El Club ADEFU llevó adelante el domingo 13 de septiembre una nueva edición del “Encuentro Tierra de Hockey” en el Anexo del Microestadio. La propuesta, inicialmente pensada para la categoría Sub-8, finalmente reunió a equipos Sub-10 de Río Grande Hockey & Rugby Club, Uaken, Yoppen y HVJ. Más allá de los partidos, la jornada volvió a poner en escena la importancia de acompañar a los más chicos, fortalecer las bases y hacer del deporte un espacio compartido entre clubes y familias.
Río Grande.- Hay encuentros deportivos que trascienden el resultado de un partido. En ellos no hay tablas de posiciones que importen demasiado ni campeones que se lleven todos los aplausos. Hay algo mucho más valioso: chicos que corren detrás de una bocha, familias que acompañan desde afuera y clubes que entienden que el futuro comienza mucho antes de llegar a las categorías competitivas.
Con ese espíritu, el Club ADEFU volvió a abrir las puertas del hockey formativo con una nueva edición del “Encuentro Tierra de Hockey”, desarrollado el domingo 13 de septiembre en el Anexo del Microestadio de Río Grande.
La propuesta correspondió al segundo encuentro del año organizado por la institución y, aunque originalmente estaba proyectada para la categoría Sub-8, las inscripciones registradas llevaron a modificar la planificación y concentrar la actividad en la categoría Sub-10.
La decisión no le quitó valor a la jornada. Por el contrario, permitió reunir a una importante cantidad de pequeños jugadores y compartir una tarde de hockey junto a distintas instituciones de la ciudad.
“La idea era sumar más peques, pero con las inscripciones tan bajas de Sub-8 decidimos que sea solamente de Sub-10”, explicó la profesora de Hockey e integrante del Club ADEFU, Marianela Flores, quien destacó la satisfacción de la institución por la convocatoria alcanzada.
En esta oportunidad participaron Río Grande Hockey & Rugby Club, Uaken, Yoppen y HVJ, clubes que acompañaron la iniciativa y fueron protagonistas de una jornada pensada esencialmente para que los chicos tengan un espacio de competencia, aprendizaje y diversión.
Cuando el semillero se convierte en prioridad
La importancia de este tipo de encuentros adquiere otra dimensión cuando se observa el momento que atraviesa el hockey fueguino.
Mientras las categorías competitivas tienen sus propios compromisos y competencias, los más pequeños necesitan también contar con espacios que les permitan descubrir el deporte, incorporar sus primeras herramientas y, fundamentalmente, disfrutar de jugar.
Para ADEFU, además, esta etapa tiene un significado particular. La institución atraviesa actualmente un proceso de reorganización de sus categorías infantiles y, por ese motivo, en esta oportunidad no presentó un equipo propio dentro del encuentro.
Lejos de significar un alejamiento de la actividad, Flores explicó que se trata de un proceso interno que tiene como horizonte volver a fortalecer las divisiones formativas.
“Ahora nos encontramos en una etapa de reorganización, por eso no presentamos un equipo, porque nos estamos acomodando nuevamente con las categorías infantiles”, señaló.
En ese contexto, la profesora remarcó la necesidad de continuar trabajando desde la base. El hockey necesita de ese semillero que, con el paso del tiempo, será el encargado de nutrir las categorías mayores y sostener el crecimiento de la disciplina.
“Nos parece muy importante trabajar siempre desde la base, desde el semillero, que los chicos jueguen”, afirmó.
La reflexión cobra todavía mayor relevancia en un año en el que las categorías competitivas cuentan con sus propias obligaciones. Desde la Federación, explicó Flores, se viene desarrollando un torneo de emergencia destinado principalmente a esas divisiones, por lo que los encuentros organizados por los clubes aparecen como una alternativa fundamental para que los más pequeños también tengan su espacio.
Y allí radica buena parte del valor de iniciativas como Tierra de Hockey: darle protagonismo a quienes recién están dando sus primeros pasos, sin presiones, pero con la posibilidad de experimentar todo aquello que el deporte puede ofrecer.
El deporte también se juega en familia
El hockey formativo no solamente construye jugadores. También construye vínculos.
Durante la jornada en el Anexo del Microestadio, esa característica volvió a quedar expuesta en cada rincón del gimnasio. Las familias acompañaron, colaboraron y se involucraron activamente en la realización del encuentro, convirtiendo la actividad deportiva en una verdadera jornada comunitaria.
Flores hizo especial hincapié en ese aspecto y destacó que los chicos necesitan crecer en ámbitos donde el deporte sea también un lugar de encuentro.
“Las familias también tienen un tiempo de disfrutar con los chicos, con el deporte, que es algo muy lindo”, sostuvo.
La escena se repite cada vez con mayor frecuencia en los clubes de la ciudad. Mientras los pequeños jugadores hacen lo suyo dentro del campo de juego, detrás de ellos aparecen madres, padres y familiares colaborando con cada detalle para que el evento pueda llevarse adelante.
En esta ocasión, numerosas mamás participaron en el bufete, la entrada, la organización, la decoración y distintas tareas necesarias para que la jornada funcionara.
Para Marianela, esa participación constituye una de las grandes fortalezas del deporte formativo.
“Eso demuestra que los clubes no son solamente clubes deportivos, son también familias, y es importante eso para los chicos”, resumió.
Una frase que sintetiza quizás mejor que cualquier resultado lo que significa organizar un encuentro de estas características. Porque detrás de cada pequeño jugador existe una familia que acompaña, un entrenador que enseña, un club que abre sus puertas y una comunidad que hace posible que la actividad continúe.
Una cantera que alimenta al hockey fueguino
La apuesta por las categorías iniciales tampoco es una cuestión menor dentro del desarrollo general del hockey provincial.
Tierra del Fuego ha logrado construir durante los últimos años una importante cantera de jugadores y jugadoras, y el crecimiento de esas bases termina reflejándose posteriormente en las categorías competitivas y en las distintas selecciones.
La provincia, incluso, cuenta actualmente con representantes que han llegado a vestir la camiseta de la Selección Argentina, tanto en la rama masculina como femenina, una muestra concreta del nivel que puede alcanzar un deportista formado en estas latitudes.
Por eso, cada encuentro infantil representa mucho más que una jornada de partidos. Es parte de un proceso que necesita continuidad.
“Es importante empezar siempre desde abajo, siempre desde los más chicos hasta los más grandes, y trabajar desde todos los ángulos, de todos los puntos”, sostuvo Flores.
La frase resume una filosofía que comparten distintas instituciones: si se pretende sostener y mejorar el hockey fueguino, es imprescindible cuidar aquello que sucede en sus primeros escalones.
Allí donde todavía no importa demasiado quién ganó o quién perdió, pero sí importa que el chico vuelva a su casa con ganas de regresar al gimnasio la semana siguiente.
Una puerta abierta para lo que viene
El “Encuentro Tierra de Hockey” tuvo, además, un significado especial dentro del calendario de ADEFU. Por el momento, esta jornada aparece como el último encuentro que la institución tiene previsto organizar durante el año, aunque Flores dejó abierta la posibilidad de que pueda surgir alguna nueva propuesta.
“Este sería el último encuentro que vamos a organizar, pero no quiero decirlo como palabra final, porque siempre, si surge algo, nosotros estamos a disposición y con muchas ganas de trabajar, tanto para el club como para el hockey en sí mismo”, expresó.
Esa puerta abierta habla también de la vocación de quienes sostienen diariamente las instituciones deportivas. Los calendarios pueden marcar fechas y actividades, pero la necesidad de generar espacios para los chicos permanece vigente.
Por eso, si aparece una nueva oportunidad antes de cerrar el año, ADEFU estará dispuesto a acompañarla.
El agradecimiento detrás de cada partido
Al momento de cerrar la jornada, Marianela Flores quiso detenerse especialmente en quienes hicieron posible el encuentro.
En primer lugar, agradeció a las personas vinculadas al Gobierno de la provincia que acompañan a las instituciones y facilitan los espacios deportivos, mencionando particularmente a Luciano Müller y Marcos Cayata, por la atención y predisposición permanente en el Anexo del Microestadio.
Pero el reconocimiento mayor estuvo dirigido a las familias.
Porque si dentro de la cancha estaban los protagonistas, fuera de ella también había un equipo trabajando. Desde el bufete hasta la entrada, pasando por la organización y la decoración, fueron numerosos los familiares que aportaron su tiempo para que la jornada pudiera desarrollarse.
Y allí aparece la imagen que quizás mejor representa el verdadero espíritu de Tierra de Hockey: un gimnasio convertido en punto de encuentro, chicas y chicos disfrutando del deporte y adultos trabajando detrás de escena para que ellos puedan hacerlo.
“Crecer en un ambiente así es lo más lindo”, expresó Flores.
Y acaso esa sea la mejor definición para una jornada que tuvo al hockey como protagonista, pero que dejó algo mucho más profundo: la certeza de que el futuro de cualquier disciplina comienza cuando los más pequeños encuentran un lugar donde jugar, aprender, compartir y sentirse parte.
En Río Grande, el hockey sigue construyendo ese futuro. Y esta vez, lo hizo a través de los pequeños grandes protagonistas de la categoría Sub-10, quienes volvieron a demostrar que el semillero también merece su propia fiesta.




