Con precios accesibles, prendas y calzados en excelente estado y la participación de numerosas vecinas feriantes de Río Grande, FORJA llevó adelante durante el fin de semana su primera ‘Feria de Moda Circular’. La iniciativa, que tuvo como escenario la sede partidaria de Islas Malvinas N° 1121, procura convertirse en un espacio que combine economía, reutilización y oportunidades para emprendedores locales.
Río Grande.- En tiempos en los que cada compra obliga a mirar dos veces el bolsillo, una propuesta sencilla puede transformarse en una alternativa concreta para muchas familias. Bajo esa premisa, durante el sábado 5 y domingo 6 de septiembre, de 15.00 a 19.00 horas -en ambas jornadas-, la sede partidaria de FORJA en Río Grande abrió sus puertas para desarrollar la primera edición de la denominada ‘Feria de Moda Circular’.
La actividad reunió a numerosas vecinas feriantes de la ciudad, quienes dispusieron diferentes stands con indumentaria para todas las edades, calzado, accesorios y diversos objetos en muy buen estado.
La característica que atravesó la propuesta de principio a fin fue una: precios accesibles, pensados para que las familias pudieran encontrar productos de buena calidad sin que ello significara realizar un desembolso difícil de afrontar.
Durante el recorrido por la feria se pudo observar una amplia variedad de prendas destinadas a niñas, niños, jóvenes y adultos, con distintas opciones de talles y estilos. También hubo un espacio especialmente destinado a ropa para bebés y pequeños, además de jeans y otras prendas de uso cotidiano.
La escena, por momentos, tuvo ese particular movimiento que suele generarse cuando una persona encuentra algo que estaba buscando y, además, descubre que puede llevarlo a un precio que se ajusta a sus posibilidades.
Calidad, buen estado y precios al alcance
Gisela Trinidad, referente de FORJA, explicó que uno de los principales objetivos de esta primera experiencia fue justamente generar una alternativa para los vecinos y vecinas de la ciudad.
“Tenemos precios muy accesibles, súper accesibles. Se puede venir, ver ropa con esos precios y vestir a la familia”, señaló al referirse al espíritu con el que se puso en marcha la iniciativa.
La propuesta no estuvo orientada exclusivamente a la comercialización de prendas nuevas. Por el contrario, uno de los pilares de la moda circular es precisamente darle una nueva oportunidad a aquellos elementos que ya tuvieron un uso, pero que conservan condiciones apropiadas para continuar formando parte de la vida cotidiana de otra persona.
En ese sentido, Trinidad confirmó que se recibió ropa usada, aunque bajo una condición fundamental: que estuviera en buenas condiciones y, preferentemente, en excelente estado.
“Es ropa usada, pero en buenas condiciones, en excelentes condiciones, y a un excelente precio también, muy accesible”, remarcó.
De esta manera, la feria buscó conjugar dos aspectos que en el contexto económico actual adquieren especial relevancia: por un lado, la posibilidad de acceder a indumentaria, calzado y accesorios a valores bajos y, por otro, la oportunidad de extender la vida útil de productos que todavía pueden ser aprovechados.
Una alternativa para las familias
El recorrido por los distintos puestos permitió advertir que la propuesta fue amplia y que no se limitó a un determinado grupo etario.
Había prendas para bebés, niñas, niños, jóvenes y adultos, además de diferentes tipos de calzado, accesorios y artículos diversos. Los jeans, por ejemplo, ocuparon un lugar importante dentro de la oferta, con variedad de talles y alternativas para distintos gustos.
En un escenario donde muchas familias deben reorganizar permanentemente sus gastos y priorizar necesidades, contar con espacios donde puedan conseguir una prenda, un calzado o algún otro elemento necesario a un precio accesible puede representar una ayuda concreta.
Precisamente, ese fue uno de los puntos destacados durante la recorrida: la posibilidad de encontrar productos de buena calidad a valores que permitan pensar en vestir a toda la familia sin tener que afrontar los precios habituales de determinados comercios.
Desde la organización también se puso especial énfasis en aclarar que esta propuesta no pretende quitarle espacio ni mérito a los comercios formalmente establecidos y habilitados de la ciudad.
El objetivo pasa por generar una alternativa complementaria, particularmente para quienes encuentran dificultades a la hora de acceder a determinados productos.
Una puerta abierta para los emprendedores
La primera experiencia también dejó planteada una posibilidad que podría darle continuidad a la iniciativa: que la ‘Feria de Moda Circular’ vuelva a realizarse y que nuevos feriantes y emprendedores puedan sumarse.
Trinidad confirmó que existe la intención de continuar con la propuesta y mantener abierta la posibilidad de participación para quienes quieran compartir el espacio.
“Tenemos la intención de seguir con la misma Feria de Moda Circular, para darles la oportunidad a los emprendedores”, sostuvo.
La idea, de esta manera, trasciende la realización puntual de una feria durante un fin de semana. El propósito es que el espacio pueda transformarse paulatinamente en una alternativa sostenida para vecinos que tienen productos para ofrecer y, al mismo tiempo, para quienes buscan adquirirlos.
En esa dinámica, la circulación de prendas y objetos adquiere un doble sentido: quien vende encuentra una posibilidad para generar un ingreso y quien compra accede a productos que pueden resolver una necesidad concreta.
Reutilizar, vender y volver a darle valor
La denominada moda circular parte de un concepto sencillo: aquello que para una persona ya no resulta necesario puede convertirse en una oportunidad para otra.
Una prenda que dejó de utilizarse, un calzado que todavía conserva vida útil o un accesorio que permanece guardado pueden volver al circuito y encontrar un nuevo dueño.
En ese proceso aparece también una dimensión vinculada al consumo responsable. No se trata únicamente de comprar barato, sino de aprovechar mejor aquello que ya existe, prolongando la utilización de los productos y evitando que terminen descartados cuando todavía pueden ser útiles.
La feria impulsada por FORJA tomó ese concepto y lo trasladó a un espacio concreto de Río Grande, donde durante ambas jornadas las vecinas feriantes pudieron exhibir sus productos y ponerse en contacto directamente con potenciales compradores.
Una primera experiencia que busca continuidad
Para Trinidad, esta primera edición representa un punto de partida. La intención es que la iniciativa pueda repetirse en nuevos fines de semana y que, con el tiempo, se incorporen más emprendedores.
En una ciudad donde las propuestas feriales forman parte cada vez más del movimiento comunitario, la ‘Feria de Moda Circular’ intenta sumar una alternativa diferente, especialmente enfocada en indumentaria, calzado, accesorios y objetos en buenas condiciones.
La primera edición permitió comprobar que existe interés tanto de quienes buscan vender como de quienes necesitan comprar a precios accesibles.
Ahora, el desafío será darle continuidad, ampliar la participación y consolidar un espacio donde la circulación de productos pueda convertirse en una herramienta de ayuda para las familias y, a la vez, en una oportunidad para pequeños emprendedores.
Como contactarse
Quienes quieran conocer futuras ediciones de la feria, participar como feriantes o recibir información sobre la organización pueden hacerlo a través de los canales de comunicación de FORJA y de sus redes sociales, particularmente su página de Instagram.
Además, Gisela Trinidad dejó a disposición un número de contacto para quienes quieran interiorizarse sobre la propuesta o coordinar su participación: 2964-691533.
Así, aquella primera convocatoria que durante el sábado 5 y domingo 6 reunió prendas, calzados, accesorios y objetos en la sede de Islas Malvinas N° 1121 dejó algo más que una sucesión de stands.
Dejó planteada una idea: en momentos donde cada peso cuenta, darle una segunda oportunidad a una prenda también puede significar darle una primera oportunidad a una familia para acceder a ella.
Y si la experiencia consigue sostenerse en el tiempo, aquella primera feria podría convertirse en el comienzo de un circuito donde reutilizar, emprender y comprar a precios accesibles encuentren un mismo lugar de encuentro en Río Grande.




