La ciudad de Río Grande recibió la visita de Anette Haavamae, una joven de 26 años nacida en Estonia, país del norte de Europa, quien actualmente desarrolla una pasantía de tres meses en la Argentina como voluntaria de Youth For Understanding (YFU), una organización internacional dedicada a promover el entendimiento intercultural mediante programas de intercambio estudiantil.

Desde Estonia a Tierra del Fuego: Anette Haavamae destacó el intercambio cultural como una herramienta para construir la paz entre los pueblos

La joven estonia Anette Haavamae, de 26 años, voluntaria de Youth For Understanding (YFU), se encuentra recorriendo la Argentina como parte de una pasantía internacional de tres meses destinada a promover los intercambios culturales y educativos entre adolescentes de diferentes países. Durante su visita a Río Grande, donde fue recibida por Claudia Duarte, compartió su experiencia en una entrevista con Radio Universidad 93.5 MHz. Habló sobre su vida en Estonia, su intercambio estudiantil en Francia, la hospitalidad argentina, las oportunidades de voluntariado y las tensiones que atraviesa Europa. También destacó la importancia de superar las barreras idiomáticas, conocer otras culturas y promover el entendimiento entre las personas.

Río Grande, 20 de octubre de 2026.- La ciudad de Río Grande recibió la visita de Anette Haavamae, una joven de 26 años nacida en Estonia, país del norte de Europa, quien actualmente desarrolla una pasantía de tres meses en la Argentina como voluntaria de Youth For Understanding (YFU), una organización internacional dedicada a promover el entendimiento intercultural mediante programas de intercambio estudiantil.

Durante una extensa entrevista realizada en el programa La Mañana de la Tecno, que se emite por Radio Universidad 93.5 MHz, Anette compartió detalles de su trayectoria, sus experiencias personales y el trabajo que desarrolla la organización, que cuenta con presencia en 53 países.

La joven, que durante su estadía en Río Grande se encuentra alojada en la casa de Claudia Duarte, explicó que su visita forma parte de un recorrido por diferentes ciudades argentinas para conocer las experiencias de las familias anfitrionas, los voluntarios y los estudiantes que participan de los programas de intercambio.

Su presencia en Tierra del Fuego también permitió conocer aspectos de la cultura estonia, la realidad social y política del norte europeo y las particularidades de una nación que se caracteriza por su desarrollo tecnológico y su estrecha vinculación histórica y cultural con Finlandia.

 

YFU, una organización presente en 53 países que promueve el entendimiento entre los jóvenes

 

Al comenzar la entrevista, Anette explicó que Youth For Understanding es una organización internacional que desarrolla programas de intercambio cultural destinados principalmente a adolescentes de entre 14 y 18 años.

“Nosotros en YFU, que significa Youth For Understanding, Juventud por Entendimiento, somos en 53 países diferentes y ofrecemos programas de intercambios culturales para los jóvenes de 14 a 18 años. Pero igualmente hacemos voluntariado, la opción de hospedar a un estudiante”, señaló.

La joven explicó que su actual experiencia en la Argentina constituye una nueva etapa de su vinculación con la organización, iniciada cuando todavía era adolescente.

“Yo misma hice un año de intercambio cuando tenía 16 años. Ahora tengo 26. Y ahora, así, diez años más tarde, de nuevo estoy haciendo como otro intercambio acá en Argentina”, relató.

Según explicó, la organización ofrece diferentes posibilidades de participación, desde viajar a otro país para cursar estudios secundarios hasta convertirse en familia anfitriona o colaborar como voluntario en las actividades institucionales.

En Río Grande, el trabajo de YFU cuenta con una trayectoria que, de acuerdo con lo señalado durante la entrevista, se remonta al año 2000, mediante experiencias de intercambio cultural y educativo con adolescentes y jóvenes de diferentes partes del mundo.

 

De Estonia a Francia: una experiencia que cambió su vida

 

Anette nació en Estonia, uno de los tres países bálticos junto con Letonia y Lituania, aunque explicó que culturalmente los estonios mantienen una identificación muy cercana con los pueblos nórdicos, particularmente con Finlandia.

Su primera experiencia internacional se produjo cuando tenía 16 años y decidió participar de un programa de intercambio estudiantil en Francia.

“No, yo soy de Estonia, un pequeño país en el norte de Europa. Y hice mi intercambio en Francia. Viví un año en Francia con una familia anfitriona, fui a una escuela local, aprendí el idioma francés y después hace diez años que estoy voluntaria de YFU Estonia”, recordó.

La experiencia resultó determinante para su desarrollo personal, ya que debió adaptarse a una familia desconocida, una nueva escuela y un idioma que no hablaba.

Lejos de abandonar su vinculación con el intercambio cultural al finalizar aquella experiencia, decidió continuar participando como voluntaria.

“Para mí toda esa experiencia cambió tanto mi vida. Cuando tenía 16 años, vivir sola, aprender otro idioma, fue increíble. Y sí, ahora es para difundir”, expresó.

Actualmente, diez años después de aquella primera experiencia, Anette continúa vinculada con la organización y busca transmitir a otros jóvenes las oportunidades que pueden surgir de conocer nuevas culturas.

 

Su primera visita a Sudamérica y el recorrido por la Argentina

“Yo misma hice un año de intercambio cuando tenía 16 años. Ahora tengo 26. Y ahora, así, diez años más tarde, de nuevo estoy haciendo como otro intercambio acá en Argentina”, relató la joven estonia Anette Haavamae.

La joven confirmó que su llegada a la Argentina representa también su primera experiencia en territorio sudamericano.

“Sí, es mi primera vez en Sudamérica”, comentó.

Durante su pasantía de tres meses, Anette se encuentra recorriendo distintas regiones del país para conocer las actividades de YFU Argentina y compartir experiencias con sus integrantes.

“Ahora estoy viajando. Estuve en Buenos Aires, en San Luis, en Ushuaia, ahora acá en Río Grande y después voy a recorrer toda la Patagonia”, explicó.

La modalidad de su recorrido contempla aproximadamente una semana de permanencia en cada localidad, donde mantiene contacto con voluntarios, familias anfitrionas y referentes de la organización.

En Río Grande fue recibida por Claudia Duarte, quien la hospeda durante su estadía en la ciudad.

Esta experiencia le permite conocer diferentes realidades de la Argentina, desde los grandes centros urbanos hasta las particularidades de las comunidades patagónicas.

 

La hospitalidad argentina, uno de los aspectos que más la sorprendió

 

Consultada sobre las impresiones que le dejó su recorrido por el país, Anette destacó especialmente la calidez de las personas y la manera en que fue recibida en los distintos lugares que visitó.

“Para mí, me parece que yo y todos los estudiantes que vienen acá es para la gente. Porque la gente argentina está tan buena, tan hospitalaria, gente muy cálida. Me tratan tan bien acá”, expresó.

La joven consideró que la hospitalidad constituye uno de los principales atractivos de la experiencia de intercambio, porque permite establecer vínculos humanos que trascienden las diferencias culturales y lingüísticas.

En ese sentido, explicó que el contacto cotidiano con las familias anfitrionas resulta fundamental para comprender cómo viven las personas en otros países.

También destacó que el voluntariado ofrece la posibilidad de conocer otras culturas sin necesidad de viajar.

“También siempre estamos buscando más voluntarios, más familias anfitrionas, porque para ellos también, nosotros los voluntarios, es como viajar sin salir de casa”, sostuvo.

 

Las familias anfitrionas no necesitan ofrecer una experiencia turística

 

Uno de los temas abordados durante la entrevista fue la posibilidad de que familias de Río Grande y otras localidades de Tierra del Fuego se incorporen a los programas de YFU para recibir estudiantes extranjeros.

Anette aclaró que no existe un perfil único de familia anfitriona y que el objetivo principal de los intercambios no consiste en ofrecer vacaciones o recorridos turísticos, sino permitir que los adolescentes conozcan la vida cotidiana del país que los recibe.

“No, realmente no hay un perfil así, pero en YFU toda la idea es que es la vida real. No es un viaje y la familia tampoco tiene que viajar todo el tiempo, mostrar muchas cosas, no”, explicó.

La voluntaria señaló que el aprendizaje cultural se produce fundamentalmente mediante la convivencia diaria, la asistencia a clases y la participación en las actividades habituales de una familia.

“Para los estudiantes es más para que puedan vivir la vida real, ver cómo está la escuela en Argentina, cómo es la vida que vive una persona normal”, agregó.

De esta manera, el intercambio permite que los jóvenes comprendan las costumbres, responsabilidades y formas de convivencia propias de una sociedad diferente de la suya.

 

Una organización surgida después de la Segunda Guerra Mundial

 

Durante la conversación también se abordaron los orígenes históricos de Youth For Understanding y su vinculación con los esfuerzos internacionales destinados a promover la paz después de la Segunda Guerra Mundial.

Anette explicó que la organización surgió en ese contexto histórico, cuando comenzaron a desarrollarse experiencias de intercambio entre jóvenes de Alemania y Estados Unidos.

“Es una organización que empezó después de la Segunda Guerra Mundial y los primeros estudiantes fueron entre Alemania y Estados Unidos”, recordó.

La iniciativa buscaba favorecer el acercamiento entre sociedades que habían atravesado uno de los conflictos más devastadores de la historia contemporánea.

“Exactamente, para promover la paz entre los países y también para que los jóvenes puedan aprender idiomas, ver el mundo, descubrir otras culturas”, señaló.

La voluntaria destacó que estos objetivos continúan vigentes y constituyen una de las principales razones por las cuales decidió permanecer vinculada con YFU.

La posibilidad de convivir con personas de otras nacionalidades, conocer sus costumbres y comprender sus perspectivas representa, según su experiencia, una herramienta para superar prejuicios y favorecer relaciones de respeto.

 

Intercambios para estudiantes de escuelas públicas y privadas, con posibilidades de becas

 

Anette también aclaró que los programas de intercambio no están destinados exclusivamente a estudiantes universitarios ni a jóvenes que concurren a establecimientos educativos privados.

Por el contrario, explicó que las propuestas están dirigidas principalmente a adolescentes que cursan la escuela secundaria, tanto en instituciones públicas como privadas.

“Sí, secundarias. Catorce en adelante, hasta los dieciocho”, precisó.

Al ser consultada sobre las posibilidades de participación de estudiantes de diferentes condiciones económicas, destacó que la organización también dispone de programas de becas.

“Sí, pero todos públicos, privados, porque tenemos becas también, becas totales para partir a otro país”, afirmó.

Estas alternativas permiten que jóvenes interesados en conocer otras culturas puedan consultar las oportunidades disponibles y los requisitos establecidos para cada programa.

 

Las dificultades de vivir en otro país a los 16 años

 

Uno de los momentos más interesantes de la entrevista estuvo relacionado con las dificultades que enfrentan los adolescentes cuando llegan a un país donde no conocen el idioma ni las costumbres.

Anette reconoció que el proceso de adaptación puede resultar complejo, especialmente durante las primeras semanas.

“Al principio, no voy a mentir, es un poco difícil porque a los 16 años o 15 años, sí, el primer mes, por ejemplo, es un poco difícil”, expresó.

En su caso, recordó que cuando llegó a Francia no hablaba francés y debió aprender desde cero mientras asistía a la escuela y convivía con su familia anfitriona.

“Porque yo, cuando llegué a Francia, no hablaba nada de francés. Y tenía que aprender, acostumbrarme a la cultura, a la familia, las reglas de la familia también”, relató.

Sin embargo, explicó que esas dificultades iniciales fueron desapareciendo progresivamente.

“Después de algunos meses, vas a aprender a adaptarte y la verdad es que al final de mi año de intercambio no quise irme”, recordó.

La experiencia le permitió adquirir independencia, aprender un idioma y desarrollar vínculos afectivos que transformaron su manera de comprender el mundo.

 

Un diccionario como compañero permanente durante su intercambio

 

Al profundizar sobre la barrera idiomática, Anette recordó que durante su estadía en Francia recurría constantemente a un diccionario para comunicarse.

A diferencia de las herramientas digitales que actualmente permiten traducir conversaciones de manera inmediata, cuando realizó su intercambio utilizaba un libro que llevaba consigo a todas partes.

“Yo, por ejemplo, en Francia siempre tenía un diccionario, un libro de diccionario conmigo”, contó.

La joven explicó que lo utilizaba en la escuela, en los comercios y en diferentes situaciones de la vida cotidiana.

También destacó que una de las principales recomendaciones para quienes realizan un intercambio consiste en animarse a hablar, aunque todavía no dominen correctamente el idioma.

“Falta preguntar mucho también siempre cómo se dice, qué significa eso y hablar, no tener miedo de hablar”, señaló.

Como ejemplo mencionó su propia experiencia actual con el castellano.

“Yo también, por ejemplo, ahora con el castellano, yo sé que no hablo perfectamente y que hago faltas, pero no pasa nada”, manifestó.

Su mensaje estuvo orientado especialmente a los adolescentes que sienten inseguridad ante la posibilidad de viajar a un país donde se habla otra lengua.

 

Estonia, un país báltico con una fuerte identidad nórdica

 

La entrevista permitió también conocer aspectos de Estonia, el país de origen de Anette, ubicado en el norte de Europa y que comparte la región báltica con Letonia y Lituania.

La joven explicó que, aunque Estonia suele ser identificada internacionalmente como uno de los tres países bálticos, sus habitantes mantienen una estrecha vinculación cultural con Finlandia.

“La verdad es que nosotros en Estonia nos consideramos más nórdicos que bálticos. Culturalmente somos más parecidos a los finlandeses, por ejemplo”, sostuvo.

Según explicó, la relación con Letonia y Lituania está vinculada especialmente con las experiencias históricas compartidas, entre ellas el período de dominación soviética.

“Con los otros países bálticos es más por la historia que tenemos de la Unión Soviética”, señaló.

En cuanto al idioma, explicó que en Estonia se habla estonio, una lengua diferente de la mayoría de los idiomas europeos.

La joven aclaró que se escribe utilizando el alfabeto latino y que presenta importantes similitudes con el finés.

“El idioma también, que como lo dije, es muy, muy distinto de todos los otros idiomas, pero es parecido al finés”, indicó.

El estonio y el finés pertenecen a la familia de lenguas urálicas, a diferencia de buena parte de los idiomas europeos, que integran la familia indoeuropea.

Respecto de las creencias religiosas, Anette señaló que Estonia no presenta una religión predominante en la vida cotidiana de la población, aunque existen diferentes comunidades cristianas.

 

Estonia y su desarrollo tecnológico: una sociedad altamente digitalizada

 

Otro de los temas que despertó interés durante la conversación fue el desarrollo tecnológico de Estonia, reconocida internacionalmente por la digitalización de numerosos servicios públicos.

Anette destacó que su país ha avanzado significativamente en la utilización de herramientas digitales para diferentes actividades de la vida cotidiana.

“Hoy en Estonia somos muy digitalizados también”, expresó.

Al ampliar su explicación, señaló que una parte importante de los trámites y servicios se realiza mediante plataformas digitales.

“Todo es digital. Es el país digital número uno del mundo. Las elecciones, es donde nació el Skype, por ejemplo”, comentó.

La joven mencionó especialmente la relación de Estonia con el desarrollo de Skype, una de las plataformas que contribuyó a popularizar las comunicaciones por Internet mediante llamadas y videollamadas.

También destacó la presencia de empresas vinculadas con la innovación tecnológica.

La conversación permitió establecer un contraste entre las características de Estonia, un país pequeño y altamente digitalizado, y la experiencia argentina, donde Anette se encuentra conociendo diferentes realidades sociales y culturales.

 

La historia soviética y las preocupaciones actuales de Estonia

 

La entrevista también abordó la situación política y de seguridad que atraviesa Europa como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Consultada sobre las preocupaciones existentes en los países bálticos, Anette reconoció que en Estonia existe temor por el contexto internacional.

“Sí, en este momento en Estonia tenemos miedo y hay un poco de presión”, expresó.

La joven explicó que, si bien nació en Estonia, desde hace aproximadamente seis años reside fuera de su país.

Después de finalizar su intercambio estudiantil en Francia regresó a Estonia para continuar sus estudios, pero posteriormente vivió en Inglaterra y finalmente se estableció en París, donde reside actualmente.

“Yo en realidad los últimos seis años no vivo en Estonia. Después de mi intercambio, yo volví a Estonia, terminé de estudiar y después me fui a Inglaterra y a París. Y así ahora vivo en París en realidad”, relató.

La conversación permitió profundizar sobre la influencia que todavía tiene en la sociedad estonia el período durante el cual el país estuvo bajo dominio de la Unión Soviética.

Anette explicó que esa experiencia histórica continúa presente en la memoria de las generaciones anteriores.

“Es un poco como un trauma generacional para mis padres, mis abuelos, estaban todos ocupados”, manifestó.

Estonia recuperó su independencia en 1991, en el contexto de la disolución de la Unión Soviética, después de décadas de dominación soviética.

Para Anette, esa historia contribuye a explicar las preocupaciones actuales de parte de la sociedad estonia frente a la situación de seguridad regional.

“Y es por eso que ahora tenemos tanto miedo, porque conocemos toda la historia de Rusia, lo vivimos en la Unión Soviética y así no queremos más”, expresó.

Sus declaraciones reflejaron una mirada personal atravesada por la memoria histórica de su país y las experiencias transmitidas por sus padres y abuelos.

 

La convivencia entre estonios y la población de habla rusa

 

Otro aspecto abordado fue la presencia de una importante comunidad rusoparlante dentro de Estonia y los desafíos de integración que enfrenta la sociedad.

Anette explicó que durante muchos años existieron diferencias significativas entre la población de habla estonia y los sectores que utilizan principalmente el ruso.

“Ahora en Estonia queremos mejorar toda la integración entre los rusos, la población que habla ruso y los estonios”, señaló.

La joven consideró que una de las dificultades históricas estuvo relacionada con la existencia de comunidades que compartían el mismo territorio, pero mantenían vínculos sociales limitados.

“Porque durante mucho tiempo, después de la Unión Soviética también, no compartimos realmente en la sociedad. Hay como dos sociedades separadas, la sociedad rusa y la sociedad de Estonia”, explicó.

No obstante, manifestó que actualmente se busca avanzar hacia una mayor integración.

“Ahora empieza un poco más la integración entre las dos”, agregó.

La cuestión adquiere particular importancia en un país cuya historia reciente estuvo marcada por profundos cambios políticos, culturales y sociales.

 

La vida en Francia y las tensiones que atraviesa Europa

 

Durante la entrevista, Anette también fue consultada sobre la realidad social y política de Francia, país donde reside actualmente.

La conversación incluyó referencias a las movilizaciones sociales, las tensiones políticas y los debates vinculados con la inmigración.

La joven explicó que mantiene contacto con amistades que permanecen en Europa y que le transmiten sus impresiones sobre la situación actual.

“Todavía tengo amigos allá que me cuentan que sí hay mucha tensión en la calle, no pueden salir realmente de sus casas”, expresó, al referirse a lo que le habían relatado sobre determinados momentos de conflictividad.

Consultada sobre la inmigración y la convivencia entre diferentes comunidades culturales, destacó el carácter diverso de la sociedad francesa.

“Bueno, en Francia me parece que es una sociedad muy intercultural también”, señaló.

La voluntaria consideró que el idioma compartido constituye un elemento importante para la integración social, aunque reconoció que existen dificultades y debates vinculados con la convivencia entre comunidades de diferentes orígenes.

Sus reflexiones estuvieron relacionadas con la experiencia de vivir en distintos países europeos y observar las diferencias culturales desde una perspectiva personal.

 

El deseo de vivir en un mundo donde prevalezca la paz

 

Uno de los momentos más significativos de la entrevista se produjo cuando Anette fue consultada sobre su visión del futuro de la humanidad y las relaciones entre los pueblos.

Después de conversar sobre la guerra, las tensiones internacionales y las dificultades de integración, la joven expresó su deseo de que las sociedades puedan convivir pacíficamente.

“Un mundo que todo el mundo puede vivir en paz, pero bueno, es un sueño, pero es la visión, la mejor visión”, manifestó.

Su respuesta estuvo estrechamente relacionada con los principios que promueve Youth For Understanding desde sus orígenes.

Para Anette, conocer otras culturas, convivir con personas de diferentes nacionalidades y superar las barreras idiomáticas representa una forma concreta de contribuir al entendimiento entre los pueblos.

Su propia trayectoria refleja ese recorrido: nació en Estonia, realizó un intercambio en Francia, vivió en Inglaterra, actualmente reside en París y ahora se encuentra recorriendo la Argentina como voluntaria.

 

Las costumbres de Estonia y las similitudes con otros países del norte europeo

 

La conversación también incluyó aspectos cotidianos de la cultura estonia, particularmente su gastronomía y sus vínculos con otras sociedades del norte de Europa.

Anette explicó que la cocina tradicional de Estonia presenta similitudes con la gastronomía alemana y de otros países de la región.

“Es muy parecida a la cocina alemana. Comemos muchas papas y carne”, comentó.

También confirmó que el pescado forma parte de la alimentación habitual, con presencia de especies como el salmón.

En otro tramo de la entrevista se mencionaron las viviendas de estilo finlandés existentes en Río Grande, lo que permitió establecer un vínculo entre la arquitectura de la ciudad fueguina y las tradiciones constructivas del norte europeo.

Durante la conversación se recordó la presencia de viviendas prefabricadas provenientes de Finlandia, incorporadas a la ciudad durante décadas anteriores, y las similitudes que pueden encontrarse entre determinadas soluciones habitacionales utilizadas en regiones de clima frío.

Anette manifestó su sorpresa al conocer esta relación histórica entre Río Grande y Finlandia, país con el que Estonia mantiene importantes afinidades culturales y lingüísticas.

 

Cómo participar de los intercambios y convertirse en familia anfitriona

 

Hacia el final de la entrevista, la joven brindó información destinada a quienes estén interesados en participar de los programas de Youth For Understanding.

Explicó que la organización ofrece diferentes modalidades de participación, tanto para estudiantes que desean realizar un intercambio en el exterior como para familias que quieran recibir adolescentes extranjeros y personas interesadas en colaborar como voluntarias.

“Si alguien que nos escucha puede consultar nuestra página web, que es YFU Argentina, y acá hay toda la información sobre el voluntariado, hospedar a un estudiante o partir a intercambio”, señaló.

Las personas interesadas pueden consultar las propuestas disponibles en el sitio oficial de la organización:

www.yfu.org.ar

Anette insistió en que uno de los principales obstáculos que enfrentan los jóvenes antes de participar de un intercambio es el temor a lo desconocido.

Sin embargo, consideró que esas dificultades forman parte del proceso de aprendizaje y que no deberían impedirles vivir una experiencia internacional.

“Para mí lo más importante es que no hace falta tener miedo”, afirmó.

 

Una experiencia que une a Estonia con Tierra del Fuego

 

La visita de Anette Haavamae a Río Grande permitió conocer no solamente las actividades que desarrolla Youth For Understanding, sino también la historia personal de una joven que encontró en los intercambios culturales una manera de comprender mejor a otras sociedades.

Durante su paso por la ciudad, la voluntaria compartió experiencias sobre educación, idiomas, convivencia familiar, historia europea, desarrollo tecnológico, migraciones y la importancia de promover relaciones pacíficas entre los pueblos.

Su estadía en la casa de Claudia Duarte constituye, precisamente, un ejemplo de la propuesta que impulsa YFU: generar encuentros humanos a través de la convivencia cotidiana, sin necesidad de grandes viajes o actividades extraordinarias.

Al finalizar la entrevista, Anette agradeció la oportunidad de compartir sus experiencias con la audiencia de Radio Universidad.

“Nada más, pero muchas gracias por recibirme, por invitarme”, expresó.

Y agregó, al despedirse: “Qué placer para mí que pueda conocer a la cultura argentina. Muchas gracias”.

Su paso por Tierra del Fuego forma parte de una experiencia de tres meses que continuará por otras localidades de la Patagonia, llevando consigo nuevas vivencias y el objetivo de difundir los programas de intercambio estudiantil.

La historia de Anette demuestra cómo una experiencia iniciada a los 16 años puede convertirse en un compromiso sostenido con el voluntariado y el entendimiento intercultural.

Desde Estonia hasta el extremo sur de la Argentina, su recorrido constituye un testimonio de las posibilidades que ofrece el intercambio educativo para acercar sociedades, conocer otras realidades y construir vínculos que trascienden las fronteras.