajo, de esfuerzos individuales y colectivos, de dirigentes que planifican, entrenadores que enseñan, familias que acompañan, deportistas que entrenan y organismos que colaboran.
Es, también, la expresión de una institución que a sus 89 años se niega a detenerse.
El Club San Martín ya mira hacia los 90. Y mientras prepara esa celebración histórica, continúa haciendo aquello que aprendió a hacer durante casi nueve décadas: abrir sus puertas, abrazar al deporte, contener a sus jóvenes y caminar junto a Río Grande.
Esta vez, ese camino tuvo forma de handball y reunió a la Patagonia a través de una pelota, una cancha y una camiseta. Pero, en el fondo, volvió a tratarse de lo mismo que sostiene al club desde hace 89 años: pertenencia, comunidad y la convicción de que siempre vale la pena seguir creciendo.




