Boxeo fueguino: Miguel Moya apuesta al crecimiento de Julieta Barría y prepara a su nueva promesa para el Nacional Femenino

El responsable de la Escuela Zeus Box trabaja intensamente junto a la joven pugilista riograndense, quien afrontará del 7 al 12 de diciembre el Campeonato Nacional Femenino en Buenos Aires. Con apenas 18 años y una evolución que sorprende a sus entrenadores, Julieta busca seguir sumando experiencia y representar de la mejor manera a Río Grande y Tierra del Fuego. Para concretar el viaje, la institución inició una campaña solidaria mediante la venta de tortas fritas.

Río Grande.- Al frente de la Escuela Zeus Box, Miguel Moya viene desarrollando un trabajo sostenido de formación y acompañamiento deportivo, donde el crecimiento de sus alumnos representa mucho más que una sucesión de entrenamientos. Entre quienes hoy concentran buena parte de su atención aparece Julieta Barría, una joven boxeadora que, con apenas cinco presentaciones sobre el cuadrilátero, comenzó a construir un camino que despierta expectativas.

Moya recuerda especialmente aquella primera experiencia competitiva, durante un festival organizado por Pedro Gómez, que contó con la presencia de dos destacadas figuras del boxeo argentino: la excampeona mundial Yesica Bopp y el reconocido púgil conocido como el Cuervo Silva.

El contexto imponía una presión adicional para los debutantes, que debían presentarse ante referentes de semejante trayectoria. Sin embargo, aquella primera aparición de Julieta terminó siendo el comienzo de una historia que fue creciendo pelea tras pelea.

“Nadie sabía si iba a seguir, pero mirá cómo estamos hoy”, recordó Miguel, haciendo referencia a las dudas iniciales que existían sobre la continuidad de la joven en la disciplina.

Incluso evocó una conversación posterior a una de sus últimas presentaciones, cuando, al observarla decidida y bien plantada sobre el ring, no dudó en bautizarla cariñosamente como “La Locomotora Barría”.

Una denominación que parece describir el cambio experimentado por la pugilista, quien hoy demuestra mayor determinación, convicción y confianza en sus posibilidades.

El objetivo de diciembre: representar a Río Grande y Tierra del Fuego

Actualmente, Julieta atraviesa una etapa de preparación especialmente exigente junto a Miguel Moya y Karina Gómez, con la mirada puesta en el Campeonato Nacional Femenino, previsto del 7 al 12 de diciembre en Buenos Aires.

La competencia representa una oportunidad trascendental para continuar adquiriendo experiencia y medirse con las mejores exponentes de la disciplina a nivel nacional.

“Está enfocada con todas las pilas. Nos estamos preparando para el Nacional Femenino”, explicó Moya, quien destacó la responsabilidad y el compromiso que viene demostrando la joven durante este proceso.

Pero detrás de semejante desafío deportivo también aparece una realidad económica que obliga a realizar un esfuerzo adicional. Si bien la Federación Argentina de Box (FAB) brinda el espacio para participar de la competencia, los gastos de alimentación, alojamiento, traslados y viáticos deben ser afrontados por los propios representantes.

Por ese motivo, desde Zeus Box comenzaron a organizar una campaña solidaria mediante la venta de tortas fritas, destinada a reunir los fondos necesarios para que Julieta pueda concretar su participación.

La iniciativa comenzará este viernes, con un valor establecido de 10.000 pesos la docena. El lugar y la modalidad de retiro se terminarán de confirmar durante la próxima semana, por lo que Moya invitó a la comunidad a acompañar y colaborar con esta causa.

El objetivo es que el esfuerzo realizado durante los entrenamientos encuentre su recompensa en la posibilidad concreta de viajar y defender los colores de Tierra del Fuego.

Doble turno, acompañamiento profesional y una nueva categoría

La preparación de Julieta no se limita exclusivamente al trabajo técnico y físico dentro del gimnasio. Moya explicó que también cuentan con el acompañamiento de una nutricionista, fundamental para afrontar una transformación deportiva que incluye una importante reducción de peso.

La joven venía compitiendo en la categoría de hasta 75 kilogramos y actualmente trabaja para establecerse en los 68 kilos, con el objetivo de disputar sus compromisos dentro del límite de los 69 kilogramos.

A ello se suma una planificación de doble turno, que exige constancia, disciplina y una mentalidad preparada para afrontar un desafío de mayor exigencia.

“Hoy, al verla, es totalmente distinto. Se nota el cambio. Antes no daba ese salto de agresividad y ahora la ves decidida, arrasando con lo que viene”, señaló su entrenador.

La evolución resulta todavía más significativa si se tiene en cuenta que Julieta comenzó a competir cuando tenía 17 años, enfrentándose en varias oportunidades con rivales mayores debido a las dificultades para conseguir contrincantes de su edad.

Recién cumplidos los 18 años, el mes pasado, la joven ya cuenta con un recorrido que despierta expectativas dentro de su equipo de trabajo.

Sin embargo, tanto Moya como la propia boxeadora tienen claro que el resultado inmediato no constituye la única medida del progreso. La prioridad es sumar combates, adquirir roce competitivo y continuar perfeccionando sus condiciones.

“Ella quiere agarrar experiencia, acá, afuera y con quien sea. El resultado es lo de menos. Tiene muy claro lo que quiere y nosotros tenemos que trabajarla, llevarla de a poquito y evitar que pierda el enfoque”, sostuvo Miguel.

La ilusión del entrenador es que este Nacional sea apenas el primero de varios desafíos de semejante magnitud, con la posibilidad de construir una trayectoria que, con trabajo y continuidad, pueda conducirla a pelear por un campeonato argentino.

El ejemplo que motiva a nuevos boxeadores

El crecimiento de Julieta también tiene un efecto multiplicador dentro de Zeus Box. Su historia, al igual que la de Tiziano Salinas, representa un ejemplo para otros alumnos que inicialmente se acercaron al gimnasio con objetivos recreativos, buscando mejorar su estado físico, mantener el peso o simplemente encontrar una actividad deportiva.

Con el tiempo, el entrenamiento, la disciplina y el entusiasmo terminaron despertando en algunos de ellos el deseo de probarse competitivamente.

“La mejor propaganda que tengo hoy es Julieta Barría y Tiziano Salinas. Eran recreativos, nunca se imaginaron llegar a pelear y, entre golpes y porrazos, hoy están compitiendo. Si ellos pudieron, ¿por qué otros no?”, expresó Moya.

De todas maneras, el responsable de Zeus Box remarcó que el camino hacia el cuadrilátero requiere paciencia y una preparación constante.

Un boxeador no se construye de un día para otro. Detrás de cada presentación existe un proceso de aprendizaje, correcciones técnicas, preparación física y, fundamentalmente, acompañamiento humano.

“Esto es 24/7. Estamos todos los días con ellos. Somos papá, mamá, psicólogo, amigo, todo. Hay un montón de cosas que se viven detrás del boxeo”, sintetizó.

Río Grande, un referente del boxeo en Tierra del Fuego

Durante la charla, Moya también realizó una valoración sobre la transformación que experimentó el boxeo en los últimos años, particularmente en Río Grande, donde actualmente existe una mayor cantidad de escuelas, espacios recreativos y propuestas orientadas a la competencia.

El crecimiento de la disciplina viene acompañado por una preparación cada vez más seria de los responsables técnicos, muchos de los cuales comenzaron a capacitarse y obtener certificaciones específicas para desarrollar su tarea.

En ese sentido, destacó los cursos impulsados desde la Asociación Fueguina de Boxeo para los técnicos provinciales y explicó que él mismo completó su formación a nivel provincial, alcanzando también la certificación como técnico FAB.

“Me llevó años, pero gracias a Dios pude terminar todos mis cursos. Hoy tenemos nuevos técnicos, nuevas escuelas y eso también se refleja en los festivales”, manifestó.

Para Moya, la realización de eventos es determinante para mantener vivo el interés por la disciplina y permitir que los jóvenes encuentren oportunidades concretas de competencia.

También destacó que Río Grande logró posicionarse como una plaza boxística reconocida, capaz de recibir representantes de diferentes puntos del país y delegaciones provenientes de Chile.

“Hoy estamos a la altura de cualquier competencia extranjera. Hay muy buenos boxeadores y eso se demuestra cuando vienen deportistas de afuera y quieren venir a pelear a Río Grande”, afirmó.

En ese contexto, mencionó las recientes experiencias competitivas de representantes locales en Santiago de Chile y el trabajo que se viene realizando con los jóvenes que buscan proyectarse hacia competencias nacionales.

Asimismo, resaltó que el crecimiento provincial ya no se concentra exclusivamente en Río Grande, sino que también encuentra desarrollo en Tolhuin y Ushuaia, donde surgieron nuevos espacios de formación.

Más festivales, más oportunidades para subir al ring

Otro de los puntos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la necesidad de sostener una agenda de festivales que permita darles continuidad competitiva a los boxeadores en formación.

Moya conoce de primera mano las dificultades que implica organizar un espectáculo de estas características, especialmente cuando se trata de una escuela privada que debe afrontar buena parte de la logística y los gastos.

En sus primeros pasos como organizador encontró en Pedro Gómez un referente fundamental, tanto por su experiencia como por la infraestructura disponible.

“Cuando arranqué a hacer un festival me encontré con que no era fácil. Tuve que pedir ayuda y entendí que lo mejor era acoplarme a Pedro y aprender. Él me decía: hoy soy yo, mañana capaz que estás vos. Es una cadena”, recordó.

La experiencia le permitió comprender que el trabajo conjunto resulta indispensable para que la actividad continúe creciendo.

Incluso explicó que, después de organizar un festival con doce boxeadores, quedaron otros doce sin poder participar, una situación que demuestra la cantidad de jóvenes que buscan una oportunidad para competir.

Por eso considera fundamental que cada escuela se anime a organizar sus propios encuentros, tal como ocurrió recientemente con Albatros, además de los eventos impulsados por Pedro Gómez y la Asociación Fueguina de Boxeo.

“Estamos a disposición de cualquier profesor que quiera hacer un festival. Que nos cuenten sus ideas, nosotros podemos acompañarlos y ayudarlos. Lo importante es que haya eventos y que los chicos puedan pelear”, remarcó.

En esa misma línea, adelantó que existe la intención de organizar un cierre de temporada 2026 en conjunto con Pedro Gómez, aunque todavía no hay fecha ni detalles confirmados.

Un cierre de año con nuevas promesas

De cara a los próximos meses, Miguel Moya anticipó que ya tiene prácticamente definido el trabajo que desarrollará durante el año próximo, con varios alumnos que vienen evolucionando favorablemente y que podrían convertirse en nuevas promesas de Zeus Box.

Aunque algunos de ellos manifiestan sus ganas de subir al cuadrilátero en lo inmediato, el entrenador entiende que todavía deben completar determinadas etapas de preparación antes de dar ese paso.

También señaló que diciembre podría ofrecer nuevas oportunidades competitivas, ya que Pedro Gómez tiene intenciones de organizar otro festival, al que se sumaría el encuentro de cierre de temporada.

“El año nos va a quedar corto. Vamos a hacer todo lo posible para que el boxeo cierre como tiene que ser”, expresó con entusiasmo.

Antes de finalizar, Moya agradeció especialmente a todos los alumnos y alumnas que acompañan diariamente el proyecto de Zeus Box y renovó la invitación para quienes deseen incorporarse a la disciplina.

La escuela funciona en Santa Rosa N° 546, en diagonal al Colegio Comercio Nº 2, los lunes, miércoles y viernes, con tres turnos: de 10:00 a 12:00, de 17:00 a 19:00 y de 20:00 a 22:00 horas. Los horarios son rotativos para facilitar la asistencia de estudiantes y trabajadores.

Los interesados pueden encontrarla en Instagram como Zeus Box Oficial, en Facebook como Zeus Box o comunicarse al 2964-404350.

Mientras tanto, Julieta Barría continúa enfocada en su preparación, con un objetivo que trasciende lo individual: representar a Río Grande y Tierra del Fuego en el escenario nacional. Detrás de esa ilusión existe un equipo de trabajo, una escuela que apuesta a sus jóvenes y una comunidad boxística que sigue creciendo a fuerza de compromiso, formación y oportunidades.

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