La iniciativa impulsada por Carlos Miranda, la “Fiera” Maidana y un grupo de vecinos transformó el SUM barrial en un verdadero punto de encuentro intergeneracional. Sin apoyo político ni empresarial, la actividad convocó a familias de distintos sectores de la ciudad y marcó el regreso de una tradición que parecía olvidada. El éxito de la jornada abre la puerta a nuevos proyectos comunitarios, deportivos y recreativos para los barrios de la zona de Chacra.
Río Grande.- El fervor por la Copa Mundial de Fútbol 2026 ya comenzó a sentirse con fuerza en Río Grande. Aunque todavía falta tiempo para que la pelota comience a rodar en la máxima cita futbolística del planeta, cientos de vecinos ya comenzaron a vivir la experiencia a través de una de las tradiciones más arraigadas de cada Mundial: el álbum y el intercambio de figuritas.
El pasado sábado 30 de mayo, el SUM del barrio ARA General Belgrano fue escenario de un acontecimiento que sorprendió por su convocatoria y por el entusiasmo de quienes participaron. Allí se desarrolló el primer intercambio masivo de figuritas del Mundial 2026 realizado en la ciudad, una propuesta organizada íntegramente por vecinos y que logró reunir a familias completas, niñas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores en torno a una misma pasión.
Detrás de esta iniciativa estuvieron el presidente del barrio ARA General Belgrano, Carlos Miranda, junto a Oscar “La Fiera” Maidana y un grupo de colaboradores que apostaron por recuperar actividades comunitarias que durante años formaron parte de la vida social de los barrios y que, con el paso del tiempo, fueron desapareciendo.
“Es la primera vez que acá hacemos un intercambio de figuritas. Nos juntamos con la “Fiera” Maidana y dijimos que había que hacerlo. Nos pusimos a trabajar y salió espectacular”, expresó Miranda mientras observaba la gran cantidad de vecinos que recorrían el salón buscando completar sus álbumes.
Mucho más que figuritas
Lo que inicialmente surgió como una reunión para intercambiar repetidas terminó convirtiéndose en una verdadera fiesta comunitaria.
Durante toda la tarde el SUM permaneció colmado de personas. Las mesas se llenaron de álbumes abiertos, pilas de figuritas cuidadosamente ordenadas y conversaciones que mezclaban fútbol, recuerdos mundialistas y la emoción de completar las páginas más difíciles.
Sin embargo, hubo un detalle que llamó especialmente la atención de los organizadores: la enorme participación de adultos.
“Tenemos gente grande, adultos, chicos, adolescentes, señoras, señoritas, nenitas… de todo. La verdad que estamos muy contentos. Es un sábado ameno, un fin de semana largo, y la gente vino a compartir. Eso es lo más lindo”, destacó Miranda.
La escena se repitió durante toda la jornada. Padres ayudando a sus hijos a ordenar figuritas, abuelos recordando álbumes de otros mundiales, adolescentes intercambiando jugadores y familias enteras compartiendo una tarde distinta.
El encuentro demostró que las figuritas continúan siendo mucho más que un simple entretenimiento. Funcionan como una herramienta de integración social capaz de reunir a personas de distintas edades bajo un mismo objetivo.
Una organización basada exclusivamente en el esfuerzo vecinal
Uno de los aspectos más destacados del evento fue la forma en que se concretó.
En tiempos donde muchas actividades dependen de aportes económicos externos o de apoyos institucionales, esta propuesta nació y se desarrolló únicamente a partir del compromiso de los propios vecinos.
Carlos Miranda fue contundente al remarcar este punto.
“No hubo apoyo político ni empresarial. Lo hicimos entre los vecinos. La idea surgió con la Fiera y nos metimos para adelante”, explicó.
La organización contó además con la colaboración de integrantes de distintos sectores de la ciudad, entre ellos referentes vinculados al deporte comunitario y vecinos de Chacra IV.
Miranda destacó especialmente la participación de integrantes del equipo Real Madrid, entre ellos ‘Wadi’ y Roque, quienes colaboraron en la convocatoria y en la organización de la actividad.
También hubo aportes solidarios de vecinos que quisieron sumarse a la propuesta, donde colaboraron
con algunos premios y la donación de doce litros de leche. Todo se hizo entre vecinos. Acá no hay banderas políticas ni nada. Acá está la comunidad”, afirmó.
Esa filosofía fue precisamente uno de los pilares que sostuvo la actividad y que permitió que el encuentro se desarrollara en un clima de cordialidad, compañerismo y participación colectiva.
La importancia de recuperar los espacios comunitarios
Más allá del éxito de la convocatoria, el intercambio de figuritas dejó en evidencia una necesidad que atraviesa a muchos sectores de Río Grande: la recuperación de espacios de encuentro para niñas, niños, adolescentes y familias.
Durante la entrevista, Miranda reflexionó sobre la importancia de volver a generar propuestas que permitan a los jóvenes reunirse en ámbitos seguros, recreativos y participativos.
En una época marcada por la fuerte presencia de la tecnología y las redes sociales, la posibilidad de encontrarse cara a cara, compartir experiencias y construir vínculos adquiere un valor cada vez mayor.
“Esto no se veía hace mucho tiempo. Vinieron vecinos de distintos barrios. Hicimos muy poca publicidad y aun así la convocatoria fue muy importante”, señaló.
La repercusión alcanzada demostró que existe una demanda concreta por este tipo de actividades y que la comunidad está dispuesta a participar cuando aparecen propuestas genuinas y abiertas.
El dirigente barrial remarcó que el objetivo principal es seguir construyendo espacios donde los chicos puedan desarrollarse, divertirse y compartir con otros vecinos.
La actividad también permitió fortalecer la identidad barrial y recuperar una práctica social que durante décadas fue parte de la infancia de miles de argentinos.
Los desafíos de sostener los espacios comunitarios
Durante la conversación, Miranda también hizo referencia a las dificultades económicas que enfrentan actualmente las instituciones barriales para mantener sus instalaciones y sostener actividades permanentes.
El SUM del barrio ARA General Belgrano representa uno de los espacios comunitarios más importantes de la zona, pero mantenerlo operativo implica afrontar costos cada vez más elevados.
“Todo está complicado económicamente. Nadie da una colaboración, nadie te da una mano. La luz sube, el gas aumenta y mantener un lugar tan grande es difícil”, explicó.
Según detalló, varios profesores que anteriormente desarrollaban actividades en el espacio debieron retirarse debido a la imposibilidad de afrontar los costos operativos.
“Nosotros les prestamos el lugar y ellos colaboraban con los servicios, pero algunos ya no pudieron continuar”, indicó.
Pese a este escenario, el compromiso de los vecinos continúa siendo el motor principal para sostener el funcionamiento del SUM y seguir generando propuestas para la comunidad.
“Vamos a seguir trabajando y haciendo actividades dentro de lo que se pueda”, aseguró.
Pantalla gigante para alentar a la Selección Argentina
El éxito del intercambio de figuritas ya motivó a los organizadores a pensar en nuevos proyectos.
Uno de ellos está directamente relacionado con la participación de la Selección Argentina en el Mundial 2026.
La idea consiste en instalar una pantalla gigante en el SUM para que vecinos de todas las edades puedan reunirse a disfrutar los partidos del conjunto nacional.
“Lo estamos pensando. Queremos poner una pantalla gigante para chicas, chicos, adultos y toda la comunidad. Ya lo hemos hecho en otras oportunidades y la idea es volver a hacerlo”, adelantó Miranda.
La propuesta busca recuperar aquellas jornadas en las que los vecinos se reunían para vivir colectivamente los encuentros más importantes de la Selección, compartiendo emociones, alegrías y expectativas.
La iniciativa aparece además como una forma de fortalecer los vínculos comunitarios y generar nuevas experiencias de participación barrial.
Una red de trabajo entre los barrios de Chacra
Miranda también confirmó que existe un proyecto más amplio destinado a fortalecer el trabajo conjunto entre distintos sectores de la zona de Chacra.
La idea es conformar un frente de vecinos integrado por referentes de Chacra II, Chacra IV y otros barrios de la zona para impulsar actividades sociales, culturales y deportivas.
“Vamos a trabajar entre vecinos. Chacra existe y tiene muchísimo potencial. Queremos unir distintos sectores para abordar las problemáticas que tenemos y también para generar actividades”, explicó.
Entre las propuestas aparecen campeonatos deportivos, encuentros recreativos, jornadas comunitarias y diversas iniciativas orientadas a niñas, niños, jóvenes y adultos.
El objetivo es que las propias comunidades sean protagonistas de los cambios y de las soluciones a los problemas cotidianos.
El reconocimiento a la “Fiera” Maidana y nuevos proyectos deportivos
Antes de finalizar, Carlos Miranda tuvo palabras especiales para Oscar “La Fiera” Maidana, uno de los principales impulsores de la jornada.
Destacó su trayectoria en el deporte comunitario y el trabajo que durante años ha realizado en distintos barrios de Río Grande.
“Siempre trabajamos codo a codo. La Fiera es una gran persona y ha hecho muchísimo por el deporte comunitario de la ciudad”, afirmó.
Además, adelantó que ambos continúan trabajando en nuevos proyectos deportivos para los próximos meses.
Entre ellos figura la posibilidad de organizar un campeonato rural que podría desarrollarse en un espacio ya identificado en Chacra IV.
“Estamos viendo cómo encararlo, pero ya tenemos el espacio y queremos seguir avanzando”, señaló.
Cuando la comunidad toma la iniciativa
El intercambio de figuritas del Mundial 2026 dejó una enseñanza que va mucho más allá del deporte.
Demostró que, aun en un contexto económico complejo, la voluntad de los vecinos puede transformar una simple idea en un acontecimiento capaz de convocar a cientos de personas.
La imagen de niñas y niños intercambiando figuritas junto a sus padres, abuelos y amigos reflejó el verdadero espíritu de la jornada: recuperar la convivencia, fortalecer los lazos comunitarios y generar espacios de encuentro que muchas veces resultan tan necesarios como escasos.
Lo ocurrido en el SUM del barrio ARA General Belgrano no fue únicamente un intercambio de figuritas. Fue la recuperación de una tradición, el reencuentro de generaciones y una muestra concreta de que cuando la comunidad se organiza, los proyectos se vuelven posibles.
El éxito alcanzado permite imaginar nuevas propuestas y confirma que el camino elegido por Carlos Miranda, “La Fiera” Maidana y los vecinos que acompañaron la iniciativa tiene un enorme potencial para seguir creciendo. Mientras el Mundial 2026 comienza a despertar ilusiones futboleras, en Río Grande ya logró algo importante: reunir nuevamente a los vecinos alrededor de una pasión compartida.




