El sábado 10 de octubre, la sede social de la institución, ubicada en Perito Moreno 144, se vistió de fiesta para celebrar un nuevo aniversario junto a integrantes de la comisión directiva, socios, familiares, amigos y bochófilos. Ramón Tévez, presidente y socio fundador, repasó el camino recorrido, destacó el acompañamiento de la familia y la juventud que impulsa el proyecto deportivo, y renovó el compromiso de seguir haciendo crecer a una entidad que ya trascendió las fronteras de Río Grande.
Río Grande.- Diecisiete años de vida no se cuentan solamente a través de las fechas que marcan un calendario. Se construyen con horas de trabajo, encuentros, dificultades superadas, amistades que perduran y sueños que encuentran en el esfuerzo colectivo la posibilidad de hacerse realidad. Esa es parte de la esencia que distingue al Club Social y Deportivo Los Ñires, una institución que el sábado 10 de octubre celebró un nuevo aniversario con una noche especial, rodeada de afectos y con la satisfacción de continuar escribiendo su propia historia.
La sede social se convirtió en el escenario de una reunión que convocó a integrantes de la comisión directiva, socios, familiares, amigos y amantes de las bochas, quienes compartieron una cena, música y recuerdos, en un ambiente donde la camaradería volvió a ocupar un lugar central. La celebración tuvo, además, el acompañamiento musical del conjunto del Negro Santillán, entrañable amigo de Ramón Tévez, con quien comparte un vínculo que supera largamente los años de amistad.
En medio de ese clima festivo, el presidente de Los Ñires, Ramón Tévez, puso en palabras el sentimiento que lo une a la institución y la satisfacción de ver cómo aquel proyecto nacido hace casi dos décadas continúa creciendo.
“Yo creo que hoy es un símbolo en nuestra ciudad. El Club de Bochas lentamente viene, no retrocede, viene trayendo más socios, más amigos”, expresó, con la mirada puesta en el presente de una entidad que ha sabido sostener su identidad y ampliar sus horizontes.
La celebración también tuvo un espacio reservado para quienes ya no están físicamente, pero dejaron una huella imborrable en la vida institucional. Personas que, desde distintos lugares y en diferentes momentos, contribuyeron a que Los Ñires pudiera consolidarse y llegar a este nuevo aniversario.
Porque detrás de cada institución hay nombres, esfuerzos y recuerdos que no siempre aparecen en las fotografías, pero que permanecen vivos en la memoria de quienes continúan el camino.
Socio fundador, presidente y un amor que se siente como en casa
Para Ramón Tévez, Los Ñires representa mucho más que una responsabilidad dirigencial. Su condición de socio fundador lo vincula desde el origen con una historia que siente propia, una pertenencia que se renueva cada vez que cruza la puerta de la sede y se encuentra con el ambiente que tanto disfruta.
Al recordar aquellas primeras etapas, hizo referencia a las personas que abrieron camino y que, con su trabajo, permitieron que las generaciones posteriores pudieran continuar el proyecto.
“Yo tengo el placer, el orgullo de sentirme parte de esto y tomarlo como mío, pero además de ser socio fundador, que eso es, que soy socio fundador”, señaló, dejando en claro que su compromiso no nació con la presidencia, sino mucho antes, cuando la institución comenzaba a construir sus primeros capítulos.
Su relación con el club tiene una naturalidad que explica buena parte de su permanencia. “Para mí, venir a las bochas es como estar en la cocina. Yo amo la cocina, yo amo lo que hago. Entonces, disfruto mucho”, manifestó.
Esa comparación sencilla, cargada de afecto, resume el sentimiento de alguien que encuentra en la institución un espacio familiar, un lugar de encuentro y una actividad que forma parte de su vida cotidiana.
La música también aportó su cuota de emoción. Tévez destacó especialmente la presencia del Negro Santillán, a quien definió como “un hermano de la vida”, una expresión que revela el valor que tienen los vínculos personales en una celebración donde la amistad fue tan importante como el aniversario mismo.
“Estoy agradecido, feliz por esta noche con amigos, con conocidos, con gente que te quiere”, sostuvo. Y, con una mirada franca sobre las relaciones humanas, agregó que no todos piensan igual ni necesariamente tienen que quererse, porque la convivencia también consiste en aceptar las diferencias.
En definitiva, el encuentro permitió celebrar los diecisiete años de Los Ñires desde un lugar genuino: el de compartir, reencontrarse y disfrutar de una institución que se sostiene gracias a quienes la sienten como propia.
El esfuerzo cotidiano y el respaldo de los socios
La organización de la cena aniversario tuvo una particularidad. La decisión de realizarla se tomó con poco tiempo de anticipación, ya que apenas dos semanas antes la institución había sido protagonista del Campeonato Patagónico de Bochas, un compromiso deportivo de gran importancia que demandó trabajo, organización y dedicación.
En ese certamen, Los Ñires consiguió cuatro podios, un resultado que dejó sensaciones positivas y reforzó la confianza en el camino que viene desarrollando.
“Nosotros tuvimos que decidir muy rápido hacer esta cena, porque hace dos semanas estuvimos con el Campeonato Patagónico, donde fuimos sede, y por suerte, con cuatro podios, que no fue poco”, explicó Tévez.
La proximidad entre ambos acontecimientos obligó a organizar el festejo en poco tiempo y algunos invitados no pudieron asistir porque ya tenían otros compromisos. Sin embargo, el presidente valoró especialmente a quienes acompañaron la convocatoria y compartieron la noche con la institución.
Más allá de la celebración, sus palabras volvieron una y otra vez sobre un aspecto fundamental para el funcionamiento del club: el compromiso de la gente.
Tévez reconoció que conducir una entidad deportiva implica atravesar momentos de coincidencia y también diferencias con los propios asociados. Sin embargo, destacó que la responsabilidad asumida debe sostenerse con trabajo, voluntad y respeto por la confianza que depositaron en la comisión directiva.
“Nosotros podemos tener todas las ganas que tenemos, creo que lo hemos demostrado, las ganas que tenemos de trabajar y de crecer, pero si el socio no te acompaña, vos te quedás estancado”, reflexionó.
Por eso, su agradecimiento se dirigió tanto a quienes integran la comisión directiva como a los socios que participan cotidianamente, colaboran y ayudan a mantener viva la actividad.
“Sin ellos esto es imposible”, remarcó.
En esa definición se encuentra una de las claves de la continuidad de Los Ñires: entender que el crecimiento no depende exclusivamente de quienes conducen, sino de una comunidad que se involucra, acompaña y hace suyo el destino de la institución.
La juventud, el gran motor del crecimiento deportivo
Uno de los aspectos más alentadores del presente de Los Ñires es la apuesta a los jóvenes. La institución viene impulsando la participación de nuevas generaciones, una decisión que busca asegurar la continuidad deportiva y, al mismo tiempo, renovar las expectativas de crecimiento.
El balance del reciente Campeonato Patagónico alimentó ese entusiasmo. La presencia de cuatro equipos locales entre los finalistas, con una importante participación juvenil, confirmó que el trabajo desarrollado comienza a mostrar resultados.
La mirada de la dirigencia no se limita a los límites de Río Grande. Los Ñires ha ido construyendo una presencia que alcanza otros escenarios de la Patagonia y del país, mientras sus representantes ganan experiencia y reconocimiento en competencias de mayor exigencia.
Tévez mencionó, entre las actuaciones destacadas, el cuarto puesto de Juan Martínez en la modalidad individual y la consagración de una jugadora de Ushuaia como campeona argentina de tiros de precisión, logros que reflejan el nivel que puede alcanzar la disciplina en Tierra del Fuego.
“La presencia de las bochas a nivel nacional está, y ojalá que podamos seguir creciendo. Tenemos mucha esperanza en estos jóvenes que la están rompiendo”, afirmó con entusiasmo.
La expresión no es casual. Para el presidente, el rendimiento de los nuevos jugadores constituye una señal alentadora y una motivación para continuar trabajando, especialmente en un contexto donde la competencia local presenta limitaciones.
La ausencia de otro club de bochas en la ciudad representó durante mucho tiempo una dificultad para generar enfrentamientos habituales y elevar el nivel competitivo. Sin embargo, Tévez entiende que el panorama también ofrece nuevos estímulos para entrenar y superarse.
En ese sentido, mencionó a Rodrigo y Curuguchita, a quienes identificó como los campeones y como rivales a los que los jugadores de Los Ñires buscan vencer dentro de la cancha.
“Hoy ya tenemos una competencia, hoy hay que ganarles. Para eso tenés que entrenar”, explicó.
La presencia de jóvenes que se destacan y alcanzan buenos resultados se convierte así en un incentivo colectivo. Cada actuación alimenta las aspiraciones del grupo y demuestra que la continuidad de las bochas requiere compromiso, preparación y oportunidades para quienes empiezan a transitar el camino competitivo.
La apuesta dirigencial es clara: acompañar a los jugadores que ya están en actividad, promover la incorporación de nuevas generaciones y consolidar un proyecto deportivo que pueda seguir creciendo más allá de las fronteras locales.
Nuevos desafíos y un sueño que todavía espera
Con diecisiete años de trayectoria, Los Ñires no se conforma con celebrar lo conseguido. La institución mantiene objetivos deportivos que forman parte de sus aspiraciones para el cierre de la temporada, aunque su concreción dependerá de las posibilidades organizativas y del tiempo disponible.
Tévez reconoció que uno de los deseos es poder finalizar el año con alguna competencia individual, un torneo de tríos o una propuesta destinada a parejas femeninas.
“Nosotros tenemos un sueño. Yo te decía, cerrar el año por ahí con un individual o un trío, con pareja de mujeres. No sé si a esta altura lo podremos hacer, pero es el sueño”, comentó.
La posibilidad de organizar estas competencias representaría otra oportunidad para mantener activa la disciplina, sumar experiencias y ampliar la participación dentro de una actividad que necesita continuidad para fortalecerse.
El presidente también dejó en claro que el crecimiento del club no se mide únicamente en resultados, podios o campeonatos. La experiencia de conducir una institución implica aprender, convivir y construir acuerdos, sin perder de vista que el objetivo principal es sostener un espacio donde todos puedan sentirse parte.
En ese recorrido, la comisión directiva busca cumplir con la responsabilidad que le fue confiada por los socios, procurando mantener el trabajo cotidiano y generar nuevas alternativas para el desarrollo deportivo.
El aniversario, en ese sentido, no funcionó solamente como una celebración del pasado. También permitió renovar los compromisos con el presente y proyectar los próximos años, con la convicción de que todavía hay mucho por hacer.
La familia, un acompañamiento indispensable
Si la actividad deportiva exige entrenamiento, constancia y disciplina, detrás de cada jugador también existe un entorno que muchas veces cumple un papel determinante. En Los Ñires, ese acompañamiento familiar constituye un sostén fundamental para que las bochas continúen creciendo.
Tévez destacó especialmente la presencia de las parejas de los jugadores jóvenes, quienes acompañan tanto en los partidos como en las jornadas de entrenamiento. Ese respaldo permite compartir los sacrificios que demanda la competencia y fortalece los vínculos que se generan alrededor de la institución.
“Sin el acompañamiento de la familia, esto es imposible”, sostuvo.
Para el dirigente, el compromiso de los familiares ayuda a que los jugadores puedan sostener sus objetivos deportivos y continuar participando con entusiasmo. No se trata solamente de estar presentes durante un partido, sino de acompañar un proceso que incluye horas de práctica, viajes, compromisos y responsabilidades.
La cena aniversario también contempló un momento especial para reconocer a quienes formaron parte de los primeros logros deportivos del club. Tévez adelantó que se había preparado una sorpresa destinada a los jugadores que consiguieron una consagración histórica para Los Ñires, al convertirse en los primeros campeones de la institución en esa condición.
“Tenemos algo ahí preparado para mostrarles a los chicos, que va a quedar en el recuerdo para toda la vida, porque fueron los primeros campeones, fueron los primeros profesionales a consagrarse campeón como local”, expresó.
La iniciativa buscó dejar una marca permanente en la memoria institucional y reconocer a quienes abrieron una senda que las nuevas generaciones intentan continuar.
A esa sorpresa se sumaron sorteos para los socios, la torta de aniversario y las tartas aportadas por algunos integrantes de la institución para compartir entre los presentes. Detalles sencillos, pero significativos, que contribuyeron a completar una noche donde el reconocimiento, la amistad y el sentido de pertenencia tuvieron un lugar destacado.
Las puertas abiertas para quienes quieran conocer las bochas
El mensaje de Los Ñires también está dirigido a los vecinos que todavía no conocen la disciplina o que nunca tuvieron la oportunidad de acercarse a la sede.
Ubicado en Perito Moreno N° 144, el club recibe a quienes quieran descubrir el ambiente de las bochas, conocer a sus integrantes y probar una actividad que combina precisión, estrategia, concentración y compañerismo.
Tévez explicó que la institución abre sus puertas desde las 16 horas y que la permanencia depende de los propios socios, en un ambiente distendido donde el encuentro forma parte de la experiencia.
“Todo aquel que quiera visitarnos, chicos, chicas, adultos, estamos a disposición para los que nos quieran visitar”, invitó.
El presidente remarcó, además, que no es necesario llegar con la decisión tomada de convertirse inmediatamente en socio. La propuesta consiste en acercarse, practicar, conocer el funcionamiento del club y comprobar si la disciplina y el ambiente resultan atractivos.
“Primero practicá, te gusta el clima, te gusta el ambiente, te gusta la gente, bueno, podemos seguir compartiendo haciéndote socio. Bienvenido sea”, expresó.
La invitación refleja el espíritu con el que la institución pretende continuar creciendo: sumar participantes, compartir conocimientos y ofrecer un espacio donde personas de distintas edades puedan encontrarse alrededor de una pasión deportiva.
Diecisiete años y la ilusión de seguir escribiendo la historia
La celebración del sábado 10 de octubre dejó mucho más que una cena y un nuevo aniversario para recordar. Puso de manifiesto el camino recorrido por una institución que se sostiene sobre el trabajo de sus dirigentes, la participación de sus socios, el acompañamiento de las familias y el entusiasmo de los jóvenes que comienzan a construir su propia historia deportiva.
Para Ramón Tévez, socio fundador y actual presidente, cada aniversario representa una oportunidad para agradecer a quienes hicieron posible el presente de Los Ñires, reconocer a los que dejaron su huella y renovar el compromiso con los desafíos que todavía esperan.
Los cuatro podios conseguidos en el reciente Campeonato Patagónico, el crecimiento de sus representantes y la incorporación de nuevas generaciones alimentan las expectativas de una entidad que busca consolidarse y ampliar su presencia en el ámbito regional y nacional.
Pero hay algo que permanece por encima de cualquier resultado: el valor de contar con un lugar propio, donde las bochas se convierten en una excusa para compartir, hacer amistades y fortalecer los lazos comunitarios.
A diecisiete años de su nacimiento, Los Ñires sigue apostando al futuro sin olvidar a quienes construyeron sus cimientos. Y lo hace con la misma convicción que transmite su presidente, un hombre que siente al club como una extensión de su hogar y que encuentra en cada jornada una razón para seguir trabajando.
Porque hay instituciones que se miden por sus trofeos, y otras cuya verdadera dimensión también se descubre en sus puertas abiertas, en las familias que acompañan, en los amigos que regresan y en los jóvenes que se animan a soñar.
Los Ñires reúnen esas historias. Y mientras haya voluntad de trabajar, socios dispuestos a acompañar y nuevas generaciones que encuentren en las bochas una pasión compartida, el próximo aniversario será una nueva oportunidad para celebrar mucho más que el paso del tiempo: será la confirmación de que la historia continúa.




