El boxeador riograndense superó los octavos de final y los cuartos de final de la competencia amateur organizada por el Boxing Team River Plate, en Buenos Aires. Junto a Pedro Gómez, afrontó un exigente viaje, sostuvo una intensa preparación y ahora apunta a las semifinales del próximo 21 de noviembre, donde se medirá con el experimentado Alan Valdez.
Río Grande.- El camino de un boxeador hacia los grandes objetivos no se construye únicamente arriba del cuadrilátero. Detrás de cada combate hay horas de entrenamiento, sacrificios, planificación y decisiones que muchas veces pasan inadvertidas, pero que resultan fundamentales cuando llega el momento de ponerse los guantes. Yonathan Flores conoce bien esa realidad y volvió a demostrarlo en Buenos Aires, donde consiguió dos victorias consecutivas en el torneo amateur organizado por el Boxing Team River Plate, una competencia que lo mantiene en carrera y alimenta la ilusión de alcanzar la final.
A su lado estuvo el instructor Pedro Gómez, acompañándolo durante el viaje, la preparación y cada instancia de una experiencia que exigió compromiso dentro y fuera del gimnasio. La delegación partió desde Tierra del Fuego con un objetivo concreto: presentarse en las mejores condiciones posibles, superar los primeros compromisos y regresar a Río Grande con la satisfacción de haber dado pasos importantes en el certamen.
El balance terminó siendo positivo. Flores ganó su primer combate por puntos, correspondiente a los octavos de final, y una semana después volvió a imponerse en una pelea exigente por los cuartos de final. Con dos triunfos en su haber, el representante riograndense regresó a casa para retomar la rutina de trabajo, sabiendo que el siguiente desafío tendrá una exigencia todavía mayor.
De Río Grande a Buenos Aires, con un objetivo claro
El viaje comenzó el viernes 16 de octubre, y primer instancia, se alojaron en Avellaneda para descansar después del traslado y recuperar energías antes de afrontar el primer compromiso. La agenda, sin embargo, no daba demasiado margen: el sábado 17 debían presentarse en las instalaciones de River Plate para cumplir con el pesaje y prepararse para el debut en el torneo.
Alrededor del mediodía se realizó el pesaje y, aproximadamente a las 16:00 horas, Flores subió al cuadrilátero para disputar su primer combate. Era el comienzo de una competencia que no ofrecía demasiado tiempo para acomodarse, porque cada presentación resultaba determinante para continuar avanzando en el cuadro.
El riograndense respondió de la mejor manera. En una pelea que se resolvió por puntos, consiguió la victoria y selló su clasificación a los cuartos de final. El primer objetivo estaba cumplido, aunque todavía quedaba un camino por recorrer.
Una semana de entrenamiento y disciplina en el gimnasio
Con el triunfo de octavos de final, Pedro y Yonathan debieron reorganizar sus planes. La distancia entre Buenos Aires y Tierra del Fuego, sumada a los costos que implicaba regresar y volver a viajar para la siguiente instancia, hizo que decidieran permanecer en la capital hasta el próximo combate.
Consiguieron nuevamente alojamiento en Buenos Aires y comenzaron a preparar la segunda presentación. En ese período, recurrieron a un lugar conocido y a un vínculo de confianza: el gimnasio de boxeo, donde entrena y trabaja su amigo Fernando Muñoz.
El domingo 18 estuvo destinado al descanso, una decisión lógica después del esfuerzo realizado en el combate del día anterior. A partir del lunes, Flores retomó la actividad con una planificación exigente, que contempló doble turno durante buena parte de la semana.
La rutina comenzaba entre las 10:00 y las 12:00 horas, para luego regresar al gimnasio por la tarde, de 17:00 a 19:00 horas. Así transcurrieron las jornadas de preparación, combinando trabajo físico y técnico con la necesidad de llegar en condiciones óptimas a una pelea que podía marcar el rumbo de su participación en el certamen.
La planificación también contempló el control del peso. Según relató Gómez, Yonathan llegó al viernes con el peso requerido para su categoría, por lo que pudo dejar de entrenar esa tarde y concentrarse en el descanso previo al compromiso del sábado 24 de octubre.
Esa pausa fue parte de la estrategia. Después de varios días de trabajo intenso, el objetivo era presentarse recuperado, con la preparación cumplida y la energía necesaria para afrontar un rival que, de antemano, prometía dificultades.
Visitas, experiencias y vínculos que fortalecen su camino
La estadía en Buenos Aires también les permitió aprovechar el contacto con referentes del boxeo y conocer otros espacios vinculados con la actividad. Durante la jornada del viernes, una vez que Flores terminó su entrenamiento y quedó confirmado que estaba en categoría, visitaron el gimnasio de Jessica Bopp.
Allí tuvieron la oportunidad de conversar con el ‘Cuervo’ Silva y con el licenciado en nutrición Alejandro Ardiles, en un encuentro que formó parte de las actividades desarrolladas durante la semana.
Estas experiencias complementaron una preparación que no se limitó al trabajo cotidiano en el gimnasio. Para un boxeador que busca progresar, compartir espacios y dialogar con personas vinculadas al deporte también representa una oportunidad de aprendizaje y crecimiento.
Pero la prioridad estaba puesta en el siguiente combate. El sábado 24, Pedro Gómez y Yonathan Flores regresaron temprano a las instalaciones de River Plate para cumplir nuevamente con el pesaje y esperar el momento de subir al cuadrilátero.
La competencia comenzó alrededor de las 12:30 horas y, aproximadamente a las 16:00 horas, llegó el turno del riograndense, que debía medirse con un adversario de Buenos Aires de apellido Albarracín.
Una pelea dura y otro triunfo para seguir avanzando
Los cuartos de final plantearon una exigencia diferente. Del otro lado había un boxeador fuerte y complicado, dispuesto a poner a prueba las condiciones de Flores en una instancia donde cada detalle podía resultar decisivo.
El combate fue duro, pero el representante fueguino supo resolverlo. De acuerdo con la evaluación de Gómez, Yonathan logró ser superior especialmente durante el segundo y el tercer asalto, imponiendo sus condiciones para encaminar una victoria que le permitió continuar en carrera.
No fue un triunfo sencillo ni un compromiso que pudiera resolverse sin esfuerzo. Precisamente por eso, la victoria adquirió un valor especial: Flores respondió ante un rival difícil, mostró capacidad para sostener su rendimiento durante la pelea y consiguió superar una nueva barrera en el torneo.
De esa manera, el boxeador riograndense cerró su participación en esta etapa con dos victorias consecutivas: primero en los octavos de final, el sábado 17, y luego en los cuartos de final, el sábado 24 de octubre.
Con el objetivo cumplido, ya no había motivos para prolongar la estadía. Esa misma noche, Pedro y Yonathan emprendieron el regreso, con un vuelo previsto para la medianoche, para volver a Río Grande y retomar la rutina habitual.
Alan Valdez, el próximo escolle rumbo a la final
El regreso a Tierra del Fuego no significó una pausa prolongada. Por el contrario, el trabajo continúa, porque el torneo entra en una etapa decisiva y el próximo compromiso exigirá una preparación todavía más cuidadosa.
La semifinal está prevista para el 21 de noviembre y Flores ya conoce el nombre de su próximo adversario: Alan Valdez, un boxeador zurdo al que Gómez describió como un rival de muy buen nivel, con experiencia y condiciones para protagonizar un combate exigente.
Valdez es alumno de Francisco Verón, integrante de una reconocida familia vinculada al boxeo y padre del ‘Bebo’ Verón. Se trata, por lo tanto, de un oponente que llegará con antecedentes y una formación que obligarán al riograndense a trabajar cada detalle durante las semanas previas.
Pedro Gómez tiene en claro que el desafío demandará redoblar esfuerzos. La meta es que Yonathan llegue a la semifinal en las mejores condiciones físicas y boxísticas, con el peso controlado, una preparación sólida y las herramientas necesarias para enfrentar a un rival de estas características.
El objetivo compartido es claro: superar la semifinal y conseguir el pasaje a la final del certamen, programada para el 27 de noviembre.
El sueño sigue en marcha
Ahora, con los octavos y los cuartos de final superados, el calendario marca una nueva meta. Alan Valdez será el próximo rival y la semifinal del 21 de noviembre pondrá a prueba todo lo construido durante estas semanas.
Yonathan Flores regresó a Río Grande con dos triunfos y la posibilidad concreta de seguir avanzando. Queda trabajo por delante, pero la ilusión permanece intacta: prepararse de la mejor manera, afrontar el próximo combate con determinación y buscar ese lugar en la final del 27 de noviembre que hoy constituye el gran objetivo de su participación en el torneo del Boxing Team River Plate.




