El vicepresidente de FAGDUT Tierra del Fuego y docente de la UTN, Hugo Schneider, analizó el paro nacional universitario y cuestionó la propuesta salarial realizada por el Gobierno nacional. En coincidencia con el Día de la Industria, vinculó el desfinanciamiento de las universidades con el deterioro del aparato productivo y advirtió que Tierra del Fuego representa “el caso más escandalosamente claro” de las consecuencias de una apertura económica sin protección industrial. También alertó sobre el efecto multiplicador que provoca la pérdida de puestos fabriles sobre el comercio y el consumo.
Río Grande, 2 de septiembre de 2026.- El vicepresidente de FAGDUT y docente de la Facultad Regional Tierra del Fuego de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Hugo Schneider, cuestionó la política del Gobierno nacional hacia las universidades públicas y vinculó el conflicto por el financiamiento y los salarios con el modelo productivo del país y la crisis que atraviesa particularmente Tierra del Fuego.
En una entrevista con el programa “Buscando el Equilibrio” de Radio Provincia, Schneider explicó los motivos del paro universitario nacional y sostuvo que el Gobierno continúa incumpliendo aspectos de la Ley de Financiamiento Universitario, pese a las distintas instancias judiciales atravesadas.
Según señaló, en la última convocatoria se ofreció un incremento del 3% para septiembre, a cobrar en octubre, y otro 3% posteriormente, mientras que los gremios universitarios reclaman una recomposición considerablemente superior.
Schneider sostuvo que existe una diferencia salarial acumulada del orden del 31%, además de los últimos períodos inflacionarios, y aseguró que el conflicto continuará mientras no se cumpla con lo establecido para el financiamiento universitario.
“Está en riesgo la universidad”
Consultado sobre el alcance de la medida de fuerza, el dirigente de FAGDUT aseguró que el acatamiento fue “absolutamente total” en las universidades nacionales.
Para Schneider, el conflicto excede ampliamente una discusión salarial.
“Está en riesgo la universidad”, afirmó, antes de explicar desde su propia historia personal la importancia que atribuye al sistema universitario público.
El docente recordó que proviene de una familia trabajadora —hijo de un albañil y una ama de casa— y que el acceso a la universidad le permitió transformar sus posibilidades de desarrollo personal y profesional.
También destacó sus más de 30 años de trayectoria como docente universitario y su tarea formando ingenieros en la UTN.
Universidad e industria: “La base de todo es el conocimiento”
La entrevista adquirió un fuerte anclaje fueguino cuando Schneider relacionó el paro universitario con una particular coincidencia: la medida de fuerza se realizó precisamente durante el Día de la Industria.
El dirigente gremial sostuvo que no puede existir desarrollo industrial sin escuelas técnicas, universidades, investigación y formación profesional.
“Para pensar qué significa la industria, requiere sobre todo y básicamente conocimiento”, señaló.
Explicó que ese conocimiento posteriormente se traslada a la maquinaria, los procesos productivos y la generación de valor agregado.
“El valor agregado está dado por el capital, está dado por la inversión, está dado por el trabajo”, indicó, para concluir que “la base de todo es el conocimiento”.
Desde esa perspectiva lanzó una de sus principales críticas al rumbo nacional.
“Atacar a la universidad, destruir la universidad, como a los organismos que dependen del conocimiento dentro de la estructura productiva argentina, es justamente un ataque al conocimiento para primarizar la economía”, sostuvo.
Tierra del Fuego y la protección de la industria
Schneider dedicó buena parte de su análisis a explicar su posición sobre la apertura económica y sus consecuencias para la producción nacional.
Planteó la existencia de dos concepciones diferentes: una economía con menores barreras a las importaciones y otra que utiliza instrumentos arancelarios para proteger la producción local.
Según su interpretación, cuando los productos extranjeros ingresan en condiciones que dificultan la competencia de las fábricas nacionales, el resultado termina siendo una reducción de la producción y del empleo local.
“Si vos no ponés barreras impositivas a los productos extranjeros y no protegés la industria local”, explicó, el consumidor termina orientándose hacia el producto importado más barato y la actividad nacional pierde capacidad de competir.
Para Schneider, Tierra del Fuego constituye uno de los ejemplos más evidentes de esa discusión.
“El caso de Tierra del Fuego es el más escandalosamente claro”, afirmó.
Recordó que el desarrollo económico fueguino respondió también a un objetivo geopolítico de poblamiento y defensa de la soberanía y que el régimen promocional permitió consolidar una estructura productiva mediante mecanismos de protección frente a las importaciones.
El efecto dominó de cada empleo industrial que se pierde
El docente de la UTN también analizó las consecuencias que la reducción del empleo fabril produce sobre el resto de la economía de Río Grande.
Schneider utilizó como referencia el grupo familiar para explicar que detrás de cada puesto industrial perdido existen varias personas cuyos ingresos y capacidad de consumo se ven afectados.
“Cada mil personas que vos echás son cuatro mil personas que dejan de consumir”, graficó.
Ese menor consumo, explicó, termina repercutiendo sobre los comercios, que venden menos y posteriormente pueden necesitar reducir también sus estructuras laborales.
A partir de allí se genera, según su análisis, un círculo recesivo: nuevos trabajadores pierden sus empleos, vuelve a disminuir el consumo y también cae la recaudación estatal.
Schneider advirtió que esa dinámica termina reduciendo los recursos disponibles para salarios públicos, universidades, rutas y obra pública.
“Entonces es una espiral que nos lleva a una cosa desastrosa”, alertó.
El conflicto universitario continuará
Sobre la continuidad del reclamo, Schneider explicó que la medida de fuerza fue resuelta luego de la última reunión salarial y anticipó que las organizaciones universitarias volverán a reunirse para determinar cómo seguirá el plan de lucha.
Según manifestó durante la entrevista, existe además una intimación judicial para que el Gobierno nacional informe cómo cumplirá con las obligaciones reclamadas y los gremios evalúan avanzar judicialmente contra los funcionarios a los que atribuyen responsabilidad en el incumplimiento.
“Hay que defender la universidad porque hay que defender el conocimiento”
Al finalizar, Schneider volvió sobre el concepto que atravesó toda la entrevista: la vinculación entre universidad pública, conocimiento y capacidad productiva.
“Hay que defender la universidad porque hay que defender el conocimiento”, sostuvo.
El dirigente de FAGDUT advirtió además sobre la pérdida de profesionales y recursos humanos altamente capacitados y consideró que, si ese proceso no logra revertirse, una futura recuperación productiva será mucho más compleja.
“Si nosotros no logramos contener eso rápidamente, lo que va a suceder es que el tiempo de recuperación de una Argentina productiva, industrial, con la gente viviendo con dignidad, va a demorar mucho más”, concluyó.




