En el marco del 142° aniversario de la capital fueguina, el exgobernador Juan Carlos Arcando participó por primera vez de un desfile junto a sus antiguos camaradas de la Armada Argentina y de la Prefectura Naval Argentina. A través de una emotiva reflexión, recordó su llegada a Ushuaia en diciembre de 1977, evocó a los compañeros que ya no están y destacó el valor de la paz entre Argentina y Chile. También expresó su agradecimiento a la ciudad que lo recibió hace casi cinco décadas y que, según sus propias palabras, cambió su vida para siempre.
Ushuaia, 13 de octubre de 2026.- La celebración del 142° aniversario de Ushuaia tuvo un significado particularmente emotivo para el exgobernador de Tierra del Fuego, Juan Carlos Arcando, quien participó del tradicional desfile aniversario junto a sus camaradas .
A 48 años de aquellos acontecimientos que mantuvieron a la Argentina y Chile al borde de un enfrentamiento armado, Arcando compartió sus recuerdos y reflexiones sobre una etapa que marcó profundamente su vida y la de numerosos hombres que fueron destinados al extremo sur del país.
El exmandatario provincial destacó especialmente la emoción de haber desfilado por primera vez junto a quienes compartieron aquella experiencia, al tiempo que expresó su deseo de mantener viva la memoria de los compañeros que fallecieron y transmitir a las nuevas generaciones la importancia de preservar la paz entre ambos países.
En ese contexto, hizo llegar un mensaje en el que manifestó su intención de dar a conocer lo vivido por quienes estuvieron presentes durante aquellos años de tensión.
“Les agradecería que pudieran publicarla para dar a conocer lo vivido por quienes estuvimos allí, recordar a los compañeros que ya partieron y destacar el valor de la paz entre Argentina y Chile”, expresó Arcando al compartir su testimonio.
Una llegada que cambió su vida para siempre

En su reflexión, titulada ¡Feliz día, querida Ushuaia!, Arcando recordó con precisión la fecha en la que comenzó su historia personal con la capital fueguina.
“Llegué a Ushuaia el 28 de diciembre de 1977. La Armada Argentina me había traído hasta estas tierras en aquellos años de tensión por el Beagle con nuestros hermanos chilenos. Yo no sabía entonces que, además de cumplir con mi deber, estaba llegando al lugar que cambiaría mi vida para siempre”, expresó.
Su relato permite reconstruir una Ushuaia muy diferente de la actual, cuando la ciudad tenía apenas entre seis y siete mil habitantes y conservaba características de una pequeña comunidad austral.
Arcando recordó las calles de aquellos años, las construcciones bajas y algunos de los establecimientos que formaban parte del paisaje urbano, como los hoteles Canal de Beagle, Albatros y Cabo de Hornos.
También evocó el bosque de lengas que comenzaba a extenderse sobre las laderas de las montañas y, fundamentalmente, la hospitalidad de una comunidad que lo recibió cuando era un joven integrante de la Armada Argentina.
“Fue amor a primera vista. Ushuaia se metió en mi corazón y ya nunca se fue”, sintetizó.
Los recuerdos de una Ushuaia que permanece en su memoria
El exgobernador también dedicó parte de su mensaje a recordar escenas cotidianas de aquella ciudad que comenzaba a crecer y que, con el paso del tiempo, se convertiría en el lugar donde desarrollaría buena parte de su vida.
“Guardo con cariño las grandes nevadas, los primeros asados a la estaca, las caminatas y aquellos sueños que crecían junto con la ciudad”, señaló.
Entre sus recuerdos más entrañables mencionó a Doña Enriqueta, conocida como la India Varela, a quien evocó trabajando en sus artesanías en plena calle San Martín.
“También recuerdo a Doña Enriqueta, la querida India Varela, tallando guanacos junto a una ventana de la calle San Martín. Su imagen forma parte de la Ushuaia que llevo conmigo”, manifestó.
La referencia constituye una evocación de los antiguos vecinos, personajes y costumbres que formaron parte de la identidad de la capital fueguina durante las últimas décadas del siglo pasado.
El reencuentro con sus camaradas y el valor de la paz
La participación de Arcando en el desfile aniversario también estuvo atravesada por los recuerdos del conflicto del Beagle, una de las etapas más delicadas de las relaciones entre Argentina y Chile.
En diciembre de 1978, ambos países estuvieron cerca de un enfrentamiento militar como consecuencia de la controversia territorial en torno a las islas del canal Beagle. La intervención mediadora del papa Juan Pablo II contribuyó a evitar la guerra y abrió un proceso diplomático que culminaría años después con la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984.
Para quienes estuvieron destinados en Tierra del Fuego durante aquellos acontecimientos, el paso de los años no borró las experiencias compartidas ni el recuerdo de los compañeros.
Por ese motivo, el desfile realizado en el marco del 142° aniversario de Ushuaia adquirió para Arcando un significado especial, al permitirle participar junto a sus camaradas casi medio siglo después de su llegada a la provincia.
Su mensaje estuvo acompañado por un reconocimiento a quienes ya fallecieron y por una reflexión sobre la importancia de que las diferencias entre países hermanos encuentren siempre una solución pacífica.
Un llamado a preservar la identidad y la naturaleza de Ushuaia
Arcando también se refirió a las transformaciones que experimentó Ushuaia desde su llegada en 1977 hasta la actualidad.
Reconoció el extraordinario crecimiento de la ciudad, aunque señaló que ese desarrollo también estuvo acompañado por dificultades y desafíos que requieren atención.
“La ciudad cambió, creció con una fuerza extraordinaria y también conoció las dificultades de ese crecimiento. Por eso, en su día, quiero pedir que cuidemos lo que la hace única, su gente, su historia, sus espacios y, sobre todo, la naturaleza prodigiosa que nos abraza”, expresó.
Sus palabras constituyen una invitación a preservar tanto el patrimonio histórico y cultural como el entorno natural que distingue a la capital fueguina.
El agradecimiento a la ciudad que le permitió representarla
En el tramo final de su reflexión, Arcando expresó su gratitud hacia la comunidad de Ushuaia por los afectos recibidos y por las oportunidades que tuvo de desempeñar distintas responsabilidades públicas a lo largo de su trayectoria.
“Desde aquel diciembre de 1977 hasta hoy, mi amor por Ushuaia no ha hecho más que crecer. Gracias por recibirme, por regalarme tantos afectos y por darme el inmenso honor de representarte en los distintos cargos públicos que ocupé gracias al voto popular”, manifestó.
Y agregó: “Cada responsabilidad fue una manera de devolverte, con trabajo y compromiso, un poco de todo lo que esta ciudad significa para mí”.
De esta manera, el exgobernador vinculó su historia personal con la evolución de Ushuaia, desde aquella pequeña ciudad austral que conoció como integrante de la Armada hasta la capital provincial que hoy celebra 142 años de historia.
Su participación en el desfile aniversario reunió así dos dimensiones de su vida: el recuerdo de quienes compartieron los difíciles momentos del conflicto del Beagle y el agradecimiento hacia una comunidad con la que construyó un vínculo de casi cinco décadas.
Arcando concluyó su mensaje con una expresión que resume el sentimiento que quiso transmitir en esta nueva celebración:
“¡Feliz día, Ushuaia Querida! ¡Te llevo para siempre en el corazón!”.




