Durante una entrevista en el programa “El Ángel de la Radio”, emitido por FM Monumental 94.9 de Ushuaia, el licenciado en Psicología Forense Ezequiel Sánchez desarrolló un análisis que combina elementos de conducta individual, estructura institucional y responsabilidad ciudadana.

“El desempeño está en los hechos”: advierten sobre fallas estructurales del sistema político y la responsabilidad ciudadana

El licenciado en Psicología Forense Ezequiel Sánchez analizó en el programa “El Ángel de la Radio”, por FM Monumental 94.9 de Ushuaia, el comportamiento de los legisladores y expuso un diagnóstico crítico: falta de resultados concretos, debilidad técnica en los equipos y escaso control ciudadano.

Ushuaia.- En un contexto de creciente desconfianza social hacia la dirigencia, el debate sobre la calidad de la representación política sumó una mirada técnica que puso el foco no solo en los dirigentes, sino también en el funcionamiento integral del sistema democrático. Durante una entrevista en el programa “El Ángel de la Radio”, emitido por FM Monumental 94.9 de Ushuaia, el licenciado en Psicología Forense Ezequiel Sánchez desarrolló un análisis que combina elementos de conducta individual, estructura institucional y responsabilidad ciudadana.

El punto de partida de su diagnóstico es claro: la conducta pasada es el mejor indicador del comportamiento futuro. “El desempeño está en los hechos”, sintetizó, al remarcar que las ideas o discursos de un dirigente solo adquieren valor cuando se reflejan en acciones concretas. En ese sentido, sostuvo que el análisis de sesiones legislativas, intervenciones en comisiones y proyectos presentados constituye una herramienta objetiva —aunque poco utilizada— para evaluar a quienes ocupan cargos públicos.

 

Ciudadanía desinformada y representación debilitada

 

Sin embargo, Sánchez advirtió que ese ejercicio básico de control democrático rara vez se pone en práctica. “Hay gente que llega a votar sin conocer a los candidatos”, señaló, identificando una de las principales debilidades del sistema: la desconexión entre representantes y representados.

Esa distancia se refleja en situaciones concretas. Durante la entrevista, se mencionó el caso de una vecina que, al exponer en la Legislatura por una problemática vinculada a discapacidad, admitió no reconocer siquiera la voz de algunos legisladores. Para el especialista, este dato expone no solo un problema de visibilidad, sino también de funcionamiento institucional.

“Si alguien estuvo 15 o 20 años en política y no dejó resultados concretos, es difícil saber cómo piensa”, explicó, cuestionando la falta de producción legislativa con impacto tangible en la vida cotidiana.

 

Miedo, alineamiento y perfiles pasivos

 

El análisis incorpora además una dimensión psicológica en la toma de decisiones políticas. Según explicó, el miedo opera como un factor determinante en determinados comportamientos. Frente a escenarios de presión o exposición pública, algunos legisladores optan por evitar el conflicto, reducir su participación o alinearse automáticamente con determinados espacios.

“El miedo es una señal de alarma. Algunos lo usan para prepararse mejor, pero otros lo utilizan para no exponerse”, indicó. Esta lógica, advirtió, puede derivar en perfiles legislativos pasivos, donde la toma de decisiones queda condicionada por factores externos o por la necesidad de evitar riesgos.

En ese marco, Sánchez fue directo: “Hay legisladores a los que no se les conoce la voz”, en alusión a prácticas que debilitan el debate democrático y reducen la calidad institucional.

 

Asesores sin peso técnico y decisiones débiles

 

Otro de los ejes centrales del diagnóstico apunta al rol de los equipos de asesoramiento. En teoría, estos deberían aportar respaldo técnico en áreas complejas como salud, economía, seguridad o educación. Sin embargo, en la práctica, ese funcionamiento no siempre se cumple.

“El político no puede ser experto en todo. Para eso están los asesores. Pero si esos asesores no tienen formación, legitimidad o no son escuchados, el sistema pierde calidad”, sostuvo.

Incluso comparó esta situación con modelos internacionales, donde los asesores cuentan con autonomía profesional y capacidad real de incidencia en las decisiones, llegando incluso a renunciar ante desacuerdos. En el ámbito local, esa dinámica aparece debilitada, lo que repercute directamente en la calidad de las políticas públicas.

 

Un problema estructural, no individual

 

Para el especialista, el problema excede a los individuos y se inscribe en una lógica estructural. La figura del legislador —visible y expuesta— debería estar respaldada por equipos sólidos que garanticen decisiones fundamentadas. “El legislador es la cara, pero detrás tiene que haber un soporte técnico real”, afirmó.

En contraste, señaló que son escasos los dirigentes que logran trascender a través de políticas concretas que transformen la realidad. Los ejemplos de obras o proyectos estructurales aparecen como excepciones dentro de un sistema donde la innovación no es la norma.

 

El rol clave de la ciudadanía

 

Frente a este escenario, Sánchez planteó una responsabilidad directa de la sociedad. Propuso incorporar una práctica sencilla pero poco habitual: evaluar periódicamente el desempeño de los representantes.

“Al menos una vez al año, el ciudadano debería revisar qué hizo cada legislador, cómo votó y qué impacto tuvo su gestión”, sostuvo.

 

Una advertencia sobre la calidad democrática

 

El análisis deja al descubierto una realidad incómoda: la política enfrenta no solo problemas de gestión, sino también de representación, transparencia y calidad técnica. La falta de resultados concretos, la debilidad de los equipos de asesoramiento y la escasa exigencia ciudadana configuran un escenario donde las decisiones legislativas, lejos de fortalecer el sistema, terminan profundizando su desgaste.

En un contexto donde cada voto en la Legislatura tiene impacto directo en la vida de la población, la advertencia es clara: sin cambios en la forma de evaluar, decidir y representar, las falencias dejarán de ser excepcionales para consolidarse como estructurales.