Milei les concedió el 0.45% del PBI al 1% más rico del país y argumenta no tener plata para pagar el 0.25% del PBI a las Universidades.

Mientras se ajusta a las universidades, el Estado resignó más recursos por la baja de Bienes Personales que lo que costaría financiar el sistema universitario

En plena semana de visibilización y paro docente impulsado por FAGDUT, vuelve a ponerse en debate una de las mayores contradicciones del modelo económico nacional: el recorte a la educación superior frente a los beneficios fiscales otorgados a los sectores de mayor patrimonio. Milei les concedió el 0.45% del PBI al 1% más rico del país y argumenta no tener plata para pagar el 0.25% del PBI a las Universidades.

Río Grande.- La discusión por el financiamiento universitario volvió a ocupar el centro de la escena esta semana con las jornadas de protesta y visibilización impulsadas por la Federación Argentina de Docentes Universitarios Tecnológicos (FAGDUT), organización gremial que nuclea a los docentes de la Universidad Tecnológica Nacional. Mientras en distintas facultades regionales del país —incluyendo la Facultad Regional Tierra del Fuego de la UTN— se realizan actividades, clases públicas y medidas de fuerza, un dato económico comenzó a circular con fuerza y reavivó el debate sobre las prioridades del Gobierno nacional.

Según estimaciones difundidas en distintos ámbitos académicos y económicos, la reducción del impuesto a los Bienes Personales impulsada por el presidente Javier Milei implicó una resignación fiscal cercana al 0,45% del Producto Bruto Interno (PBI). En contraste, la Ley de Financiamiento Universitario —reclamada por el sistema universitario argentino para garantizar funcionamiento, salarios e investigación— demandaría alrededor del 0,25% del PBI.

La comparación expone una contradicción que desde el ámbito universitario consideran cada vez más difícil de justificar: el Estado dejó de recaudar más dinero beneficiando al sector más rico de la población que el necesario para sostener a las universidades públicas del país.

 

El debate detrás de los números

 

El impuesto sobre los Bienes Personales alcanza a una porción minoritaria de la población argentina, especialmente a quienes poseen patrimonios elevados. Diversos estudios señalan que apenas alrededor del 1% de los argentinos tributan efectivamente este impuesto. La reducción de alícuotas y modificaciones impulsadas por el Gobierno nacional fueron defendidas desde la administración libertaria como parte de una política destinada a “premiar al contribuyente” y estimular inversiones.

Sin embargo, desde sectores universitarios, sindicales y científicos sostienen que el costo fiscal de esa decisión terminó profundizando el desfinanciamiento de áreas estratégicas del Estado.

En ese marco, docentes universitarios remarcan que el conflicto actual no se limita únicamente a una discusión salarial. La pérdida de poder adquisitivo, la paralización de proyectos de investigación, el deterioro edilicio y las dificultades para sostener becas, laboratorios y programas académicos forman parte de un escenario que preocupa a toda la comunidad universitaria.

 

La UTN y la protesta federal

 

La medida de fuerza convocada por FAGDUT se desarrolla en coincidencia con una nueva etapa de visibilización del conflicto universitario a nivel nacional. En distintas regionales de la Universidad Tecnológica Nacional se llevan adelante jornadas públicas, radios abiertas y actividades de concientización para explicar el impacto del ajuste sobre el sistema educativo.

En Tierra del Fuego, la situación también genera preocupación dentro de la comunidad académica de la Facultad Regional Tierra del Fuego de la Universidad Tecnológica Nacional, donde docentes y estudiantes vienen advirtiendo sobre el deterioro presupuestario y la pérdida salarial acumulada.

El reclamo universitario además se produce en un contexto de fuerte discusión nacional sobre el rol del Estado, la distribución del gasto público y las prioridades presupuestarias.

 

Una discusión política de fondo

 

La comparación entre la pérdida de recaudación por la baja de Bienes Personales y el costo de financiar el sistema universitario terminó transformándose en un símbolo político. Para sectores críticos del Gobierno, evidencia que el problema no es exclusivamente fiscal, sino de orientación económica y prioridades.

Mientras desde la administración nacional se insiste en la necesidad de alcanzar el equilibrio fiscal mediante recortes y reducción del gasto público, desde las universidades sostienen que el ajuste recae de manera desproporcionada sobre áreas estratégicas como educación, ciencia y tecnología.

La tensión promete seguir creciendo en las próximas semanas, especialmente si no aparecen señales de recomposición salarial ni respuestas concretas para el financiamiento universitario. En ese escenario, la universidad pública vuelve a convertirse en uno de los principales focos de disputa política y social de la Argentina actual.