Bajo el lema “Remar para Transformar”, los expedicionarios Diego Linares, Javier Siede y Juan Ignacio Tomaselli proyectan unir las bases argentinas Esperanza y San Martín en una travesía de aproximadamente 950 kilómetros por las aguas de la península antártica, prevista para enero de 2027. El desafío contempla cruzar el Círculo Polar Antártico durante una expedición de entre 30 y 40 días, con el propósito de promover la aceptación de la diversidad, sensibilizar sobre el autismo y acompañar a las personas con discapacidad. Además, los fondos recaudados que excedan los costos de la expedición serán destinados al Centro de Actividades Alternativas para Personas con Discapacidad (CAAD) de Ushuaia, para colaborar con la construcción de su edificio propio. La iniciativa recupera el legado de una histórica expedición argentina de 1962 y cuenta con el acompañamiento de reconocidas figuras del ámbito artístico.
Ushuaia, 20 de octubre de 2026.- Una ambiciosa expedición deportiva, solidaria y de concientización social se prepara desde Tierra del Fuego con el objetivo de recorrer aproximadamente 950 kilómetros en kayak por las aguas antárticas, uniendo dos bases argentinas y atravesando el Círculo Polar Antártico.
La iniciativa, denominada Antártida Infinita: Remar para Transformar, tiene previsto comenzar en enero de 2027 y busca convertir un desafío de navegación en una herramienta para promover la inclusión, el respeto, la empatía y la aceptación de la diversidad de las personas con discapacidad.
El proyecto tiene entre sus protagonistas a los experimentados kayakistas Diego Linares y Javier Siede, quienes ya compartieron una exigente expedición desde Ushuaia hasta el Cabo de Hornos durante 2025. A ellos se suma Juan Ignacio Tomaselli, guía de montaña y kayak con experiencia en expediciones polares y misiones humanitarias internacionales.
Pero más allá de la dimensión deportiva, el objetivo central es contribuir a una causa concreta: recaudar fondos para colaborar con la construcción del edificio propio del Centro de Actividades Alternativas para Personas con Discapacidad (CAAD) de Ushuaia.
La propuesta combina aventura, compromiso social, conciencia sobre el autismo y reconocimiento de la historia de la presencia argentina en la Antártida.
Una travesía entre las bases Esperanza y San Martín
De acuerdo con la ficha técnica del proyecto, los expedicionarios se proponen unir la Base Esperanza, ubicada aproximadamente a los 63 grados de latitud sur, con la Base San Martín, situada más allá del Círculo Polar Antártico, a unos 68 grados de latitud sur.
El recorrido previsto seguirá la costa occidental de la península antártica, con rumbo de norte a sur, atravesando uno de los escenarios naturales más exigentes del planeta.
La distancia estimada oscila entre 900 y 1.000 kilómetros, equivalentes aproximadamente a 500 millas náuticas, y la planificación contempla 23 etapas de navegación, con una meta diaria de entre 30 y 50 kilómetros.
La expedición demandaría entre 30 y 40 días, aunque su desarrollo estará condicionado por las condiciones meteorológicas, la presencia de hielo y las posibilidades de navegación.
Los deportistas utilizarán kayaks de mar individuales y contarán con un barco de vela y motor destinado al apoyo logístico y a la documentación de la travesía.
La navegación incluye el paso por lugares emblemáticos como el estrecho de Bransfield, el estrecho de Gerlache, la Base Argentina Primavera, la bahía de Caleta Cierva, el canal Errera, la Base Argentina Brown, bahía Paraíso, el canal Lemaire, el estrecho de Penola, las islas Yalour y el canal Gullet.
Uno de los momentos centrales será el cruce del Círculo Polar Antártico, ubicado aproximadamente a los 66 grados y 33 minutos de latitud sur.
Temperaturas bajo cero, aguas heladas y vientos extremos

La magnitud del desafío se comprende al observar las condiciones naturales que deberán afrontar los expedicionarios.
Según la información técnica presentada por la organización, durante el verano antártico las temperaturas del aire pueden oscilar entre los 6 grados bajo cero y los 5 grados positivos.
A ello se suma la temperatura superficial del mar, que puede mantenerse entre 0 y 2 grados, valores cercanos al punto de congelación del agua.
Los organizadores también advierten sobre la posibilidad de enfrentar vientos de gran intensidad, con registros que pueden superar los 80 nudos en situaciones extremas.
Estas condiciones convierten la planificación de cada jornada en un aspecto fundamental de la expedición.
La presencia de témpanos, los cambios repentinos del tiempo, las corrientes marinas y las bajas temperaturas demandarán experiencia en navegación, preparación física, equipamiento especializado y una coordinación permanente con el apoyo logístico.
La planificación prevé alternar jornadas de navegación con períodos de espera cuando las condiciones ambientales no permitan avanzar de manera segura.
Una causa solidaria: colaborar con el edificio propio del CAAD
El proyecto tiene como uno de sus principales objetivos acompañar al Centro de Actividades Alternativas para Personas con Discapacidad de Ushuaia, una institución dedicada a desarrollar actividades y propuestas destinadas a personas con discapacidad.
La organización de Antártida Infinita explica que la intención es que la expedición no solamente transmita un mensaje de concientización, sino que también deje un resultado concreto para la comunidad.
Para ello, se buscará el acompañamiento de empresas, industrias, organizaciones, fundaciones y particulares interesados en colaborar con la iniciativa.
El esquema solidario establece que los recursos recaudados que excedan los costos de realización de la expedición serán donados al CAAD, con el propósito de contribuir al proyecto de construcción de su edificio propio.
Según el documento, el centro participará en la recepción y administración de los fondos, con una discriminación de los costos de la expedición y del excedente destinado a la donación.
La propuesta apunta a construir una red de colaboración en la que cada aporte pueda contribuir tanto a la realización de la travesía como a su finalidad social.
Diego Linares: un padre que rema por la concientización sobre el autismo
Diego Linares, uno de los impulsores de la expedición, es padre de Arnau, un niño con autismo. Su experiencia familiar constituye una de las motivaciones personales del proyecto.
Linares cuenta con una amplia trayectoria deportiva que incluye la práctica de snowboard de alto nivel, rugby, hockey sobre hielo, surf, kickboxing y boxeo, además de su participación en maratones, triatlones y competencias Ironman.
Actualmente está especialmente vinculado con el kayakismo y se desempeña como guía de esta actividad en cruceros de expedición en la Antártida.
También participó de la travesía en kayak al Cabo de Hornos, donde llevó la bandera de la concientización sobre el autismo.
Su compromiso con esta causa está directamente relacionado con su experiencia como padre de Arnau.
En la presentación del proyecto, Linares reconoce las dificultades sociales e institucionales que pueden encontrar las personas con autismo y sus familias para acceder a condiciones de participación y calidad de vida en igualdad de oportunidades.
A partir de esa realidad, busca acompañar a otras familias que atraviesan experiencias similares y contribuir a una mayor comprensión social de la diversidad.
Antártida Infinita representa, en ese sentido, la posibilidad de unir su pasión por el deporte y los desafíos extremos con una causa profundamente personal.
Javier Siede: experiencia en los mares australes y navegación en aguas frías
Otro de los integrantes de la expedición es Javier Siede, profesor de Educación Física, guía de kayak y emprendedor vinculado con el turismo náutico.
Su trayectoria está estrechamente relacionada con la navegación en los canales fueguinos y otros escenarios de la Patagonia austral.
Cuenta con experiencia en organización de travesías, formación deportiva, gestión de seguridad y rescate en aguas frías, interpretación de corrientes y vientos, y planificación logística en zonas remotas.
Entre sus antecedentes figuran seis cruces del canal Beagle, la travesía Moat-Ushuaia vinculada con el Bicentenario de la Prefectura Naval Argentina, expediciones por península Mitre, el recorrido Punta Arenas-Ushuaia y una navegación en kayak por el fiordo Parry, en Chile.
También participó en actividades de apoyo a desafíos deportivos, entre ellos una posta vinculada con un récord Guinness y la Experiencia Triple Corona del Fin del Mundo.
Su conocimiento de las condiciones marítimas australes constituye uno de los aportes técnicos al equipo que proyecta navegar por la península antártica.
Juan Ignacio Tomaselli: experiencia polar y misiones humanitarias
El tercer integrante presentado en el documento es Juan Ignacio Tomaselli, guía de montaña y kayak con una trayectoria que combina expediciones deportivas y participación en iniciativas humanitarias.
Durante diez años se desempeñó como guía de expediciones en el cerro Aconcagua y también trabajó como instructor de esquí en La Hoya y Las Leñas.
Desde hace cinco años desarrolla tareas como guía de kayak en cruceros de expedición que operan en la Antártida y el Ártico.
Su experiencia también incluye actividades vinculadas con la planificación y conducción de proyectos con objetivos sociales.
En 2014 participó de una misión humanitaria de búsqueda y rescate de un ciudadano argentino desaparecido en el Parque Nacional Torres del Paine, en Chile, convocada por Cascos Blancos y la Cancillería Argentina.
Posteriormente, entre octubre de 2014 y mayo de 2015, intervino en tareas de logística y desarrollo dentro de un campamento de refugiados de Naciones Unidas en Sudán del Sur, en el marco de la misión UNMISS.
Su incorporación aporta experiencia en entornos extremos, organización logística y trabajo en iniciativas de carácter humanitario.
La inspiración de una histórica expedición argentina de 1962

Antártida Infinita también recupera un episodio de la historia de las exploraciones argentinas en el continente blanco.
En 1962, una patrulla del Ejército Argentino encabezada por el entonces teniente primero Gustavo Adolfo Giró Tapper llevó adelante una expedición destinada a unir las bases Esperanza y San Martín.
Aquella misión atravesó sectores montañosos y glaciares de la península antártica, los Antartandes y zonas vinculadas con la barrera de hielos Larsen.
De acuerdo con la reseña histórica incluida en el proyecto, la travesía demandó más de cuatro meses y comprendió recorridos superiores a los 1.800 kilómetros mediante vehículos oruga y otros 1.500 kilómetros con trineos de perros.
Más de seis décadas después, los integrantes de Antártida Infinita pretenden rendir homenaje a aquella expedición, pero mediante una modalidad completamente diferente: la navegación en kayak.
Mientras la patrulla de 1962 realizó su recorrido por tierra y hielo, la nueva propuesta busca conectar las mismas bases a través de las aguas de la península antártica.
Para sus impulsores, la travesía también representa una manera de recuperar la memoria de las exploraciones nacionales y reafirmar simbólicamente el vínculo argentino con la Antártida.
El antecedente de 2025: de Ushuaia al Cabo de Hornos
La expedición prevista para 2027 tiene como antecedente directo una travesía realizada durante 2025 por Walter Cayo, Javier Siede y Diego Linares.
En aquella oportunidad, los tres deportistas navegaron en kayak desde Ushuaia hasta el Cabo de Hornos, uno de los puntos más emblemáticos de la navegación austral.
El recorrido los llevó a enfrentar las exigentes condiciones marítimas de una región conocida por la intensidad de sus vientos, corrientes y oleaje.
Pero la experiencia también tuvo una dimensión solidaria.
Durante la planificación, los participantes decidieron que cada uno representaría una causa social.
Así, la travesía estuvo dedicada a la lucha contra el cáncer infantil, la donación de médula ósea y la concientización sobre el autismo.
Aquella experiencia permitió vincular el esfuerzo deportivo con la difusión de problemáticas sociales y se convirtió en un antecedente para el desarrollo de Antártida Infinita.
Mariano Torre, Elena Roger, Valentina Bassi y Octavi Pujades acompañan el proyecto
La iniciativa cuenta además con una red de embajadores integrada por figuras del ámbito artístico que, según la presentación oficial, comprometieron su acompañamiento para contribuir a la difusión de la causa.
Entre ellos se encuentran el actor Mariano Torre, la cantante Elena Roger, la actriz Valentina Bassi y el actor español Octavi Pujades.
La participación de estos referentes busca ampliar el alcance del mensaje de aceptación de la diversidad y promover la colaboración de nuevos sectores.
En el caso de Valentina Bassi, su vinculación con la temática también tiene una dimensión familiar, ya que es madre de Lisandro, un joven con autismo.
Los organizadores esperan que durante los próximos meses puedan incorporarse otros embajadores, instituciones y organizaciones que compartan los objetivos del proyecto.
Una red de empresas, fundaciones y voluntarios
Para concretar la expedición, Antártida Infinita busca articular el acompañamiento de empresas, fundaciones, organizaciones no gubernamentales, voluntarios y referentes sociales.
La propuesta contempla distintas formas de participación, desde el financiamiento de los costos operativos hasta la difusión de la causa y la colaboración con el proyecto del CAAD.
El documento presenta esta articulación como una cadena de valor social en la que los aportes permiten sostener la expedición, amplificar su mensaje y contribuir a una obra destinada a la comunidad.
El acompañamiento empresarial aparece como uno de los pilares centrales, debido a los recursos que demanda una navegación de estas características.
Entre los apoyos identificados en la presentación figuran el CAAD, Semana Azul y TeActiva.
Compartir la travesía desde la Antártida con el mundo
Los expedicionarios también pretenden utilizar herramientas tecnológicas para compartir el desarrollo de la travesía y acercar la experiencia a quienes acompañen la iniciativa desde distintos lugares.
La propuesta contempla transmitir contenidos desde los kayaks, mostrar los paisajes antárticos y documentar el recorrido, con la intención de generar una conexión entre los participantes y la comunidad.
La posibilidad de realizar comunicaciones durante la navegación dependerá de las condiciones técnicas y de conectividad disponibles.
A través de estas acciones, los organizadores buscan que el desafío no quede reducido a la experiencia de los kayakistas, sino que se transforme en una campaña de sensibilización con alcance más amplio.
El propósito es que las personas que colaboren puedan sentirse parte de la expedición y contribuir a difundir el mensaje de respeto, empatía y aceptación.
Remar para transformar: el desafío deportivo al servicio de la inclusión
El lema elegido por los organizadores resume el sentido de la propuesta: “Remar para Transformar”.
La expedición busca demostrar que una actividad deportiva de gran exigencia puede convertirse en una plataforma para promover valores sociales y acompañar proyectos comunitarios.
En este caso, la navegación por las aguas antárticas estará asociada a la concientización sobre el autismo, la aceptación de la diversidad y la colaboración con una institución de Ushuaia que trabaja con personas con discapacidad.
La intención de los expedicionarios es que el esfuerzo de recorrer cientos de kilómetros en condiciones extremas contribuya a instalar una conversación sobre las barreras que todavía enfrentan muchas personas con discapacidad y sus familias.
Al mismo tiempo, la iniciativa pretende generar recursos concretos para el proyecto de construcción del edificio propio del CAAD.
De concretarse conforme a lo planificado, Antártida Infinita unirá una nueva experiencia de navegación austral con el legado de las exploraciones argentinas en el continente blanco y una causa solidaria vinculada directamente con la comunidad fueguina.
Desde Ushuaia, sus protagonistas se preparan para afrontar un desafío en el que cada jornada de navegación tendrá un objetivo que trasciende lo deportivo: remar para promover la inclusión y contribuir a mejorar las oportunidades de las personas con discapacidad.




