Desde 2020, un grupo de entusiastas viene impulsando el crecimiento del Airsoft en la ciudad, una actividad que combina estrategia, organización, trabajo en equipo y un fuerte compromiso con la seguridad. Con encuentros que convocan entre 40 y 80 participantes, la comunidad trabaja para ampliar su convocatoria y lograr el reconocimiento deportivo provincial. Kevin Ponce explicó sus características, modalidades, reglamentos y los proyectos que ya fueron presentados ante el Concejo Deliberante y la Legislatura fueguina.
Río Grande.- El deporte y las actividades recreativas encuentran permanentemente nuevas alternativas para sumar protagonistas, generar vínculos y construir espacios de participación. En Río Grande, una de esas propuestas es el Airsoft, una actividad que, lejos de limitarse a una simple simulación de enfrentamientos, reúne estrategia, disciplina, responsabilidad y, por encima de todo, valores humanos que sus integrantes consideran fundamentales.
Kevin Ponce, integrante de la comunidad local, compartió detalles sobre el desarrollo de esta práctica que comenzó a tomar impulso en 2020, atravesó algunos períodos de discontinuidad y actualmente busca recuperar protagonismo. Según explicó, los encuentros reúnen habitualmente entre 40, 60 y hasta 80 participantes, una convocatoria que demuestra el interés que despierta esta modalidad en la ciudad.
“Es un trabajo muy lindo de por medio, de compañerismo, con muchos valores. Por sobre todas las cosas, es una actividad que glorifica el honor”, expresó Ponce, antes de realizar una aclaración fundamental para quienes todavía desconocen sus características: los elementos utilizados son marcadoras, no armas de fuego ni réplicas, y la actividad se desarrolla bajo estrictas normas de seguridad y un reglamento unificado a nivel nacional.
Una actividad con reglas y seguridad como prioridad
Uno de los aspectos centrales del Airsoft es precisamente la responsabilidad con la que se desarrolla. Las marcadoras utilizan pequeños balines de seis milímetros, conocidos entre sus practicantes como BBs, y su manipulación requiere conocimientos previos, equipamiento adecuado y el cumplimiento de distancias de seguridad.
En ese sentido, Ponce explicó que los protectores oculares son absolutamente obligatorios, tanto para quienes participan de los encuentros como para cualquier persona que ingrese al campo de juego, incluso si solamente desea observar, tomar fotografías o realizar una cobertura periodística. Los lentes deben estar homologados y muchos jugadores utilizan directamente protección balística. También se emplean protectores faciales para resguardar la boca y los dientes.
Las distancias mínimas de disparo dependen del tipo de marcadora y de la modalidad utilizada, pudiendo establecerse en 10, 15, 20 o 30 metros. Por eso, no está permitido efectuar disparos a cualquier distancia ni actuar sin considerar los protocolos establecidos.
La preparación comienza antes de ingresar al campo. Los nuevos participantes reciben una explicación del reglamento, el funcionamiento de las marcadoras y las medidas preventivas. Una vez en el terreno, se realiza otra charla de seguridad para repasar las distancias, las palabras de advertencia y los procedimientos que deben aplicarse ante cualquier inconveniente.
Un ejemplo claro es lo que sucede si un jugador se cae y pierde sus lentes protectores: existen expresiones de seguridad que permiten detener inmediatamente el juego para evitar que alguien continúe disparando mientras se resuelve la situación.
En cuanto a las edades, el reglamento unificado establece actualmente la participación a partir de los 18 años. Sin embargo, la comunidad analiza alternativas para incorporar adolescentes en el futuro, siempre contemplando las exigencias legales y las condiciones de seguridad necesarias.
Escuadrones, estrategias y misiones en equipo
La actividad se desarrolla en un campo que fue cedido a la comunidad y donde habitualmente se realizan los encuentros. Actualmente existen alrededor de cinco o seis escuadrones organizados, entre ellos Alfa, Folk, Hellfish, Anonimous y SAT, además de otros grupos que fueron surgiendo con el paso del tiempo.
Muchos nacen de la amistad entre sus integrantes, que deciden organizarse, establecer sus propias estrategias, desarrollar tácticas y establecer comandos de voz para comunicarse durante las partidas. Para ello también utilizan equipos de radio, elementos que permiten coordinar movimientos y trabajar colectivamente.
Las modalidades contemplan escenarios abiertos y espacios cerrados, con diferentes misiones que van mucho más allá de un enfrentamiento entre dos participantes. Entre los desafíos se encuentran la captura de banderas, la colocación de un elemento determinado y otras consignas que exigen planificación, coordinación y capacidad de respuesta.
De esta manera, el Airsoft traslada al terreno real la dinámica de los videojuegos de estrategia y simulación, pero incorpora el movimiento físico, la comunicación directa y la responsabilidad individual de cada protagonista.
Mucha más que un juego: el valor del honor
Para Ponce, existe una característica que distingue especialmente al Airsoft de otras actividades similares: la honestidad de sus participantes.
A diferencia del Paintball, donde los impactos dejan una marca visible de pintura sobre la vestimenta, en el Airsoft los balines no producen una señal que permita identificar automáticamente a quien recibió un disparo. Por eso, cada jugador debe reconocerlo y comunicarlo por voluntad propia.
“Yo tengo que ser leal y honorífico en decir que me han bajado. Acá priorizamos y es mucho más relevante el hecho de cantar la baja y cuántas bajas di”, destacó.
Ese principio constituye uno de los pilares de la comunidad. No se trata solamente de competir, ganar una misión o superar a otro escuadrón, sino de respetar las reglas, reconocer las propias acciones y sostener una conducta honesta dentro del campo.
El aspecto humano también ocupa un lugar destacado. Kevin contó que muchas personas se acercan buscando una actividad que les permita despejarse de las preocupaciones cotidianas y compartir un espacio diferente.
“Hay mucha gente que ha sufrido depresión o que ha estado en momentos de la vida que realmente no la pasan bien. De repente, ¿tenés el domingo libre? Vamos”, relató.
En ese entorno, el compañerismo aparece de manera natural: quien no tiene algún elemento recibe la ayuda de otro, se comparten materiales y todos colaboran para que la actividad continúe creciendo. No necesariamente todos son amigos desde el primer día, pero existe una predisposición colectiva para integrar a los nuevos y fortalecer los vínculos.
Respecto de los balines, explicó que existen variedades biodegradables, aunque su adquisición resulta complicada porque son productos importados y los inconvenientes logísticos pueden ocasionar deformaciones que comprometan el funcionamiento de las marcadoras. Según indicó, los balines convencionales utilizados son pequeños y no representan un impacto ambiental significativo, aunque la comunidad reconoce la importancia de continuar trabajando sobre este aspecto.
Encuentros quincenales y puertas abiertas a nuevos integrantes
La organización contempla diferentes jornadas durante los fines de semana. Cada quince días se realiza un domingo oficial de juego, destinado a reunir a los distintos escuadrones, favorecer el conocimiento entre sus integrantes y desarrollar encuentros con puntajes, incorporando un componente más competitivo.
En otros domingos, los propios escuadrones organizan entrenamientos, actividades recreativas o jornadas de iniciación para personas que desean conocer la disciplina. Estas últimas suelen desarrollarse en espacios más reducidos y con menor cantidad de participantes, permitiendo que los principiantes aprendan sin la presión de una competencia.
Para quienes quieran sumarse, Ponce aseguró que el requisito inicial es tener ganas de participar, experimentar y compartir una buena predisposición. La comunidad se encarga de acompañar a los recién llegados, explicarles el reglamento y facilitarles los elementos necesarios para dar sus primeros pasos.
Actualmente, los interesados pueden encontrar información a través de Instagram, mediante las cuentas @airsoftriogrande y @airsofttierradelfuego, dos de los principales canales de comunicación que utiliza la comunidad.
El objetivo: el reconocimiento como deporte provincial
Más allá del crecimiento de los encuentros y de la incorporación de nuevos participantes, la comunidad tiene un objetivo institucional que considera fundamental: conseguir que el Airsoft sea reconocido oficialmente como deporte en Tierra del Fuego.
Ponce confirmó que ya fueron presentados proyectos ante el Concejo Deliberante de Río Grande y la Legislatura Provincial, gestiones que, según señaló, se encuentran encaminadas.
Actualmente, San Luís, Córdoba y Buenos Aires son las tres provincias argentinas que cuentan con el reconocimiento del Airsoft como deporte. San Luís se incorporó a ese grupo a comienzos de este año, convirtiéndose en el antecedente más reciente.
“Esperemos que prontamente en Tierra del Fuego seamos la cuarta provincia en tenerlo como deporte a nivel argentino”, manifestó con entusiasmo.
La comunidad de Airsoft de Río Grande continúa trabajando para consolidar una propuesta que combina actividad física, estrategia, recreación y valores colectivos. Con encuentros que convocan a decenas de personas, escuadrones organizados y una estructura que pone la seguridad por delante de cualquier resultado, sus integrantes buscan abrir nuevas puertas y alcanzar un reconocimiento que acompañe el esfuerzo realizado.
Porque, como dejó en claro Kevin Ponce, en el Airsoft no alcanza con cumplir una misión o conseguir una victoria: lo verdaderamente importante es respetar las reglas, reconocer al compañero y tener siempre el honor de admitir una baja. Una filosofía que convierte cada encuentro en algo mucho más grande que un simple juego.




