El entrenador y capacitador de la Confederación Argentina de Hockey Pista, correspondiente a la Zona NEA Norte, visitó por primera vez Río Grande para encabezar una capacitación destinada a entrenadores, profesores, instructores y jugadores de las divisiones formativas. Tras una jornada teórica y otra práctica desarrollada en el Microestadio, destacó el crecimiento del hockey pista fueguino, valoró el nivel alcanzado y remarcó la necesidad de fortalecer la enseñanza desde las categorías iniciales.
Río Grande.- El crecimiento que durante los últimos años experimentó el hockey pista en Tierra del Fuego no parece tener techo. La presencia cada vez más frecuente de equipos y jugadores fueguinos en competencias nacionales e internacionales es una muestra concreta de ese desarrollo, pero detrás de cada resultado existe una tarea silenciosa que resulta determinante: la formación.
Con esa mirada llegó por primera vez a Río Grande Guillermo Gutiérrez, entrenador y capacitador de la Confederación Argentina de Hockey Pista en la Zona NEA Norte, quien durante dos jornadas compartió conocimientos y herramientas con entrenadores y jugadores de las categorías formativas.
La propuesta comenzó con una jornada teórica destinada a los profesores y entrenadores, para luego trasladarse al campo de juego del Microestadio, donde los conceptos trabajados tuvieron su correlato práctico con los más pequeños.
“En el marco en el que se dieron las cosas es muy bueno. Tuvimos un marco muy importante de entrenadores durante la jornada del miércoles, donde hicimos la parte teórica”, explicó Gutiérrez al realizar un balance de la actividad.
El objetivo, lejos de centrarse exclusivamente en cuestiones competitivas, estuvo puesto en un aspecto que para el capacitador resulta fundamental: construir una base sólida desde los primeros pasos.
“La parte teórica consistió exclusivamente en brindar todas las herramientas conceptuales de lo que se pretende en el hockey, fundamentalmente con la formación de base de las divisiones inferiores y menores”, detalló.
Y allí aparece uno de los puntos centrales de su mirada. Antes de pensar en resultados, selecciones o grandes competencias, hay que enseñar. Antes de perfeccionar, hay que aprender correctamente.
“Se trata de la enseñanza propiamente dicha de todos los gestos técnicos básicos para hacer una buena base a futuro, de lo que vendrá con el correr de los años y el perfeccionamiento”, sostuvo.
El hockey fueguino, bajo una mirada externa
La visita también permitió que Gutiérrez pudiera observar de manera directa una realidad que conocía fundamentalmente desde afuera. El capacitador ya había estado en Ushuaia, pero esta fue su primera experiencia en Río Grande, tomando contacto con entrenadores, profesores, dirigentes y jugadores de esta ciudad.
Su evaluación fue contundente: el hockey pista fueguino transita un camino de crecimiento sostenido.
“Sí, el nivel que tienen es muy bueno, porque se marca un trabajo progresivo de todo lo que es el desarrollo del hockey pista”, afirmó.
En ese proceso, la capacitación aparece como una herramienta para consolidar lo conseguido y, al mismo tiempo, proyectar lo que todavía falta construir.
Gutiérrez entendió que Tierra del Fuego atraviesa una realidad particular dentro del mapa nacional, especialmente por las condiciones en las que se desarrolla la disciplina. Mientras en buena parte del país el hockey se practica y compite principalmente al aire libre, sobre césped, en la provincia el hockey pista tiene una presencia mucho más constante.
“En el norte país, los clubes entrenan, practican y compiten al aire libre, en césped, algo que para tierra del fuego es muy difícil de concretar”, comentó.
La diferencia no es menor. Mientras las regiones del norte tienen al hockey sobre césped como una de sus principales plataformas de desarrollo, Tierra del Fuego encontró en el indoor una posibilidad concreta de crecimiento deportivo.
“Hay una pequeña desventaja cuando se sale del continente a competir. Nuestro fuerte no está dado en el hockey indoor”, reconoció al referirse a la realidad de la Zona NEA Norte.
Dos realidades, un mismo objetivo
La comparación entre ambas regiones permitió, además, poner sobre la mesa las particularidades que existen dentro del hockey argentino.
Gutiérrez explicó que en el norte el hockey pista tiene una presencia más acotada y aparece principalmente durante el verano, cuando las altas temperaturas dificultan la actividad sobre césped.
“Si bien hacemos hockey indoor por las altas temperaturas durante el verano, cuando hay un receso de lo que sería la parte de césped, se hace mucho la parte pista. Pero son dos meses nada más, durante diciembre y enero”, explicó.
Por eso, el mayor desarrollo de aquella región continúa estando relacionado con el césped natural. Esa realidad también se refleja en la conformación de los seleccionados nacionales.
“Nuestro fuerte está ahí, en el césped natural. Por eso los seleccionados nacionales se conforman mayoritariamente con jugadores de esa región”, señaló.
En contrapartida, el hockey pista argentino encuentra en Tierra del Fuego uno de sus principales semilleros.
“A contramano de lo que sería el hockey pista, que se nutre mucho de los jugadores de esta zona, que están todo el tiempo trabajando en indoor”, agregó.
Una diferencia de contextos que, lejos de convertirse en una barrera, también puede transformarse en una oportunidad para intercambiar conocimientos y experiencias.
La pandemia todavía deja huellas
Durante la charla, Gutiérrez también puso el foco en una circunstancia que atravesó a todo el deporte argentino y cuyas consecuencias, a su entender, todavía se sienten: la pandemia.
“Creo que todavía estamos pagando las consecuencias de lo que fue una pandemia, que nos modificó a nivel deportivo y estructural en todo el deporte nacional”, manifestó.
Y aclaró que el impacto no fue exclusivo del hockey, sino que alcanzó a todas las disciplinas y estructuras deportivas.
“No solamente nos tocó al hockey en particular, en sus distintas manifestaciones”, sostuvo.
Frente a ese escenario, la recuperación no puede pensarse de un día para el otro. Requiere tiempo, continuidad, trabajo y, fundamentalmente, volver a fortalecer las bases.
En ese sentido, Gutiérrez destacó el valor de generar espacios de capacitación y, paralelamente, profundizar la captación de chicos y chicas para que el número de practicantes continúe creciendo.
“Al hacer este tipo de capacitaciones y tratar de conseguir la captación de los chicos, como se está haciendo, y aumentar el número, es una cuestión de tiempo hasta que empiece a dar sus frutos”, aseguró.
Y esos frutos, según su mirada, deberán aparecer no solamente en el ámbito local o regional, sino también en el escenario nacional. “Será tanto en el plano nacional como con los seleccionados”, proyectó.
Enseñar presencialmente, el gran desafío
La capacitación realizada en Río Grande también tuvo detrás una razón concreta. La posibilidad de abordar presencialmente aspectos de la enseñanza que, según Gutiérrez, no siempre son tratados con la profundidad necesaria en los cursos tradicionales.
El entrenador explicó que la elección de su perfil por parte de la asociación tuvo que ver precisamente con la similitud entre las realidades que atraviesan ambas regiones.
“La asociación por ahí se fijó en mí porque nosotros vivimos una realidad muy similar, que es la etapa de formación: tratar de enseñar y conseguir que los chicos estén bien abordados desde la enseñanza”, explicó.
Para Gutiérrez, ese primer contacto del niño o la niña con el hockey resulta determinante para todo lo que vendrá después.
Por eso consideró necesario detenerse en cuestiones que muchas veces quedan relegadas frente a la urgencia competitiva.
“En los cursos nacionales, tanto de la Federación Internacional como de la Confederación, por ahí no se aborda al detalle. Entonces lo que buscamos es eso: lo que no se consigue en otro lugar, haciendo un curso, poder abordarlo nosotros de manera presencial”, remarcó.
La frase resume buena parte del espíritu de estas jornadas. No se trata solamente de transmitir conocimientos, sino de observar, corregir, acompañar y brindar herramientas concretas a quienes tienen la responsabilidad cotidiana de formar a las nuevas generaciones.
Un cierre con señales de continuidad
La estadía de Gutiérrez en Río Grande fue breve, pero dejó una evaluación altamente positiva y, sobre todo, la puerta abierta para que este tipo de encuentros puedan repetirse.
El capacitador destacó especialmente las condiciones encontradas durante su visita: las instalaciones, la participación de los entrenadores, el entusiasmo de los chicos y el acompañamiento dirigencial.
“La verdad que es muy lindo el marco. Las instalaciones también están muy buenas y el interés que le han dado a este tipo de visitas es más que positivo”, valoró.
También resaltó la respuesta de quienes participaron de las jornadas.
“Hubo mucha participación de los profesores, mucho interés por parte de las chicas y los chicos y ni hablar de la dirigencia, que acompañó desde el primer minuto esta visita”, enfatizó.
Y cuando se le preguntó si este primer desembarco en Río Grande podía tener continuidad, la respuesta fue inmediata. “Sí, es la idea”, afirmó.
Así, detrás de una capacitación que comenzó entre conceptos, pizarras y explicaciones y terminó con chicos y chicas trasladando esos conocimientos a la cancha, quedó planteado algo mucho más importante: el hockey pista fueguino ya construyó una identidad competitiva y ahora busca fortalecer aquello que puede garantizar su futuro.
Porque los grandes equipos, las selecciones y los resultados que aparecen en las estadísticas no nacen de un día para otro. Se construyen desde abajo, gesto técnico tras gesto técnico, entrenamiento tras entrenamiento, con profesores que enseñan y dirigentes que acompañan.
Y en esa construcción, como dejó claro Guillermo Gutiérrez durante su primera visita a Río Grande, la verdadera competencia del futuro comienza mucho antes de que aparezca el marcador.




