El coorganizador de la Mega Feria Offen Plaza cuestionó las acusaciones de competencia desleal que periódicamente surgen en torno a las ferias de Río Grande y sostuvo que la crisis del comercio local responde a factores económicos más amplios, entre ellos el crecimiento de las compras mediante plataformas digitales. Daniel Vega aseguró que numerosos feriantes son trabajadores asalariados cuyos ingresos no alcanzan para sostener a sus familias. También reclamó avanzar en una legislación que reconozca y regule la economía popular, mediante iniciativas que, según indicó, ya fueron planteadas en la Legislatura provincial y el Concejo Deliberante local.
Río Grande, 8 de octubre de 2026.- El crecimiento de las ferias populares en Río Grande, las dificultades que atraviesa el comercio tradicional y el avance de las plataformas de ventas por internet volvieron a quedar en el centro del debate público a partir de las declaraciones de Daniel Vega, coorganizador de la Mega Feria Offen Plaza.
Durante una entrevista concedida al programa La Mañana de la Tecno, por Radio Universidad 93.5 MHz, Vega rechazó que las ferias sean responsables de la caída de las ventas en los comercios establecidos y planteó que la situación debe analizarse dentro de un escenario económico mucho más amplio.
Sus declaraciones se produjeron en el marco de las discusiones que periódicamente surgen en la ciudad sobre las condiciones en las que funcionan las ferias y los reclamos de sectores comerciales vinculados con la necesidad de establecer reglas equitativas para las distintas modalidades de venta.
En ese contexto, el organizador defendió el papel de la economía popular como alternativa para numerosas familias que necesitan complementar sus ingresos y cuestionó que se responsabilice a los feriantes por una crisis que, según su interpretación, tiene causas estructurales.
“La feria es un termómetro de lo que vive la sociedad”
Vega sostuvo que la expansión de las ferias refleja las dificultades económicas que atraviesan distintos sectores de la población.
Según explicó, entre quienes participan de estas actividades no solamente se encuentran personas desempleadas, sino también trabajadores que poseen ingresos regulares y necesitan desarrollar una segunda actividad para afrontar sus gastos.
Mencionó, entre otros, a empleados de fábricas, integrantes de las fuerzas de seguridad, personal de salud y docentes.
“La feria es un termómetro, en realidad, de lo que vive la sociedad”, afirmó.
Para ilustrar esta situación, relató una experiencia que consideró particularmente representativa.
Una mujer asistió a vender productos acompañada por su hijo y descubrió que, frente a su puesto, también estaba trabajando como feriante la maestra del niño.
“Una feriante fue a feriar con su hijo y al frente de ese puesto estaba su maestra. Feriando”, recordó.
Para Vega, esa escena sintetiza las dificultades que enfrentan muchas familias y demuestra que la participación en las ferias no necesariamente responde a una elección comercial tradicional, sino a la búsqueda de ingresos adicionales.
De todos modos, remarcó que ser feriante no debe considerarse una actividad de menor valor.
“No es un mal trabajo, o sea, no se ve como un mal trabajo ir a la feria, ser feriante, todo lo contrario”, sostuvo.
El debate por la competencia desleal con el comercio establecido
Uno de los aspectos centrales de la entrevista estuvo relacionado con los cuestionamientos que reciben las ferias desde determinados sectores comerciales.
En Río Grande, la Cámara de Comercio, Industria y Producción ha planteado en distintas oportunidades la necesidad de analizar las condiciones de competencia entre los establecimientos tradicionales y otras modalidades de comercialización.
Durante la conversación se recordó que el presidente de la entidad, José Luis “Gigi” Iglesias, ha diferenciado a los emprendedores de las causas generales de la crisis comercial, aunque también ha reclamado reglas que permitan establecer condiciones equitativas.
Vega coincidió en la necesidad de abordar el problema, pero rechazó que las ferias sean señaladas como responsables de la situación económica que atraviesan los comercios.
“No es la feria lo que está dejando al comercio de Río Grande en crisis”, afirmó.
El organizador argumentó que la Mega Feria Offen Plaza funciona solamente dos fines de semana por mes y que buena parte de sus actividades se desarrollan durante jornadas en las que numerosos establecimientos comerciales permanecen cerrados.
Desde su perspectiva, responsabilizar a las ferias por la disminución de las ventas implica dejar de lado otros factores que afectan al comercio local.
“El problema que tienen los comerciantes tiene nombre y apellido: Mercado Libre”
Vega fue especialmente crítico con el impacto que, a su entender, está teniendo el crecimiento de las plataformas digitales de comercio electrónico en Río Grande.
“El problema que tienen los comerciantes en Río Grande tiene nombre y apellido y se llama Mercado Libre”, afirmó.
Según su interpretación, las posibilidades de adquirir productos a precios competitivos mediante plataformas digitales, sumadas a las modalidades de envío, están modificando los hábitos de consumo y afectando a los negocios tradicionales.
El organizador sostuvo que actualmente circulan numerosos vehículos dedicados a distribuir mercadería adquirida por internet y que el volumen de productos que ingresa diariamente a la ciudad representa un desafío para el comercio local.
Durante la entrevista mencionó estimaciones sobre la cantidad de envíos distribuidos por distintos operadores logísticos, aunque no presentó estadísticas oficiales que permitan corroborar esos volúmenes.
También formuló cuestionamientos sobre el tratamiento impositivo de las plataformas, afirmaciones que requieren distinguirse de la situación tributaria efectiva de las empresas y de las operaciones comerciales involucradas.
Más allá de esas apreciaciones, su planteo central estuvo dirigido a señalar que el comercio electrónico constituye un competidor de creciente importancia para los establecimientos tradicionales.
“Hay que mirar un poco más de dónde viene toda la mercadería que está entrando”, manifestó.
Las ferias también generan movimiento en la economía local
Frente a las críticas sobre competencia comercial, Vega sostuvo que las ferias también contribuyen a movilizar distintos sectores de la economía de Río Grande.
Explicó que muchos emprendedores adquieren sus insumos en comercios de la propia ciudad, especialmente aquellos vinculados con la gastronomía.
Como ejemplo, mencionó la compra de harina, azúcar y otros productos necesarios para la elaboración de alimentos.
También destacó la participación de transportistas, proveedores y prestadores de servicios que intervienen en la organización y funcionamiento de cada edición.
Para el entrevistado, esta actividad genera un circuito económico que no debe evaluarse únicamente a partir de las ventas realizadas dentro de los puestos.
“Es una economía que nosotros generamos desde adentro hacia afuera”, expresó.
Vega aseguró que el movimiento económico de las ferias alcanza cifras importantes, aunque no aportó datos contables que permitan establecer con precisión el volumen de operaciones.
En ese sentido, insistió en que la economía popular constituye una actividad que merece mayor atención institucional.
Más de tres mil feriantes y una actividad que continúa creciendo
Durante la entrevista también se abordó una estimación mencionada anteriormente por Vega, según la cual Río Grande contaría con más de tres mil personas vinculadas con la actividad ferial.
El organizador relacionó ese crecimiento con el deterioro del poder adquisitivo y las dificultades laborales que atraviesa parte de la población.
Recordó que comenzó a organizar ferias en febrero de 2024, en un contexto de fuertes cambios económicos a nivel nacional.
Desde entonces, sostuvo, observó un incremento de personas interesadas en comercializar productos como alternativa para complementar sus ingresos.
Vega consideró que la expansión de estas actividades exige una respuesta institucional que contemple tanto la realidad de los feriantes como las condiciones de funcionamiento del comercio establecido.
Reclaman una legislación que regule y acompañe a los feriantes
Uno de los anuncios más relevantes de la entrevista estuvo relacionado con las gestiones destinadas a establecer un marco normativo para la actividad.
Vega aseguró que existe una iniciativa presentada en la Legislatura provincial y un borrador de propuesta en el Concejo Deliberante de Río Grande.
Según explicó, el objetivo es avanzar en la regularización del sistema de ferias y generar herramientas que permitan reconocer institucionalmente a quienes desarrollan estas actividades.
“Nosotros queremos normalizar el sistema de la feria”, afirmó.
El organizador sostuvo que la responsabilidad de avanzar en el tratamiento de estas iniciativas corresponde ahora a los representantes legislativos.
“Hay un proyecto en la Legislatura, hay un borrador en el Concejo Deliberante. No depende de nosotros. Depende de los que están sentados en las bancas, que se tomen el trabajo de llamarnos y darle importancia a la economía popular”, expresó.
Vega aclaró que la propuesta no se limita a la disponibilidad de espacios físicos para desarrollar las ferias.
“El espíritu de la norma es un acompañamiento del Estado, no tan solo cediendo espacios, sino un acompañamiento en el marco legal a los emprendedores”, explicó.
En ese sentido, planteó la necesidad de establecer mecanismos que permitan desarrollar la actividad dentro de un esquema regulado y con mayor respaldo institucional.
Una discusión que excede a las ferias
Las declaraciones de Vega vuelven a poner sobre la mesa un debate que involucra al comercio tradicional, los emprendedores, las plataformas digitales y las políticas públicas destinadas al desarrollo económico local.
Por un lado, los establecimientos comerciales plantean la necesidad de contar con condiciones de competencia equitativas, teniendo en cuenta las obligaciones tributarias, administrativas y laborales que deben afrontar.
Por otro, quienes participan de las ferias destacan su importancia como alternativa de generación de ingresos y como espacio de comercialización para pequeños emprendimientos.
A esta discusión se suma el crecimiento de las ventas por internet, que introduce nuevas modalidades de consumo y distribución de mercaderías.
Vega sostuvo que el camino debería orientarse hacia el reconocimiento y la regulación de la economía popular, evitando que los feriantes sean responsabilizados por problemas económicos que, según su interpretación, exceden ampliamente su actividad.
La propuesta de avanzar en un marco normativo abre una instancia de discusión sobre cómo integrar las distintas formas de comercialización, acompañar a los emprendedores y atender las preocupaciones del comercio establecido.
Mientras tanto, las ferias continúan funcionando como una alternativa económica para numerosas familias riograndenses y como un espacio de encuentro comunitario.
Y, como resumió Vega a partir de la experiencia de aquella docente que vendía productos frente al puesto de la madre de uno de sus alumnos, detrás de cada feriante puede haber una historia que refleja las dificultades económicas de una familia.




