Vecinos, escritores, amigos y referentes de la cultura de Río Grande se reunieron frente a la vivienda del recordado historiador, escritor y docente Oscar “Mingo” Gutiérrez, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento. Durante el encuentro compartieron anécdotas y destacaron su compromiso con la preservación de la historia fueguina. Emiliano, uno de sus amigos cercanos, recordó en declaraciones a Aire Libre FM su generosidad para transmitir conocimientos y expresó la importancia de conservar el valioso archivo documental que reunió a lo largo de su vida.
Río Grande, 22 de octubre de 2026.- A un año del fallecimiento de Oscar “Mingo” Gutiérrez, una de las figuras vinculadas con la investigación y difusión de la historia de Río Grande, vecinos, escritores, amigos y referentes culturales se congregaron este miércoles frente a su vivienda para rendirle un homenaje y recordar su legado.
La convocatoria surgió espontáneamente entre personas que compartieron distintos momentos de su vida y que encontraron en el encuentro una oportunidad para recuperar anécdotas, expresar su afecto y reconocer la tarea que desarrolló durante décadas para preservar la memoria de los antiguos pobladores de Tierra del Fuego.
La actividad incluyó un micrófono abierto para que los asistentes pudieran compartir recuerdos y experiencias relacionadas con quien fuera docente, escritor, concejal, director de Cultura y un permanente divulgador de la historia local.
En declaraciones a Aire Libre FM, Emiliano, amigo cercano de Gutiérrez, destacó la influencia que tuvo sobre quienes se acercaban a conversar con él, consultar documentos o compartir inquietudes vinculadas con la historia de la ciudad.
“Nos marcó el camino a todos”, expresó, al recordar la vocación de Mingo por transmitir conocimientos y alentar a otras personas a investigar y escribir sobre sus propias experiencias.
“Era una persona que tenía la docencia en el alma”
Uno de los aspectos más destacados durante el homenaje fue la generosidad con la que Gutiérrez compartía sus conocimientos.
Su vivienda se había convertido en un lugar habitual de encuentro para vecinos, escritores, investigadores y personas interesadas en conocer distintos aspectos del pasado fueguino.
“Era una persona que tenía la docencia en el alma, que nos enseñaba, que nos contaba, que nos prestaba libros”, recordó Emiliano.
El entrevistado relató una conversación que mantuvo con Gutiérrez cuando le comentó que había nacido en Río Grande y le planteó la posibilidad de escribir sobre su ciudad.
La respuesta del historiador fue tan sencilla como significativa: “Y empezá. Empezá, diciendo”.
Para Emiliano, aquellas palabras sintetizaban una de las principales enseñanzas de Mingo: la necesidad de comenzar a contar las historias propias, recuperar los testimonios de quienes vivieron los procesos de transformación de la ciudad y dejar constancia de esas experiencias para las generaciones futuras.
Una vida dedicada a recuperar la historia de Tierra del Fuego
Oscar “Mingo” Gutiérrez llegó a Río Grande cuando tenía apenas tres años. Su padre trabajó en el antiguo frigorífico, establecimiento estrechamente vinculado con la historia económica y social de la ciudad.
Ese contacto temprano con la realidad fueguina formó parte de una trayectoria que posteriormente estaría marcada por la docencia, la escritura, la participación institucional y la recuperación de testimonios históricos.
A lo largo de su vida se desempeñó como docente, concejal y director de Cultura, además de desarrollar una extensa labor en Radio Nacional Río Grande, donde compartió relatos y recuerdos vinculados con los antiguos pobladores.
Su trabajo estuvo orientado a documentar las experiencias de hombres y mujeres que contribuyeron al crecimiento de Tierra del Fuego, muchas veces a partir de historias familiares, fotografías, entrevistas y documentos que podían perderse con el paso del tiempo.
“Él quería documentar todo”, señaló Emiliano, al destacar el compromiso del historiador con la conservación de la memoria colectiva.
También recordó que Gutiérrez mantuvo su vínculo con la escritura hasta los últimos momentos de su vida.
Según relató, durante sus últimos días de internación recibió su último libro, Cuentos a medianoche sin fuego, una circunstancia que sus allegados recuerdan como expresión de su permanente dedicación a la literatura.
La preocupación por preservar su archivo histórico
Durante el homenaje también surgió la importancia de conservar el patrimonio documental que Gutiérrez reunió a lo largo de décadas.
De acuerdo con lo expresado por Emiliano, en su vivienda permanecen grabaciones, fotografías, periódicos y numerosos documentos vinculados con sus investigaciones y entrevistas.
“Sabemos que había un patrimonio histórico en este lugar”, manifestó.
Sus amigos expresaron el deseo de que ese material pueda ser preservado por la familia, considerando su valor para reconstruir distintos aspectos de la historia de Río Grande y de Tierra del Fuego.
La vivienda de Mingo fue, durante muchos años, mucho más que su residencia particular. Allí recibía a personas interesadas en la literatura, la historia y la cultura, además de antiguos pobladores que llegaban para compartir recuerdos y experiencias.
Las conversaciones alrededor de un té, un café o una comida se transformaban en oportunidades para intercambiar conocimientos y recuperar acontecimientos que forman parte de la identidad riograndense.
En ese contexto, la conservación de su archivo representa una preocupación compartida por quienes reconocen la importancia de su trabajo documental.
Un reconocimiento que permanece en la memoria de la ciudad
Emiliano también recordó el reconocimiento que recibió Gutiérrez como Ciudadano Ilustre y su participación en distintos ámbitos de la vida pública, educativa y cultural.
El homenaje permitió reunir a personas de diferentes generaciones que encontraron en Mingo a un referente, un amigo o un maestro dispuesto a compartir sus conocimientos.
Más allá de sus publicaciones y de los cargos que ocupó, quienes lo conocieron destacaron especialmente su calidad humana y su disposición para acompañar los proyectos de otras personas.
“Fue un gran ser humano que hoy, increíblemente, pasa un año y lo recordamos con cariño, con respeto y que está en el corazón de cada uno de nosotros”, expresó Emiliano durante la entrevista con Aire Libre FM.
De esta manera, el encuentro realizado frente a su casa constituyó un reconocimiento a la trayectoria de Oscar “Mingo” Gutiérrez, pero también una expresión del afecto que supo construir entre sus vecinos y amigos.
A un año de su partida, su legado permanece asociado a la necesidad de conocer, documentar y transmitir la historia de Río Grande, una tarea a la que dedicó buena parte de su vida y que quienes lo recuerdan consideran fundamental continuar.
Importante presencia de amigos
Estuvieron presentes la poetisa Mirtha Aracena, Juan Carlos Lara, Guillermo Treviño, Miguel Ángel “Lito” Castro, Federico Rodríguez, Raúl Ortigoza Elena Martínez, su compadre Fredy Gallardo, fue muy sencillo y emotivo, estuvieron lucho del Roca, Guillermo Dell’ Oro, su compañero de Radio Nacional, Daniel Leite, José María Martín, Esteban Rodríguez, la gente de canal 13, la FM 109 MHz, Aire Libre FM 96.3 MHz y FM Fuego la 90.1 MHz.
El grupo de fotógrafos del Roca que se juntaba los 20 de cada mes, incluido Alfio Baldovín, entre otros muchos.
Muchos de ellos tomaron el micrófono y brindaron una semblanza del homenajeado.
Poema de Mirtha Aracena “La Gaviota Fueguina”
MINGO GUTIÉRREZ Un gigante que la historia no podrá olvidar
Homenaje en el primer aniversario de su partida
Hay hombres que pasan por la vida y hay vidas que se vuelven eternidad, hombres que dejan huellas tan profundas que ni el tiempo las consigue borrar.
Mingo querido, amigo entraña
ble profesor de la historia y del saber, locutor, periodista compañe
ro, ¡cuánto nos cuesta aceptar que ya no estés!
Te fuiste dejando un silencio inmenso, un lugar vacío, difícil de llenar, porque existen seres irrepeti
bles que nadie en el mundo podrá reempla
zar.
Eras sencillo, de pocas palabras, pero llevabas un universo en tu interior; un libro viviente, una historia caminan
do, un hombre inmenso, hecho de sabiduría y amor.
¡Qué privilegio haberte conocido! ¡Qué regalo compartir tu amistad! Ser tu amiga, tu compin
che, tu cómplice, y escuchar
te una y otra vez, sin cansarme jamás.
Amigo de todos, sin hacer diferenci
as, de quien se acercaba para conversar, siempre había una historia, una enseñan
za, alguna anécdota que nos hacía pensar.
No necesita
bas levantar la voz para demos
trar la grandeza de tu ser; tu humildad hablaba por tus actos y tu corazón se hacía conocer.
¿Quién podrá ocupar tu lugar, Mingo? ¿Quién podrá igualarte alguna vez? Hay nombres que se escriben en los libros y otros que se graban en la piel.
Porque vos no fuiste solamen
te un nombre, ni un profesor que enseñaba el ayer; fuiste memoria viva de nuestra historia, un legado que seguirá florecien
do después.
Hoy, al cumplirse un año de tu partida, nos reunimos con el alma hecha emoción, con recuerdos que acarician nuestras vidas y un nudo imposible de explicar en la voz.
En la vereda de tu casa, querido amigo, volvere
mos a encontrarnos una vez más; quizás el viento nos traiga tu presencia, quizás una gaviota nos venga a acompa
ñar.
Y aunque no podamos verte ni abrazarte, aunque duela tu ausencia al recordar, hay amista
des que no mueren con la muerte: se vuelven eternas, imposi
bles de olvidar.
Mingo, mi amigo, profesor querido, mi compinche, mi cómplice, mi hermano del andar, hoy te nombro con el alma entre las manos, porque hay ausencias que no se pueden explicar.
Fuiste un gigante desde la sencillez, un tesoro escondi
do a plena luz, un hombre de esos que no se encuen
tran dos veces, una huella imborra
ble, una historia, una virtud.
Descansá en paz, querido Mingo Gutiérrez. Que tu nombre siga vivo en cada conversa
ción, en cada historia que alguien vuelva a contarnos en cada recuerdo que nos despierte el corazón.
Porque mientras haya alguien que te nombre, mientras tu legado se vuelva a compartirmientras una voz recuerde tus enseñanzas, ¡Mingo querido, nunca te vas a ir!
Y desde mi pluma de Gaviota Fueguina, con respeto, cariño y profunda emoción, te regalo estas palabras que nacen del alma para decirte, amigo, gracias por tanto amor.
Hasta siempre, Mingo.
La historia continua
rá hablando de vos. Tus amigos seguire
mos extrañán
dote. Y quienes tuvimos el privilegio de conocerte guardaremos tu recuerdo en el lugar donde habitan las personas irreemplazables: en ese rincón del alma donde la ausencia duele, pero el amor permane
ce para siempre.
En memoria de Mingo Gutiérrez, a un año de su partida.




