La Municipalidad de Río Grande organizó una jornada de capacitación destinada a pediatras, médicos de distintas especialidades y profesionales de la salud, centrada en el reconocimiento de señales de alerta de enfermedades neurológicas, metabólicas y genéticas durante la infancia. La actividad contó con la participación de la reconocida pediatra y neuróloga infantil Dra. Nora Atanacio y el acompañamiento del subsecretario de Salud municipal, Dr. Agustín Pérez, quien destacó el trabajo del Centro Municipal de las Infancias y aseguró que, pese a las dificultades económicas, el Municipio continúa fortaleciendo la inversión en salud.
Río Grande, 23 de octubre de 2026.- Bajo el lema “Cuando la clínica nos da pistas: cómo reconocer enfermedades poco frecuentes en pediatría”, la Municipalidad de Río Grande llevó adelante una jornada de actualización profesional en el Espacio Tecnológico, ubicado en Pellegrini 520, con el objetivo de fortalecer las herramientas de diagnóstico temprano y mejorar la atención de niños, niñas y adolescentes.
La actividad, desarrollada este viernes desde las 10:30 horas, estuvo dirigida a pediatras, médicos de otras especialidades y agentes sanitarios que trabajan con la población infantil y adolescente.
La capacitación estuvo a cargo de la Dra. Nora Atanacio, pediatra y neuróloga infantil de reconocida trayectoria nacional, especializada en enfermedades congénitas del metabolismo, quien integra el equipo de profesionales que periódicamente presta servicios en el Centro Municipal de las Infancias (CMI).
Durante la presentación, el subsecretario de Salud del Municipio, Dr. Agustín Pérez, destacó la importancia de generar estos espacios de formación continua y valoró el compromiso de los equipos municipales.
Agustín Pérez: “No hemos hecho ningún tipo de recorte en salud, al contrario, seguimos invirtiendo”
El funcionario municipal expresó su satisfacción por la realización de la jornada y remarcó que la actualización permanente constituye una herramienta fundamental para mejorar la calidad de la atención sanitaria.
“Todo lo que tenga que ver con formación, capacitaciones, poder llegar a los profesionales, a la comunidad, es una alegría enorme para nosotros”, manifestó.
En ese sentido, destacó que Río Grande cuenta tanto con profesionales locales como con especialistas de otras provincias que periódicamente trabajan en los dispositivos municipales de salud.
“Contamos con un staff de profesionales locales espectacular, pero además contamos con un staff de profesionales que vienen desde afuera, que vienen todos los meses, que trabajan en el Centro Municipal de las Infancias, como es la doctora Nora Atanacio, y que es una eminencia”, sostuvo.
Pérez consideró especialmente importante que los propios profesionales propongan las temáticas que se desarrollan en las capacitaciones, permitiendo actualizar conocimientos sobre patologías específicas.
“Que el Municipio esté a la vanguardia, que esté siempre actualizándose con temas tan específicos, a nosotros nos da un orgullo enorme”, señaló.
Asimismo, vinculó estas actividades con los lineamientos de la gestión del intendente Martín Pérez y la decisión de sostener los servicios sanitarios municipales pese al contexto económico.
“Es un poco lo que nos pidió Martín también, estar siempre con salud ahí, al frente, pese a las dificultades, pese a que hay muchísima falta de recursos económicos, hay escasos programas de salud a nivel nacional”, explicó.
En ese marco, afirmó: “Nosotros como Municipio siempre la prioridad es seguir reforzando, seguir poniendo recursos, no hemos hecho ningún tipo de recorte en salud, al contrario, seguimos invirtiendo”.
El subsecretario también resaltó que estas capacitaciones son gratuitas y cuentan con la participación de profesionales que colaboran por vocación.
Seis años de trabajo del Centro Municipal de las Infancias
Otro de los aspectos destacados por Agustín Pérez fue la trayectoria del Centro Municipal de las Infancias, dispositivo que desarrolla tareas interdisciplinarias vinculadas con el diagnóstico, la evaluación y el acompañamiento de niños y familias.
“Agradecerle, por supuesto, a todo el equipo del CMI, el Centro Municipal de las Infancias, que hace un trabajo enorme. Ya es el sexto año que viene trabajando en cuestiones no solo de diagnóstico, sino de evaluaciones y determinar ciertos perfiles de niños”, expresó.
El funcionario explicó que muchas familias llegan al Centro después de haber recorrido distintos espacios en búsqueda de respuestas relacionadas con el desarrollo de sus hijos.
En ese sentido, valoró que el CMI se haya consolidado como una institución reconocida dentro de la comunidad, con un equipo interdisciplinario especializado.
Al referirse a la demanda pediátrica, precisó que el Municipio dispone de 15 dispositivos sanitarios, entre ellos el Centro de Salud Mamá Margarita, cuatro centros de salud y servicios relacionados con salud mental, neurodesarrollo, psiquiatría infantil y neurología infantil.
“La demanda siempre es alta en los dispositivos municipales, pero como yo hablo siempre y hablamos con el equipo, tratamos de dar todas las respuestas, siempre poder buscar soluciones”, sostuvo.
También mencionó la participación de especialistas provenientes de Buenos Aires, entre ellos la Dra. Nora Atanacio y el licenciado Nicolás Cataldo, quienes forman parte de los equipos profesionales que colaboran con el sistema municipal.
Nora Atanacio: la importancia de reconocer las primeras señales de alerta
Por su parte, la Dra. Nora Atanacio explicó que el objetivo central de la jornada fue proporcionar herramientas clínicas que permitan a los pediatras identificar posibles enfermedades poco frecuentes antes de que aparezcan complicaciones mayores.
“Yo soy pediatra, neuróloga infantil, pero me formé en algo que se llaman enfermedades metabólicas, enfermedades congénitas del metabolismo”, explicó.
La especialista señaló que estas patologías tienen una frecuencia relativamente baja, pero pueden producir consecuencias importantes durante la infancia, especialmente en el neurodesarrollo.
Recordó que, hasta hace algunos años, muchas de estas enfermedades eran poco conocidas y no contaban con tratamientos disponibles.
“Hace 10, 15 años nadie las conocía, no había tratamiento y en los últimos 15 años, diría yo, se masificó mucho la información, pero por otro lado, es más fácil el diagnóstico y hay tratamientos para muchas de ellas”, afirmó.
Atanacio destacó que los avances científicos y médicos han permitido modificar el pronóstico de numerosos pacientes, siempre que las enfermedades sean detectadas oportunamente.
“Cuando uno diagnostica a estos chicos en forma precoz y les pone un tratamiento rápido, les cambia por completo el curso de la enfermedad”, subrayó.
Las “banderas rojas” que deben reconocer los pediatras
La especialista explicó que uno de los ejes de la capacitación fue la identificación de signos clínicos que pueden orientar al médico hacia enfermedades metabólicas, neurológicas o genéticas.
Entre ellos mencionó alteraciones en el desarrollo del lenguaje, síntomas neurológicos y manifestaciones físicas que, consideradas en conjunto, pueden indicar la necesidad de profundizar los estudios.
“Yo siempre pongo una clase que dice persiguiendo señales, buscar esas señales”, comentó.
Como ejemplo, señaló que un niño con retraso en el lenguaje puede presentar otros síntomas que inicialmente parecen no estar relacionados, pero que deben despertar la sospecha clínica del pediatra.
También explicó que determinados hallazgos, como dolor óseo acompañado de aumento del tamaño del hígado o del bazo, pueden constituir señales de alerta para investigar una enfermedad metabólica.
“Si un chico tiene dolor óseo, pero resulta que le palpo la panza y tiene aumentado el tamaño del hígado, del bazo, eso es una bandera roja para pensar en alguna enfermedad metabólica”, indicó.
No obstante, aclaró que los médicos deben descartar primero las causas más frecuentes, como infecciones o enfermedades inmunológicas, antes de avanzar hacia diagnósticos menos habituales.
Fenilcetonuria y enfermedad de Gaucher: dos ejemplos de patologías tratables
Durante la jornada también se abordaron enfermedades metabólicas específicas, entre ellas la fenilcetonuria y la enfermedad de Gaucher.
Tanto la fenilcetonuria (PKU) como la enfermedad de Gaucher son trastornos hereditarios raros pertenecientes al grupo de los errores innatos del metabolismo. Ambos se heredan de forma autosómica recesiva (lo que significa que ambos padres deben transmitir el gen defectuoso para que el hijo desarrolle la enfermedad), pero afectan a vías metabólicas completamente diferentes.
Atanacio explicó que existen más de 1.500 enfermedades metabólicas y que algunas pueden detectarse mediante los estudios de pesquisa neonatal.
En particular, se refirió a la fenilcetonuria, una enfermedad incluida en los programas de detección temprana que se realizan a los recién nacidos mediante la extracción de pequeñas muestras de sangre del talón.
La especialista destacó la importancia de estos controles, dado que una fenilcetonuria no diagnosticada ni tratada oportunamente puede provocar consecuencias neurológicas graves.
También mencionó la enfermedad de Gaucher, una patología metabólica que puede presentar manifestaciones como el aumento del tamaño del hígado y del bazo, entre otros síntomas.
Atanacio remarcó que actualmente existen tratamientos para distintas enfermedades de este grupo, lo que refuerza la necesidad de reconocerlas a tiempo y orientar adecuadamente a los pacientes.
Qué señales pueden observar las familias
Consultada sobre los síntomas que deberían llamar la atención de madres y padres, la neuróloga infantil explicó que uno de los indicadores más importantes es la pérdida de habilidades previamente adquiridas.
“Papá y mamá, lo primero que pueden ver siempre es un problema, o sea, un stop en el desarrollo neurológico, el desarrollo madurativo”, señaló.
También mencionó situaciones en las que un niño que había alcanzado determinadas etapas de desarrollo comienza a presentar retrocesos.
“Un chico que adquirió normalmente las pautas y a los 6, 7 años empieza a perder lo que adquirió. Empieza con problemas del lenguaje, empieza con epilepsia, por ejemplo. Es decir, algo que había adquirido lo pierde. Eso les tiene que llamar la atención a los padres”, explicó.
Estas manifestaciones no implican necesariamente la presencia de una enfermedad metabólica, pero constituyen motivos para realizar una consulta pediátrica y evaluar la necesidad de estudios complementarios.
Las enfermedades metabólicas y las particularidades de Tierra del Fuego
Durante la rueda de prensa, Atanacio también fue consultada sobre la posibilidad de que las condiciones climáticas de Tierra del Fuego influyan en la aparición de enfermedades metabólicas poco frecuentes.
La profesional descartó una relación directa entre estas patologías y el clima fueguino.
“No por el clima. La verdad es que no es una enfermedad metabólica que esté vinculada con el clima”, aclaró.
En cambio, explicó que determinadas enfermedades genéticas pueden presentar mayor riesgo cuando existe consanguinidad entre los progenitores.
Asimismo, a partir de su experiencia profesional en Río Grande, comentó que observa numerosos casos de trastornos del espectro autista en las consultas.
La médica planteó como hipótesis personal la posibilidad de que algunos factores ambientales o sociales pudieran estar relacionados con esa observación, aunque no presentó datos epidemiológicos que permitan establecer una mayor incidencia local ni una relación causal con las condiciones de vida en Tierra del Fuego.
El trastorno del espectro autista es una condición del neurodesarrollo de origen multifactorial, por lo que no corresponde atribuir su aparición a características climáticas o sociales particulares sin evidencia científica específica.
Capacitación continua y fortalecimiento de la atención infantil
La jornada permitió reunir a profesionales de distintas especialidades para intercambiar conocimientos sobre patologías poco frecuentes y mejorar los criterios de detección, diagnóstico y derivación.
Entre los objetivos de la actividad se destacaron el reconocimiento de signos de alarma, la identificación de patrones clínicos asociados con enfermedades neurológicas, metabólicas, genéticas y multisistémicas, y la incorporación de herramientas para orientar estudios complementarios.
La propuesta también buscó reducir las demoras diagnósticas y prevenir complicaciones mediante la intervención temprana de los equipos de salud.
Desde la Subsecretaría de Salud municipal destacaron que estas actividades forman parte del trabajo de formación permanente que desarrolla el Municipio de Río Grande, en articulación con el Centro Municipal de las Infancias y profesionales especializados de distintas regiones del país.
De esta manera, la jornada permitió fortalecer las capacidades de los equipos sanitarios locales y poner el foco en la importancia de reconocer oportunamente aquellas enfermedades que, aunque poco frecuentes, pueden tener un impacto significativo en la salud y el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.




