Con la participación de representantes de Río Grande y Ushuaia, se desarrolló durante el sábado y domingo la segunda edición del Torneo Provincial de Speedcubing, organizado por el profesor Santiago Marfil, del Club Peón Peón. Dos jornadas donde la concentración, la velocidad mental y la destreza de niñas, niños y jóvenes fueron protagonistas de una disciplina que continúa creciendo en Tierra del Fuego y que ya cuenta con exponentes ubicados entre los mejores del país.
Río Grande.- La ciudad volvió a convertirse en escenario de una disciplina que combina inteligencia, memoria, coordinación y una sorprendente velocidad de ejecución. Durante el sábado y domingo, la ciudad recibió la segunda edición del Torneo Provincial de Speedcubing, una propuesta que reunió a competidores de Río Grande y Ushuaia, consolidando un espacio de encuentro para quienes encuentran en el cubo mucho más que un desafío de ingenio.
Al frente de la organización estuvo Santiago Marfil, profesor del Club Peón Peón y referente de una actividad que, paulatinamente, gana adeptos entre las nuevas generaciones. El certamen representó el primer torneo del año realizado en Río Grande y la continuidad de una iniciativa que tuvo su primera edición durante la temporada anterior.
La escena ofreció un espectáculo particular: niñas, niños y jóvenes concentrados frente a sus cubos, ejecutando movimientos con una velocidad que para el observador ocasional parece desafiar cualquier lógica. Segundos que se convierten en diferencias decisivas, manos que se desplazan con precisión milimétrica y una mente que debe anticipar cada combinación para alcanzar el objetivo final.
Sin embargo, detrás de cada resolución existe mucho más que rapidez. Hay entrenamiento, constancia, aprendizaje y una comunidad que se fortalece competencia tras competencia.
Un nivel que ya se hace sentir en el mapa nacional
Marfil destacó la importancia de continuar generando encuentros competitivos para consolidar el desarrollo de la disciplina en la provincia, aunque lamentó la ausencia de representantes de Tolhuin en esta oportunidad.
“Este es el primer torneo del año que se hace acá en Río Grande, la segunda edición, porque ya el año pasado hicimos la primera. Lamentablemente no hemos tenido concurrencia de Tolhuin, porque no conozco ningún Speedcuber que haya, pero sí han venido competidores de Ushuaia”, explicó.
Uno de los aspectos más significativos del certamen es el nivel alcanzado por los representantes fueguinos, particularmente aquellos que vienen sosteniendo su participación en competencias oficiales.
En ese sentido, Santiago remarcó que Río Grande cuenta con competidores que se encuentran posicionados entre los mejores TOP 15, TOP 30 y TOP 50 del país, dependiendo de la categoría, una referencia que permite dimensionar el potencial existente en el ámbito local.
“Todos los tiempos que se hacen en competencias oficiales de la Asociación Mundial de Cubos quedan registrados, y eso está bueno, porque hace que uno esté en constante comparación con todo el sistema del Speedcubing mundial”, señaló.
Esta característica transforma cada torneo en una verdadera ventana hacia el escenario internacional. Los registros obtenidos no quedan limitados a una clasificación local, sino que forman parte de un sistema que permite medir el rendimiento de los participantes frente a competidores de distintos países.
Para Marfil, el camino está abierto y el crecimiento dependerá, en buena medida, de sostener las oportunidades de participación.
“Hay muy buen nivel acá en la provincia, la verdad, y yo creo que con el fomento y con seguir haciendo competencias se puede lograr mucho más nivel, y por qué no tener alguna vez algún récord nacional o récord del mundo acá en Río Grande. Estaría buenísimo”.
Una disciplina que trasciende el juego y abre puertas al mundo
El Speedcubing, conocido popularmente como la resolución del cubo Rubik en el menor tiempo posible, ha dejado de ser una simple actividad recreativa para convertirse en una disciplina competitiva con alcance mundial.
En Tierra del Fuego, su crecimiento encuentra uno de sus principales motores en las clases que desarrolla Santiago Marfil, donde conviven alumnos que recién comienzan a descubrir los secretos del cubo con otros que llevan años perfeccionando sus técnicas.
“Con las clases de cubos lo que intentamos hacer un poco es fomentar esta actividad. Tenemos varios alumnos que ya han arrancado y siguen hace años con nosotros, y muchos nuevos también, que están empezando o están terminando de aprender a armar sus cubos”, comentó.
La tarea docente adquiere especial relevancia porque permite acercar esta práctica a nuevas generaciones, brindándoles herramientas para desarrollar habilidades cognitivas, concentración, perseverancia y capacidad para resolver problemas.
Pero el trabajo de Marfil también posee una dimensión institucional que conecta directamente a Río Grande con el circuito internacional.
“Yo soy delegado de la Asociación Mundial de Cubos y puedo oficializar torneos, que son de manera oficial para que los tiempos que hayan registrado queden disponibles para todo el mundo”, explicó.
Esta responsabilidad permite que los resultados obtenidos en la ciudad tengan reconocimiento dentro del sistema competitivo mundial, ofreciendo a los participantes la posibilidad de construir un recorrido deportivo con registros verificables y referencias internacionales.
El valor de competir, aprender y compartir
Más allá de los cronómetros y las posiciones finales, el profesor del Club Peón Peón hizo hincapié en el aporte formativo que representa el Speedcubing para los chicos y para toda la comunidad.
“Para mí siempre va a ser muy bueno, y en ese sentido tengo que agradecerle al Club Peón Peón, que me da este espacio para poder seguir desarrollando la actividad. Creo que es una actividad que trae muchos beneficios para los chicos, para la comunidad, enseña valores y es muy importante visibilizar estas actividades para que siga creciendo, para tener cada vez más competidores y mayor nivel”, expresó.
El torneo también dejó una postal que excedió ampliamente el ámbito competitivo: las familias acompañando a sus hijos durante las dos jornadas, compartiendo la ansiedad previa, la emoción de cada resolución y la satisfacción por los resultados alcanzados.
Marfil reservó un reconocimiento especial para ese respaldo.
“Primero quería agradecer a las familias que se han bancado toda la competencia, acompañando a sus chicos. Han vivido todas las emociones de ellos también y se han puesto contentos con todos los resultados”.
Ese acompañamiento constituye una pieza fundamental para sostener el crecimiento de una disciplina que exige dedicación y continuidad. Cada participante encuentra en su entorno cercano un impulso para seguir aprendiendo, superar sus propios registros y descubrir hasta dónde puede llegar.
Péon Péon, una puerta abierta para los nuevos speedcubers
Con el cierre de la segunda edición del torneo, Santiago Marfil renovó la invitación a quienes todavía no conocen este universo de combinaciones, algoritmos y desafíos cronometrados.
El Club Peón Peón continúa ofreciendo un espacio para iniciarse, aprender y profundizar en esta disciplina, con la posibilidad de integrarse a una comunidad que ya cuenta con representantes destacados en el plano nacional.
Quienes deseen acercarse pueden hacerlo en Belgrano N° 464, mientras que también pueden encontrar información y novedades a través de Instagram, en la cuenta @peonpeon.club.
Antes de despedirse, Marfil volvió a destacar el compromiso de los competidores fueguinos que se sumaron a la propuesta y que, con su participación, contribuyen a que estos encuentros puedan concretarse.
“Quiero agradecerte por darme este espacio para visibilizar la disciplina y también agradecer a toda la comunidad de Speedcubers de acá de la provincia, que se suma a estas propuestas, que hacen que mi trabajo también sea valioso”.
Y dejó una reflexión que sintetiza el verdadero espíritu de estas jornadas: “Más allá de los tiempos que hayan hecho, más allá de si les fue bien o les fue mal, todos sumando y todos cooperando para lograr este tipo de eventos, siempre es mágico para mí”.
Porque en Río Grande, detrás de cada cubo resuelto, no solamente se mide la velocidad de unas manos prodigiosas. También se construyen amistades, se despierta la curiosidad, se fortalecen valores y se alimenta la ilusión de que algún día, entre los jóvenes talentos fueguinos, pueda surgir un nuevo récord que lleve el nombre de la ciudad a lo más alto del Speedcubing mundial.




