El avión Yagán de Aerolíneas Argentinas, caído en Río Grande el 26 de marzo de 1951. Como un objeto de curiosidad, ante el que muchos querían fotografiarse. (Imagen gentileza del querido extinto colega Oscar ‘Mingo’ Gutiérrez).

A 75 años de la tragedia del “Yagán”: Memoria, historia y una deuda pendiente en Río Grande

La Legislatura fueguina aprobó por unanimidad un proyecto impulsado por la legisladora María Laura Colazo que buscaba adherir al aniversario de la primera tragedia aérea en la ciudad de Río Grande. El recuerdo del accidente de 1951 revive no solo el dolor de una comunidad, sino también el reclamo por un espacio conmemorativo acorde a su magnitud histórica.

Río Grande (Ramón Taborda Strusiat).- El 26 de marzo de 1951 quedó grabado para siempre en la memoria de Río Grande. Aquella jornada, el avión Douglas DC-3 “Yagán”, perteneciente a Aerolíneas Argentinas, se precipitó a tierra al intentar aterrizar en el antiguo aeródromo del CAP, en un episodio cuyas causas jamás fueron completamente esclarecidas.

El siniestro dejó un saldo trágico: once personas fallecidas, entre ellas los tres tripulantes —el comandante Miguel Yorio, el copiloto Pablo Abella y el radiotelegrafista Jorge Pizarro— y ocho pasajeros. La magnitud del hecho lo convirtió en uno de los episodios más dolorosos de la historia local y en el primer gran accidente aéreo registrado en la ciudad.

A 75 años de aquel suceso, la Legislatura de Tierra del Fuego analiza un proyecto de resolución que busca adherir formalmente a la conmemoración. La iniciativa, impulsada por la legisladora María Laura Colazo, pone el foco en la necesidad de sostener viva la memoria colectiva y reconocer el impacto histórico de la tragedia.

 

El proyecto: memoria como política pública

 

La iniciativa fue impulsada por la legisladora María Laura Colazo (Partido Verde) que buscaba adherir al aniversario de la primera tragedia aérea en la ciudad de Río Grande.

El proyecto de resolución propone, en su artículo primero, la adhesión institucional al 75° aniversario del accidente, en homenaje a las víctimas y como reconocimiento a un hecho que marcó profundamente a la comunidad riograndense.

Asimismo, destaca la importancia de preservar la memoria histórica como parte de la identidad provincial, promoviendo su transmisión a las nuevas generaciones. En sus fundamentos, la iniciativa subraya que recordar no implica celebrar, sino honrar a quienes perdieron la vida y acompañar el legado de sus familias.

La propuesta también recupera el valor histórico del propio avión siniestrado, que había participado en operaciones durante la Segunda Guerra Mundial antes de integrarse a la flota de Aeroposta Argentina y, posteriormente, de Aerolíneas Argentinas.

La legisladora María Laura Colazo agradeció el aporte histórico brindado por el antiguo poblador Adrián Goodall.

Finalmente el parlamento provincial lo aprobó por unanimidad en la pasada sesión ordinaria, la primera del año.

 

 

Un avión con historia y un final trágico

 

El “Yagán” no era una aeronave más. Se trataba de un Douglas DC-3 en su versión militar C-47A-5-DK, fabricado en 1942 en Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial operó bajo la Fuerza Aérea estadounidense y luego bajo la Royal Air Force británica, participando incluso en el desembarco del Día D en Normandía.

Años después, la Aeroposta Argentina lo incorporó a su flota en 1947 con matrícula LV-ACY, y tras la creación de Aerolíneas Argentinas en 1950, continuó operando con la misma denominación. Su historia, atravesada por hitos globales, encontró un desenlace trágico en el extremo sur del país.

 

El recuerdo vivo de la comunidad

 

A lo largo de las décadas, vecinos, familiares y referentes locales han sostenido el ejercicio de la memoria. Uno de los ejemplos más significativos fue el homenaje realizado el 26 de marzo de 2022, al cumplirse 71 años del accidente.

En aquella ocasión, se congregaron en la plazoleta ubicada en Ricardo Rojas y avenida Perón figuras históricas de la ciudad como Esteban “Chiquito” Martínez, Tony Márquez, Julián Baeza, Adrián Goodall y Néstor Nogar, junto a familiares de las víctimas.

Entre ellos, la profesora Carmen Valencia y Mirta Valencia, vinculadas a Ricardo Valencia, uno de los sobrevivientes del siniestro. También se destacó el trabajo del documentalista Luís Soler, quien ha investigado en profundidad la historia de la aviación en la región.

El 26 de marzo de 2022, al cumplirse 71 años del accidente, se congregaron en la plazoleta ubicada en Ricardo Rojas y avenida Perón figuras históricas de la ciudad como Esteban “Chiquito” Martínez, Tony Márquez, Julián Baeza, Adrián Goodall y Néstor Nogar, junto a familiares de las víctimas (Foto Ramón Taborda Strusiat).

Baeza, en ese contexto, recordaba que se trató de “uno de los accidentes más grandes de la Patagonia”, con repercusión nacional e internacional, y señalaba que nunca pudo determinarse con certeza si el hecho respondió a factores climáticos —como la densa niebla característica de la zona— o a errores humanos.

 

Ordenanzas incumplidas y una deuda simbólica

 

El sitio donde ocurrió la tragedia, en cercanías de las actuales calles Ricardo Rojas y Alberdi, ha sido objeto de diversas ordenanzas municipales que buscaban preservar su valor histórico.

Entre ellas, la ordenanza 3045/2012 impulsada por el exconcejal Alejandro Nogar proponía la construcción de un espacio conmemorativo con un monolito, una placa con los nombres de las víctimas y una réplica del avión a escala.

Sin embargo, gran parte de esas iniciativas no se concretaron plenamente. Incluso, el predio fue posteriormente asignado a una entidad social, lo que profundizó el reclamo de quienes sostienen que aún existe una deuda pendiente con la memoria de las víctimas.

 

Memoria, identidad y futuro

 

La tragedia del “Yagán” no es solo un episodio del pasado: es un componente central de la identidad histórica de Río Grande. El proyecto impulsado en la Legislatura busca precisamente reforzar ese vínculo entre memoria y comunidad.

A 75 años del accidente, el desafío sigue siendo el mismo: transformar el recuerdo en acción concreta, garantizar espacios de memoria y transmitir a las nuevas generaciones el valor de una historia que, aunque dolorosa, forma parte indeleble del entramado social fueguino.

Porque, como plantea el propio proyecto, recordar no es un acto de nostalgia, sino un compromiso con la identidad y con el futuro.