Walter Jaime, técnico de la Sub-11, destacó el presente de una categoría que marcha puntera y que tiene en Bastian Marchisio a una de sus grandes figuras. El joven riograndense vuelve a Vélez para continuar con su proceso de prueba, mientras el club apuesta a formar jugadores que mañana puedan nutrir a su Primera División.
Río Grande.- El fútbol formativo tiene esas historias que empiezan casi en silencio, en una cancha, detrás de una pelota y con chicos que todavía tienen mucho camino por recorrer. Sin embargo, cuando el trabajo sostenido, la disciplina y el talento se encuentran, aparecen señales que invitan a mirar un poco más allá, y en Unión Santiago, esas señales están a la vista.
La categoría Sub-11 atraviesa un gran presente en el torneo oficial de la Liga Oficial de Fútbol AFA de Río Grande y, después de completarse la tercera fecha en la cancha de césped sintético del Club San Martín, se mantiene en los primeros lugares de la competencia. Allí, entre un grupo de chicos que promete mucho, aparece una figura que ya comenzó a despertar el interés de clubes de distintos puntos del país: Bastian Marchisio.
Walter Jaime, responsable técnico de la categoría, conoce de cerca el crecimiento del joven futbolista y no duda en destacar sus condiciones, pero también pone el acento en algo que considera fundamental: el trabajo colectivo.
Bastian, otra vez rumbo a Vélez
Este martes 22 de septiembre, Bastian Marchisio vuelve a viajar para continuar con el proceso que inició tiempo atrás en Vélez Sarsfield. La nueva prueba representa otro paso dentro de un recorrido que ya lo llevó incluso hasta España, donde tuvo la posibilidad de participar de una experiencia con la Barça Academy.
“Desde el club les deseamos todo el éxito. Es un chico muy humilde, de perfil bajo, es un muy buen jugador, un excelente jugador, con disciplina y conducta deportiva”, sostuvo Jaime al referirse al pequeño futbolista riograndense.
El interés por Bastian no se limita a Vélez. Según explicó el entrenador, fueron varios los clubes que mostraron interés por el jugador, aunque la familia decidió mantener el compromiso asumido inicialmente con la institución de Liniers.
“Hubo una propuesta de varios clubes, aparte de Vélez, pero como la familia había dado la palabra y se comprometió con Vélez, viaja a Vélez”, explicó.
El presente de Marchisio es producto también de una formación que combina distintas experiencias. El joven juega futsal y fútbol 11, una combinación que, de acuerdo con Jaime, se refleja especialmente en sus recursos técnicos.
“El futsal se nota mucho que tiene su parte en el fútbol once, porque la técnica la tienen. Es una técnica diferente en cancha de once y después nosotros trabajamos para que pueda adaptarse a las dimensiones de la cancha”, señaló.
Una categoría que no depende de un solo nombre
Aunque Bastian es quizás el nombre que más trascendió en este momento, Walter Jaime se encarga de remarcar que la Sub-11 de Unión Santiago es mucho más que una individualidad.
“Esta categoría es un equipazo. Hay jugadores tremendos, jugadores que tienen muchísimas condiciones y nosotros los estamos explotando a full”, afirmó.
El entrenador fue todavía más contundente al describir el potencial de la plantilla: “No solamente Bastian; tenemos prácticamente la plantilla completa. Puede ser titular en cualquier equipo de la Liga”.
Detrás de ese presente hay una planificación que comenzó tiempo atrás. Jaime trabaja con este grupo desde el año pasado y apunta no solamente al resultado inmediato, sino a desarrollar una identidad futbolística que acompañe a los chicos durante su crecimiento.
“Lo vamos formando como nosotros queremos que jueguen, porque estos son el futuro de nuestra Primera”, explicó.
Y esa mirada hacia adelante no es una frase aislada. El club ya tiene una experiencia concreta que alimenta esa apuesta.
“Nosotros empezamos hace seis años y hoy esa camada está llegando. Ya están jugando en Primera; tienen 17 años y están jugando en Primera”, contó Jaime.
Por eso, el objetivo vuelve a repetirse con esta nueva generación: formar futuros jugadores y, también, futuros dirigentes de Unión Santiago.
Seis años de crecimiento y una identidad de club
Unión Santiago es una institución joven dentro del fútbol riograndense. Apenas seis años de vida alcanzaron para atravesar distintas etapas y consolidar una estructura que hoy busca sostenerse desde las bases.
“Estuvimos tres años en la B, después ascendimos y ese año que ascendimos salimos campeones en Primera, que no es fácil”, recordó Jaime.
Ese recorrido permitió construir una identidad basada en el compromiso y, especialmente, en el acompañamiento de los chicos.
“Siempre tratamos de brindar lo mejor y siempre trabajar por y para los chicos, porque sin los chicos los clubes no somos nada”, remarcó.
En esa tarea, Jaime reconoce que el trabajo no es individual. Detrás de la Sub-11 existe un equipo que acompaña diariamente el proceso de formación.
David cumple un papel fundamental junto a los chicos, mientras Arturo está a cargo de la preparación física. A ellos se suma el acompañamiento de distintos profesores de Educación Física vinculados al club y, fundamentalmente, el respaldo de las familias.
“Tenemos muchos profesores de Educación Física dentro del club y siempre nos están dando una mano con la preparación física”, explicó Jaime.
El propio entrenador reconoce que su función se complementa con la de sus colaboradores. “Por ahí yo me corro un poquito y estoy más como ayudante técnico de David, que está con los chicos, y Arturo, como te dije, es quien hace la preparación física”.
De lunes a viernes, el trabajo que no se ve
El crecimiento de los chicos no aparece por casualidad cada domingo. Detrás de cada partido existe una rutina que demanda compromiso y constancia.
La Sub-11 entrena de lunes a viernes, combinando preparación física y trabajos con pelota. Una exigencia que, según Jaime, empieza a reflejarse dentro de la cancha.
“Hoy nuestros chicos tienen una preparación física muy importante. Están entrenando todos los días de la semana, porque hacemos físico y también pelota en la cancha”, detalló.
El esfuerzo cotidiano tiene un objetivo claro: que los chicos lleguen al fin de semana con herramientas para competir, pero también para seguir desarrollándose.
“Arturo los mata con la preparación física para que el domingo puedan tener un buen desempeño”, contó entre risas Jaime.
Y en ese proceso también resulta determinante el acompañamiento de los padres, un aspecto que el entrenador considera fundamental para sostener el proyecto.
El futuro se construye desde abajo
Mientras Bastian vuelve a mirar hacia Vélez y su nombre comienza a trascender más allá de Tierra del Fuego, en Unión Santiago la mirada permanece puesta en el conjunto.
La prioridad es que cada chico encuentre herramientas para crecer, que pueda desarrollar sus condiciones y que, con el paso de los años, tenga la posibilidad de vestir la camiseta de Primera.
Para Jaime, esa es la verdadera finalidad del trabajo formativo. Y Bastian, con su talento y su recorrido, representa una muestra de lo que puede surgir cuando el esfuerzo cotidiano encuentra una oportunidad.
“Quiero desearle todo el éxito a Bastian. Es un fenómeno, un crack, no me canso de decirlo. Es un fuera de serie”, afirmó.
Pero inmediatamente volvió a poner el foco en aquello que sucede mucho más allá de los reflectores.
“Entrena de lunes a viernes en distintos lugares. Donde vas, lo vas a ver a Bastian y en todos lados rinde y se compromete. Es un mini profesional”.
Mientras uno de los talentos de la categoría vuelve a emprender viaje en busca de un nuevo desafío, en Río Grande queda una camada que sigue trabajando, creciendo y soñando.
Son chicos que todavía tienen mucho por aprender, pero que ya entendieron que detrás de cada partido hay esfuerzo, disciplina y compromiso.
Son, como define Walter Jaime, los más mimados de Unión Santiago y el futuro del club.




