Judo: el tatami fueguino se prepara para el gran desafío de los Juegos Binacionales de la Araucanía

La Selección de Tierra del Fuego de Judo realizó una nueva concentración en Río Grande, donde concretó un tope evaluativo, testeos físicos y varios estímulos de entrenamiento con vistas a los Juegos Binacionales de la Araucanía. El trabajo reunió a representantes de Ushuaia y Río Grande, al cuerpo técnico provincial, a referentes experimentados y a un semillero que no deja de crecer.

Río Grande.- El tatami volvió a convertirse en el punto de encuentro de distintas generaciones del judo fueguino. Durante el último fin de semana, el Gimnasio Municipal de Escuelas Deportivas que está ubicado en Belisario Roldán N° 1314, en el Barrio Danés de Río Grande, recibió una nueva concentración de la Selección de Tierra del Fuego que afrontará los próximos Juegos Binacionales de la Araucanía.

A esta altura del proceso, cuando el calendario comienza a apretar y el gran compromiso regional aparece cada vez más cerca, cada entrenamiento adquiere un significado especial. Ya no se trata solamente de sumar horas sobre la colchoneta: cada agarre, cada lanzamiento, cada randori y cada evaluación forma parte de la construcción de un equipo que tendrá la responsabilidad de representar a la provincia.

Así lo explicó el Sensei Maximiliano Cavia, integrante del cuerpo técnico fueguino, quien confirmó que durante la jornada se llevó adelante el esperado tope evaluativo entre los integrantes del preseleccionado.

El equipo ya tiene sus nombres

“Hoy nos juntamos ya desde la mañana con lo que sería el preseleccionado de Araucanía. Hicimos un tope evaluativo, lucharon los que son de la misma categoría, tanto en hombres como en mujeres. Ya se llevaron a cabo las luchas y ya tenemos los resultados, así que tenemos el equipo conformado para poder participar de estos Juegos Binacionales de la Araucanía”, señaló Cavia.

La instancia competitiva fue acompañada por una planificación mucho más amplia. El cuerpo técnico no se limitó a observar los combates, sino que aprovechó la concentración para continuar con la preparación integral de los judocas.

Junto a Cavia estuvieron Juan Arcos y Rodrigo Abinet, profesores provenientes de Ushuaia, además de Diego Costilla y el propio Maximiliano, representantes de Río Grande. A ellos se sumó una presencia de enorme valor para las nuevas generaciones: Mariano Coto Bersier, capitán de la Selección Argentina de Judo y mundialista, quien participó activamente de la concentración.

Su presencia permitió incorporar experiencia, conceptos y herramientas propias de la alta competencia a un grupo que se encuentra transitando una etapa decisiva de su formación.

“No solo fue una jornada de topes y luchas”, explicó Cavia. “Van a seguir los entrenamientos. También se realizó el segundo entrenamiento y el domingo por la mañana tuvieron un tercer estímulo como para concretar todo lo del equipo”.

La concentración incluyó, además, evaluaciones específicas de la condición física y del rendimiento dentro de la propia disciplina.

Medir para crecer

El trabajo de selección también busca obtener información concreta sobre el estado de los deportistas y establecer parámetros que permitan proyectar su evolución.

Cavia detalló que los testeos están directamente vinculados con situaciones propias de la competencia. “Se evalúa todo lo que es en competición: el agarre de fuerza de los chicos, cantidad de arrojes que hacen en determinado tiempo. Esto nos ayuda también a tener un panorama porque, a nivel Selección Argentina, también son los parámetros que podemos llegar a alcanzar”, explicó.

De esta manera, Tierra del Fuego no solamente prepara a sus representantes para un acontecimiento puntual, sino que intenta establecer una metodología de trabajo que permita medir, comparar y mejorar el rendimiento de sus judocas.

La concentración también tuvo una característica especial: las puertas estuvieron abiertas para las escuelas deportivas municipales que funcionan en la ciudad.

Con la presencia de Coto Bersier como integrante de la jornada, la posibilidad de compartir el espacio con chicos y chicas de las distintas escuelas se transformó en una experiencia que excedió ampliamente al grupo que viajará a la Araucanía.

Un tatami donde conviven todas las generaciones

Mientras los seleccionados se preparaban para el desafío internacional, en el mismo escenario también aparecieron los más pequeños y los judocas veteranos provenientes tanto de Río Grande como de Ushuaia.

El contraste de edades lejos de ser una dificultad se convirtió en una de las imágenes más representativas de la jornada. El semillero, los integrantes de la Selección y aquellos que llevan muchos años recorriendo el camino del judo compartieron el mismo espacio y, sobre todo, el mismo espíritu.

“Si bien el semillero tuvo su clase, los veteranos, con más experiencia, también tienen esa oportunidad de transmitirle a los chicos que hoy son parte de una selección”, sostuvo Cavia.

El entrenamiento contempló entre diez y doce randoris, con cruces entre los más grandes y los jóvenes. Y allí apareció, entre risas, una definición que refleja el espíritu de camaradería que caracteriza a la disciplina.

“Hoy yo creo que todo lo que es Araucanía nos van a dar una linda paliza a los más veteranos”, bromeó el Sensei, para luego rescatar lo verdaderamente importante: “Se disfruta el judo, y por suerte siempre en equipo. Todos vemos el tatami lleno y eso es lo lindo”.

Es precisamente esa imagen la que explica buena parte del presente del judo fueguino: un tatami ocupado, generaciones que se encuentran y una disciplina que encuentra continuidad en quienes llegan y en quienes permanecen.

El semillero no deja de crecer

El crecimiento no comienza en la Selección. Se construye mucho antes, en las escuelas municipales, donde cientos de niñas y niños se acercan al judo y encuentran allí sus primeras experiencias deportivas.

Cavia destacó que el trabajo comienza desde edades muy tempranas. “Tenemos un gran semillero, a partir de los cuatro años. Todas las escuelas municipales, la verdad, están completas en todos los turnos”, señaló.

La organización por edades permite acompañar progresivamente el desarrollo de cada deportista, mientras los resultados comienzan a aparecer en los distintos escenarios competitivos.

En ese camino, un grupo de judocas de la Asociación de Judo de Primeros Kius se prepara para participar en un torneo nacional en San Juan, previsto para noviembre, con viaje programado para el día 15.

Es otra muestra de cómo el trabajo cotidiano termina transformándose en representación provincial y nacional. Pero la agenda no se detiene allí.

Sin tiempo para el descanso

Cuando se le preguntó a Cavia si habrá una pausa antes de los Juegos Binacionales de la Araucanía, la respuesta fue contundente: “No, no, descanso, olvídate, ya está descartado. Seguimos entrenando, seguimos con compromiso”.

El grupo de Araucanía, correspondiente a las categorías de 15 a 19 años, comparte actualmente la preparación con otros objetivos que también demandan dedicación.

Por un lado, se encuentra el equipo que representará a Tierra del Fuego en los Juegos Nacionales Evita, conformado la semana anterior con deportistas de Río Grande y Ushuaia. Por otro, el mencionado torneo nacional de San Juan, que tendrá lugar en noviembre.

Y como si todo esto fuera poco, el calendario todavía guarda una última gran noticia para el judo de Río Grande.

David Pinedo ya está clasificado para disputar el Panamericano en Cancún, México. El judoca riograndense se incorporó a la Selección Argentina y su participación aparece como uno de los grandes acontecimientos con los que la disciplina pretende cerrar el año.

“Río Grande, este año, lo cerramos ahí. La frutillita del postre sería eso”, resumió Cavia.

Un espacio que también forma parte del proceso

Todo este desarrollo encuentra en el Gimnasio Municipal de Escuelas Deportivas un escenario fundamental.

El tatami instalado allí, de dimensiones que ocupan más de la mitad de una cancha de futsal y con características acordes a estándares olímpicos, se transformó en una herramienta cotidiana para los judocas fueguinos.

“No solamente entrenan acá los que van a competir a nivel nacional e internacional, sino que su entrenamiento de todos los días es en este piso”, remarcó Cavia.

La posibilidad de contar con un espacio permanente permite que las concentraciones, los entrenamientos y las evaluaciones se desarrollen sobre la misma superficie en la que los deportistas se preparan diariamente.

Para el Sensei, esa continuidad es determinante en el crecimiento de la disciplina y valoró la decisión del Municipio de disponer de un espacio fijo para el desarrollo del judo.

Una provincia, un equipo

Detrás de cada combate, de cada selección y de cada viaje existe una estructura humana que sostiene el proceso. Profesores, familias, escuelas, instituciones y deportistas forman parte de una misma construcción.

En ese sentido, Cavia eligió cerrar la jornada con un reconocimiento colectivo.

“Agradecer a todos los que son parte. La verdad que hay un gran equipo, tanto en la ciudad de Ushuaia como en Río Grande. Hay apoyo desde el Municipio y se ve reflejado arriba de la colchoneta”, expresó.

También extendió ese agradecimiento a las familias que acompañan a cada judoca y a todos los profesores que forman parte del deporte.

Y quizá allí se encuentre la verdadera fortaleza de este proyecto. Porque mientras la Selección ajusta sus últimos detalles para la Araucanía, detrás de ella cientos de niños siguen llegando al tatami, aprendiendo a caer para volver a levantarse, compartiendo el respeto por el adversario y descubriendo que el judo es mucho más que una competencia.

El próximo desafío será regional. Pero la historia que se está construyendo es mucho más grande: una Tierra del Fuego que prepara a sus mejores exponentes sin dejar de alimentar, al mismo tiempo, la raíz de la que seguirán naciendo las futuras generaciones.

El tatami está lleno. Y cuando un tatami está lleno, el futuro también parece tener un lugar asegurado.

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