Silvio Oyarzo: “APAP creció gracias al esfuerzo de mucha gente y nunca debe olvidar sus raíces”

Silvio Oyarzo: “APAP creció gracias al esfuerzo de mucha gente y nunca debe olvidar sus raíces”

A 25 años de la creación de la Asociación de Pilotos de Automovilismo Pista, una de las máximas leyendas del deporte motor fueguino repasó los comienzos de la institución, recordó a quienes marcaron una época y destacó el crecimiento de una nueva generación de pilotos que hoy posiciona a Tierra del Fuego como una referencia dentro del automovilismo patagónico.

Río Grande.- El automovilismo fueguino celebró recientemente un acontecimiento cargado de historia, emociones y reencuentros. La Asociación de Pilotos de Automovilismo Pista (APAP) conmemoró sus 25 años de vida institucional, un cuarto de siglo de trabajo ininterrumpido que permitió consolidar una de las entidades deportivas más importantes de la provincia.

Entre los invitados especiales estuvo una figura emblemática, un nombre que forma parte de las páginas más importantes del deporte motor fueguino: Silvio Oyarzo. Piloto, dirigente, referente y uno de los protagonistas fundamentales en los años fundacionales de la categoría, fue reconocido durante la celebración junto a otros históricos dirigentes como Leo Agnes, Luís Marchisio, Roberto De Amuchastegui, Rubén Russo y Osvaldo Nieto (expresidentes), José San Martín y Pablo Romero, presidente y vicepresidente respectivamente que actualmente conducen los destinos de la institución, corredores y colaboradores que contribuyeron al crecimiento de la institución.

Con la serenidad que otorgan los años y la experiencia de haber sido testigo privilegiado de la evolución del automovilismo local, Oyarzo compartió recuerdos, reflexiones y deseos para el futuro de una entidad que ayudó a construir desde sus primeros pasos.

Un reconocimiento que llega al corazón

Visiblemente emocionado por el homenaje recibido, Oyarzo comenzó agradeciendo a quienes hoy conducen los destinos de APAP por mantener vivo el vínculo con quienes fueron parte de la historia.

“Primero que nada agradecerle a la gente de APAP porque realmente siempre me tienen en cuenta”, expresó.

Para quien dedicó gran parte de su vida al automovilismo, volver a encontrarse con antiguos compañeros de ruta, dirigentes y pilotos representa mucho más que una simple invitación protocolar.

“La verdad es que ha pasado tan rápido el tiempo que uno mira para atrás y ya son 25 años. Y si contamos los años anteriores de la Clase 2, todavía son más. Que se acuerden de nosotros es un cariño al alma”, señaló.

Las palabras reflejan el sentimiento compartido por muchos de los pioneros presentes durante el festejo. Hombres que, con enormes sacrificios y recursos limitados, sentaron las bases de una actividad que hoy exhibe una realidad muy diferente, con un parque automotor competitivo y pilotos que se destacan incluso fuera de la provincia.

Los orígenes de una historia construida con esfuerzo y camaradería

Al recordar los primeros tiempos, Oyarzo remarcó que la esencia de APAP nació mucho antes de la formalización institucional.

Según explicó, la antigua Clase 2 fue el germen de lo que posteriormente se convertiría en una de las categorías más importantes de la región.

“Siempre dije que en aquellos años había una camaradería enorme. Y en base a esa categoría nació lo que hoy es APAP”, recordó.

Aquellos tiempos estaban marcados por el trabajo colectivo, la solidaridad entre competidores y una pasión que muchas veces suplía las limitaciones económicas.

No existían las herramientas tecnológicas actuales ni los recursos disponibles que hoy acompañan el desarrollo del automovilismo. Sin embargo, había un fuerte sentido de pertenencia que permitía superar cualquier obstáculo.

“Había una camaradería enorme y eso fue fundamental para construir todo lo que vino después”, sostuvo.

Esa unión entre pilotos, mecánicos, dirigentes y colaboradores permitió desarrollar competencias memorables y generar una identidad propia que con el paso de los años se fue fortaleciendo.

Una institución que nunca dejó de crecer

Uno de los aspectos que más destacó Oyarzo fue la capacidad de APAP para mantenerse vigente y continuar creciendo a lo largo de los años.

Lejos de estancarse, la institución logró renovarse constantemente, incorporando nuevas generaciones de dirigentes y pilotos que continúan elevando el nivel competitivo.

“Lo bueno de todo esto es que la institución sigue creciendo, sigue vigente y realmente es muy bueno”, afirmó.

El histórico referente considera que la actualidad del automovilismo fueguino atraviesa uno de sus mejores momentos.

La cantidad de pilotos competitivos, el nivel de preparación de los vehículos y la seriedad organizativa han llevado a que muchos observadores externos reconozcan el potencial existente en Tierra del Fuego.

“Hay una generación de pilotos rapidísimos. Han cambiado los tiempos. No es la misma época de hace 25 años atrás”, explicó.

Sin embargo, remarcó que ese crecimiento no debe hacer olvidar el camino recorrido ni el esfuerzo realizado por quienes impulsaron el nacimiento de la actividad.

El valor de recordar a quienes hicieron historia

Uno de los conceptos que más repitió durante la entrevista fue la importancia de preservar la memoria institucional.

Para Oyarzo, una entidad deportiva no sólo se construye con competencias y resultados deportivos. También se sostiene sobre las historias, los valores y las personas que dedicaron parte de su vida para verla crecer.

“Es muy bueno que la juventud conozca la trayectoria de la institución, cómo nació y quiénes fueron los propulsores de todo esto”, manifestó.

En ese sentido recordó especialmente a personas que ya no están físicamente, pero cuya huella permanece viva en la historia de APAP.

Entre ellos mencionó a Daniel Ochoa, uno de los nombres que dejaron una marca imborrable en la institución.

“Hay mucha gente que ya no está entre nosotros, como por ejemplo don Daniel Ochoa”, recordó.

Para Oyarzo, cada aniversario representa una oportunidad para transmitir esas historias a las nuevas generaciones y evitar que se pierda la memoria colectiva de quienes hicieron posible el presente.

Anécdotas que construyeron una identidad

Las historias acumuladas durante décadas de actividad son innumerables. Oyarzo asegura que cada encuentro entre antiguos protagonistas permite revivir momentos únicos que forman parte del patrimonio emocional del automovilismo fueguino.

“Hay anécdotas para bien y para haber”, comentó entre sonrisas.

Entre esos recuerdos aparecen hitos que marcaron una época y que reflejan el espíritu innovador que caracterizó a la institución desde sus comienzos.

Uno de ellos fue la realización de la recordada “Carrera de las Glorias”, un evento que permanece grabado en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de vivirlo.

“Se hicieron muchas cosas. Por ejemplo, la Carrera de las Glorias, que fue espectacular”, recordó.

También destacó avances organizativos que en aquel momento representaban verdaderos logros para una categoría en crecimiento.

“Tuvimos la primera institución que tuvo su balanza”, señaló.

Detrás de cada uno de esos avances existieron personas comprometidas que aportaron conocimientos y experiencia para profesionalizar la actividad.

El legado de Miguel Carazo

Dentro de esos nombres históricos, Oyarzo realizó una mención especial a una figura muy querida por toda la familia del automovilismo regional: Miguel Carazo.

El dirigente y colaborador proveniente de Comodoro Rivadavia fue una pieza clave durante los años de consolidación de la categoría.

“Siempre quiero recordar a alguien que fue muy querido en la institución. Don Miguel Carazo venía todos los meses desde Comodoro Rivadavia”, relató.

Lo que más destaca Oyarzo es que ese aporte era prácticamente desinteresado.

“Venía gratuitamente. Sólo se le pagaban los pasajes”, recordó.

Según explicó, Carazo colaboró activamente en la elaboración de reglamentos y ayudó a introducir criterios de organización y seguridad que permitieron modernizar el funcionamiento de la categoría.

Con una anécdota cargada de humor, resumió la importancia de aquel aporte.

“Don Miguel nos vino a enseñar que en vez de alambre había abrazaderas”, contó entre risas.

Detrás de esa frase se esconde una realidad mucho más profunda: el proceso de profesionalización que comenzó a transformar al automovilismo fueguino y que posteriormente permitió alcanzar estándares cada vez más elevados.

La rivalidad termina cuando baja la bandera

Otro aspecto que Oyarzo valoró especialmente durante la celebración fue el clima de unidad que se vivió entre dirigentes y pilotos de distintas épocas.

Lejos de cualquier diferencia surgida en la competencia o en la conducción institucional, el encuentro estuvo marcado por los abrazos, las anécdotas y el respeto mutuo.

Para explicar esa realidad recurrió a una comparación que resume perfectamente el espíritu del automovilismo.

“Esto es lo mismo que cuando corrés. Vos vas con la bandera para correr y, si le podés sacar los ojos al de al lado, se los sacás. Pero después, fuera de lo deportivo, es otra cosa”, explicó.

La frase despertó sonrisas entre los presentes porque refleja una verdad conocida por todos los pilotos: la intensidad de la competencia queda dentro del circuito.

Fuera de la pista prevalece el compañerismo, el respeto y el reconocimiento por el esfuerzo compartido.

“Todos dejamos algo dentro de la institución”, afirmó.

Y justamente ese reconocimiento mutuo fue uno de los aspectos más destacados durante el aniversario.

Reencuentros que alimentan el alma

Más allá de los homenajes formales, para Oyarzo el verdadero valor de la celebración estuvo en la posibilidad de reencontrarse con personas que marcaron distintas etapas de su vida.

“Es un cariño al alma encontrarme con Luis Marchisio”, expresó.

La emoción se hizo evidente al recordar cuánto tiempo había pasado desde el último abrazo con muchos de aquellos compañeros que compartieron carreras, reuniones, proyectos y desafíos.

“Hace muchísimo que no nos abrazábamos”, comentó.

Esos reencuentros representan una de las mayores riquezas que conserva el deporte. La posibilidad de volver a encontrarse con quienes compartieron una misma pasión y comprobar que los vínculos construidos hace décadas continúan intactos.

Una nueva generación que ilusiona

Al observar la actualidad de APAP, Oyarzo no oculta su admiración por el nivel que han alcanzado los jóvenes pilotos fueguinos.

Considera que el semillero actual atraviesa un momento excepcional y que el potencial existente permite mirar el futuro con optimismo.

Muchos corredores del continente suelen señalar que las principales referencias del automovilismo se encuentran en el norte del país.

Sin embargo, para quienes conocen la realidad fueguina, la historia es diferente.

Hoy Tierra del Fuego cuenta con pilotos de enorme talento, estructuras competitivas y una organización que continúa creciendo año tras año.

La nueva generación recoge el legado de quienes iniciaron el camino y lo proyecta hacia niveles cada vez más altos de competitividad.

El desafío de crecer sin olvidar las raíces

Al momento de transmitir un mensaje para el futuro, Oyarzo fue claro y contundente.

El crecimiento es importante, pero nunca debe significar perder la memoria.

“Que sigan creciendo como lo están haciendo”, expresó.

Sin embargo, inmediatamente agregó una reflexión que resume su pensamiento.

“Que no se olviden de la gente que ya pasó. Porque si olvidás a alguien, olvidás parte de la historia”.

Para el histórico referente, mantener viva la memoria institucional constituye una obligación moral y una herramienta indispensable para fortalecer la identidad de APAP.

Por eso valoró especialmente la decisión de convocar a expresidentes, dirigentes y pilotos históricos durante los festejos. “Me encantó que inviten a todos los expresidentes”, afirmó.

Un deseo para los próximos aniversarios

Antes de finalizar la entrevista, Oyarzo compartió un deseo que refleja el espíritu de unidad que caracterizó toda su reflexión.

“Ojalá que el otro año seamos más”, manifestó.

Considera que todavía hay muchas personas que formaron parte de la historia de APAP y que merecen ser reconocidas y convocadas a estos encuentros.

La celebración de los 25 años no sólo sirvió para recordar el pasado, sino también para reafirmar el compromiso con el futuro.

Un futuro que encuentra a APAP consolidada, con nuevas generaciones tomando la posta, pero sostenida sobre los cimientos construidos por aquellos pioneros que, con esfuerzo, pasión y compañerismo, hicieron posible el crecimiento del automovilismo fueguino.

Y entre esos nombres históricos, el de Silvio Oyarzo ocupa un lugar de privilegio. No sólo por sus logros deportivos o por su aporte dirigencial, sino por mantener viva la memoria de una época en la que la pasión por las carreras fue capaz de transformar sueños en realidad.

A 25 años de la creación de APAP, su mensaje sigue resonando con fuerza: crecer es importante, pero nunca tanto como recordar de dónde se viene. Porque allí, en las raíces de la institución, se encuentra la verdadera esencia de una historia que continúa escribiéndose vuelta tras vuelta.