El presidente de FUNDATEC destacó el combate ocurrido el 4 de junio de 1846, cuando las fuerzas comandadas por Lucio Norberto Mansilla enfrentaron a la escuadra anglo-francesa en el río Paraná. Remarcó que aquella resistencia permitió reafirmar la soberanía nacional sobre los ríos interiores. El acto lo realizaron directivos, maestros y alumnos de la EADEB con la conducción de la Directora Prof. Fernanda Catrileo.
Río Grande.- El presidente de FUNDATEC, ingeniero Mario Félix Ferreyra, recordó la importancia histórica de la Batalla de Punta Quebracho, ocurrida el 4 de junio de 1846, un enfrentamiento que formó parte de la resistencia de la Confederación Argentina frente a la intervención anglo-francesa en el Río de la Plata.
Ferreyra destacó que este episodio, muchas veces menos mencionado que el Combate de la Vuelta de Obligado del 20 de noviembre de 1845, significó un punto fundamental en la defensa de la soberanía argentina sobre la navegación de sus ríos interiores.
“Hoy conmemoramos la Batalla de Punta Quebracho en la que las Fuerzas Armadas Argentinas al mando de Lucio N. Mansilla vencieron a la expedición anglo-francesa que quería apoderarse de la navegación del río Paraná con el pretexto de la libre navegación de los ríos en América del Sur”, expresó.
La continuidad de la Vuelta de Obligado
La Batalla de Punta Quebracho fue parte de la llamada Guerra del Paraná, iniciada cuando las potencias europeas de la época, Inglaterra y Francia, impulsaron la apertura de la navegación de los ríos interiores para acceder directamente al comercio regional sin la autorización de la Confederación Argentina.
El 20 de noviembre de 1845, las tropas comandadas por Lucio Norberto Mansilla habían resistido el avance de una poderosa flota anglo-francesa durante el histórico Combate de la Vuelta de Obligado, donde las fuerzas argentinas fueron superadas militarmente pero lograron demostrar una fuerte resistencia política y militar.
Mansilla resultó gravemente herido durante aquel enfrentamiento, aunque meses después volvería a tener un papel central en la defensa del Paraná.
Punta Quebracho, el golpe final a la expedición
El 4 de junio de 1846, cuando los buques extranjeros regresaban río abajo luego de su incursión comercial hacia el interior, las fuerzas argentinas prepararon una nueva acción defensiva en la zona de Punta Quebracho, actual provincia de Santa Fe.
Allí, la artillería nacional logró atacar desde posiciones estratégicas elevadas sobre las barrancas del Paraná, provocando importantes daños a la flota invasora.
Ferreyra remarcó que se trató de una derrota significativa para dos de las mayores potencias navales del mundo de aquel momento.
“Fue una paliza histórica para las Armadas de Inglaterra y Francia que tenían los buques de vapor más poderosos del mundo. Fueron fuertemente averiados los vapores y hundidos e incendiados más de una decena de barcos a vela. Huyeron para buscar refugio en Montevideo”, señaló.
El reconocimiento de la soberanía sobre el Paraná
El presidente de FUNDATEC recordó además que el conflicto concluyó años después con negociaciones diplomáticas que implicaron el reconocimiento de la autoridad argentina sobre sus ríos interiores.
“Los ingleses volvieron en 1850 a buscar algunos símbolos y pertenencias. Juan Manuel de Rosas accedió a cambio de un homenaje a la Bandera argentina y el reconocimiento de la soberanía argentina en el Paraná”, sostuvo Ferreyra.
Estos acuerdos pusieron fin al bloqueo anglo-francés y significaron un reconocimiento internacional al principio de que la navegación de los ríos interiores debía estar bajo decisión de la Confederación Argentina.
Una fecha vinculada al concepto de soberanía
Ferreyra resaltó que ambos episodios —la Vuelta de Obligado y Punta Quebracho— deben entenderse como parte de una misma defensa nacional.
“El 20 de noviembre de 1845 es el Combate de la Vuelta de Obligado. El 4 de junio de 1846 es Punta Quebracho. Los argentinos sorprendieron volviendo a los ingleses y franceses y la batalla fue para nuestros patriotas”, concluyó.
La conmemoración de Punta Quebracho mantiene vigente el debate sobre la soberanía, entendida no solo desde la defensa territorial, sino también desde la capacidad de una Nación para decidir sobre sus recursos, su comercio y su desarrollo.




