El INTA evalúa variedades de tomate a partir de semillas adaptadas a la región e híbridos comerciales. Junto a los productores caletenses se busca fortalecer el cultivo. Los resultados preliminares mostraron un buen rendimiento de las plantas bajo cubierta y al aire libre. El segundo año de actividades continuará durante la próxima temporada.
Caleta Olivia.- La Agencia de Extensión Rural Caleta Olivia evalúa variedades de tomate a partir de semillas adaptadas a la región e híbridos comerciales. Los ensayos se realizan desde 2025 en cuatro chacras de la zona y buscan fortalecer un cultivo que es promovido por los productores y cuenta con fuerte demanda de los consumidores.
Según explicó la responsable de la AER Caleta Olivia, Ing. Agr. Paula Luna, el interés por profundizar el trabajo con esta hortaliza surgió por “la buena respuesta de las plantas originadas por autoproducción, es decir, aquellas obtenidas a partir de frutos seleccionados por los productores, a partir de plantas con altos rendimientos”.
Para Luna, el tomate se convirtió en un cultivo prioritario porque “demostró muy buena adaptación a nuestro clima y la comunidad lo demanda y espera en cada temporada”. Tiene un gran valor comercial por ser de producción local, y se distingue ampliamente en calidad frente al tomate de verdulería, que llega desde grandes distancias y muchas veces está modificado genéticamente. Sobre todo, se destaca por el sabor, que es lo que más valora el consumidor.
La referente del INTA destacó que la demanda entre los propios productores también es alta: el tomate está entre los alimentos que “más rápido se vende en las ferias y en las chacras productoras”.
La investigación
Los ensayos comenzaron entre julio y agosto de 2025 en cuatro chacras de Caleta Olivia. En una de ellas se compararon los híbridos F1 Afonsa (de Paraguay) y Santa Cruz (de Brasil), además de tomate Cherry, cultivados bajo cubierta y en condiciones óptimas de riego y abonado. En las otras tres se evaluaron variedades de autoproducción, bajo cubierta y al aire libre, con recursos más limitados.
Los resultados preliminares marcaron una diferencia favorable para las semillas locales. Mientras los híbridos F1 rindieron en promedio 4 kilos por planta bajo cubierta y no tuvieron buena respuesta al aire libre, algunas de las variedades de autoproducción alcanzaron hasta 9 kilos por planta y llegaron a los 3 kilos por planta incluso al aire libre. “Las variedades de autoproducción bajo cubierta superan, en proporción, a las demás evaluadas hasta el momento”, resumió Luna, quien remarcó que estas plantas “también muestran un ciclo más largo, con frutos hasta el mes de junio, y mayor tolerancia a riegos poco frecuentes, un punto clave en una región donde el agua es un recurso escaso”.
Las semillas adaptadas
El trabajo con semillas adaptadas tiene una larga historia en la zona. Desde hace 13 años, la AER Caleta Olivia organiza el Intercambio de Semillas y Saberes, un espacio donde los productores comparten semillas entre sí. Esta práctica, es importante, no solo por razones adaptativas, sino también económicas, productivas y climáticas. En la feria los productores intercambian semillas, y desde la Agencia se fueron identificando las que se caracterizaron por su gran capacidad de adaptación a las condiciones de la zona.
“Desde hace muchos años trabajamos en la selección de plantas con mayor vigor, crecimiento y producción, para luego cosechar, almacenar y sembrar esas semillas seleccionadas a su vez de los mejores frutos”, destacó Luna.
La profesional del INTA adelantó que “de cara a la temporada que se avecina, el foco estará puesto en profundizar el trabajo con variedades de autoproducción”.
A la hora de señalar las limitaciones para el desarrollo del cultivo, enfatizó que “si bien es importante destacar que el tomate requiere riego continuo, un recurso clave y escaso en la región, se ha demostrado que, al adaptar las especies, la planta va generando mayor resistencia y tolerancia en los casos donde el riego es menos frecuente”.
Para la temporada que se avecina el equipo se enfocará en semillas locales. Los trabajos ya comenzaron: en julio fueron sembrados los almácigos de distintas variedades -Cherry negro, amarillo limón, tomate redondo, redondo pardo, entre otros- en diferentes chacras. El objetivo es seguir tomando datos con el fin de ajustar la mejor alternativa productiva, para comenzar a replicar un cultivo adaptado localmente y priorizar aquellas variedades que se destaquen no solo en producción, sino también en forma y sabor, generando así mayor valor.




